en el tróccoli

La Villa tiene dueño

Con dos goles de Aníbal Hernández, que luego fue expulsado, el albiceleste venció a Rampla en el clásico del barrio y logró un triunfo vital en su camino para mantener la categoría.

El espectáculo empezó bien, “light”, aunque a la vez tocante por el ejemplo que se brindó frente a la intolerancia con que la sociedad vive en los días actuales cuando los jugadores de Cerro y Rampla se saludaron abrazaron antes del comienzo del partido cerca de la mitad de la cancha, y no terminó mal, al contrario, el comportamiento de las dos hinchadas resultó correcto, bárbaro, pero... era y fue un clásico; con el componente pasional que encierra la disputa de un clásico...de barrio.

Lo jugaron así, entonces: adentro de la cancha, en ese contexto de corrección que reinó afuera, con excepciones aisladas y casi todas registradas en el segundo tiempo, con los dos condicionados por el resultado y el desgaste del trámite, pero a corazón, con el alma.

Sin embargo, tal vez por lo que le dijo luego del triunfo el DT de Cerro a Ovación (ver aparte), en el sentido de que ambos estaban obligados a ir en busca del triunfo en virtud de los puestos que ocupan en la tabla del descenso, el partido no fue de “meta y ponga”, cerrado; al contrario: en el primer tiempo, por ejemplo, empezó mejor Rampla, que fue más profundo que el local, luego se mostró muy incisivo y más compacto en la faz ofensiva Cerro, pero la tónica estuvo dada por la circunstancia de que los ataques superaron a las defensas, o al menos las complicaron en forma constante, y los arqueros -Fuentes y Long, aunque sobre todo el primero- se volvieron, junto con Dzeruvs y Machado de un lado y Regueiro y Aníbal Hernández del otro, las mejores figuras de la cancha.

Con el marco de ese “toma y daca” de fútbol, o de llegadas sobre los arcos, Cerro tuvo un acierto, que le marcó el destino: de pique, los defensas visitantes salieron a talar un par de veces a Regueiro con ese “arrimarle la ropa al cuerpo” a uno de los mejores y al más emblemático de los rivales, típico de los clásicos, y de una de esas jugadas, frente a un descuido del fondo de Rampla, vino el gol de cabeza que metió Hernández.

Eso pasó a los 8’, pero no condicionó el trámite, pues Rampla atacó sin regalarse y Cerro no se limitó a tratar de conservar la ventaja. Algo que varió para la segunda parte, tal vez porque Rampla siguió queriendo, pero sin poder, y no dio la sensación de bajar los brazos, pero ya no atacó ni creó peligro como antes.

Entonces, tras el segundo gol -golazo, tras soberbia pared con Tancredi- de Hernández, la media hora final ya fue toda de Cerro; o, como mínimo, dominada por la sensación de que el local se iba a dar, tal cual se dio, el gustazo visceral de ganar el clásico y, además, el más calmo de acariciar la calculadora con la tranquidiad de haber sumado tres puntos, sacado cinco a Rampla e impedido que ganara seis el tradicional adversario.

Uno se fue “chiflando” bajito; el otro hasta justificó a los “rengos”


En su paso directo desde la cancha hacia el ómnibus de Rampla, por la derrota y por que las medidas de seguridad no permitían que los visitantes -que se iban hacia el estadio Olímpico- se detuvieran ante la cercanía de la hinchada locataria, Jorge Barrios dijo: “En el primer tiempo fuimos mejores, pero después nos quedamos”. Exacto. En caliente un frío análisis.

En la otra punta del estadio, minutos después, mientras los hinchas de Cerro ya podían salir pero no se iban para seguir “adorando” a Aníbal Hernández, quien continuaba sobre la pista de atletismo retenido por las entrevistas radiales, Miguel Falero dijo con calma: “El equipo rindió, cuando tuvo que correr corrió, cuando tuvo que meter metió, como en todo clásico, y a lo largo de los 90’ creo que generamos más fútbol que el rival. “El primer tiempo se jugó tan abierto, porque al rival le servian dos resultados y a nosotros uno; como ellos duplican, nosotros precisábamos los tres puntos. Eso, incluso, te hace jugar abierto, no te deja cerrar los partidos y, como nos pasó, aguantar el último cambio aunque teníamos a dos en una pierna”.

CERRO 2-0 RAMPLA JUNIORS

Estadio: Tróccoli.

Hora: 15:30.

Árbitro: Óscar Rojas. Asistentes: Mauricio Espinosa y Raúl Hartwig.

Cerro: S. Fuentes; B. Silva, R. Canosa, S. Dorrego, Á. Brun. R. De Oliveira, J. Tancredi (77' G. Martínez), A. Hernández, M. Regueiro (66' M. Abisab) y J. Boghossian. DT: M. Falero.

Rampla Juniors: B. Long; C. Vargas, A. Rodríguez, D. Tejera, M. Montero; D. Galo, M. Román, R. Núñez (71' M. Choca), M. Vila (57' E. Cuello); L. Machado (62' N. Raimondi) y P. Dzeruvs. DT: J. Barrios.

Goles: 9' A. Hernández (C), 60' A. Hernández (C).

Amarillas: 32' C. Vargas (RJ), 67' A. Rodríguez (RJ).

Roja: 94' A. Hernández (C).

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