Defensor Sporting

No lo vieron a Maulella

Los futbolistas de Gremio no contaban con el zaguero que aún no había subido a cabecear en las pelotas quietas. "Este punto tenemos que valoralo", dijo el defensa

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Gonzalo Maulella y su forma de festejar de la que se burlan sus compañeros. A él poco le importa. Foto: Fernando Ponzetto.

La esposa de Gonzalo Maulella había ido hasta el kiosco a comprar los diarios. Es que no es común que su marido salga en la tapa. En realidad hacer goles no es su función, pero últimamente ha metido algunos importantes, como el que le anotó a Danubio en el Clausura y que le dio el triunfo clásico a los violetas. Pero el que le hizo a Gremio el martes de noche superó todas las expectativas.

El zaguero, que ya había tenido cierres brillantes durante el partido, salió como loco hacia la tribuna donde estaba su familia. Luego tuvo que soportar las bromas de sus compañeros, que se burlan de su forma de festejar.

Maulella no había subido en los dos corners anteriores y quizás por eso los brasileños no lo marcaron. “Habíamos optado porque me quedara atrás en los primeros, aunque no hubo muchas pelotas paradas, para quedarnos bien armados. Pero en esa fui porque nos habían hecho el gol recién. Guille (Reyes) me dio una indicación y yo demoré en ir al córner. Y cuando llegué ya estaba todo armado y seguramente ellos ya tenían sus marcas de los anteriores córners. Había uno ahí, no recuerdo quién era, pero era un delantero y no sentía la marca. El problema era que había mucha gente y era difícil que no rebotara en alguno. Es más, la pelota pasó justo entre Teto (Goñi) y el zaguero de ellos”, contó sobre su conquista.

“Mi idea era darle fuerza, por eso le di de frente. Aparte esas pelotas son más livianas y agarran una velocidad importante. Era mi única chance”, agregó.

“Todos me joden porque dicen que no sé festejar, que festejo raro, pero yo hago lo que me sale. Y fui hacia donde estaba mi familia, mi mujer, mis hijos, unos primos que habían venido de Paysandú y mis sobrinos que van siempre”, relató el zaguero cuyo hijo mayor, Santiago, estaba preocupado porque no subía a cabecear. Y en esa jugada grabó con el celular por las dudas y tiene el gol de su papá. Se emocionó mucho y seguro que el lunes, cuando arranquen las clases, se saca cartel con sus compañeros.

En el vestuario el sanducero volvió a recibir las bromas de sus compañeros, que le dicen el de los goles importantes. “Por aquel de Danubio que fue en el mismo arco y con el mismo perfil, aunque al otro palo. Pero este gol es diferente. ¡En la Copa y frente al último campeón! Gremio es un gran equipo, se conocen mucho y saben bien lo que tienen que hacer. Por eso creo que el planteamiento de Eduardo (Acevedo) fue muy inteligente y salió a la perfección”.

En la jugada del gol de Gremio, Maulella había sacado la pelota en la línea, pero luego Maicon la metió arriba en el ángulo. “En ese momento se nos desmoronó un poco todo, pero no perdimos la esperanza. Y decidimos arriesgar más, porque hasta ese momento casi no lo habíamos hecho. Luchamos tanto el año pasado contra todo para estar en la fase de grupos, que queremos aprovechar la oportunidad. Este punto hay que valorarlo porque no creo que sean muchos los que le puedan sacar puntos a Gremio, pero no sirve de nada si no le ganamos a Cerro Porteño. Tenemos que hacerlo valer en Paraguay”.

Ahora viene Fénix y cambiar el chip de la Copa a lo local no es tan fácil. “Pero es lo que nos da de comer y tenemos un prestigio que defender porque el año pasado estuvimos en la final”, afirmó el zaguero, cuyos familiares en Paysandú festejaron tanto como él. Su padre se emociona mucho y recién puede llamarlo un buen rato después del partido. "Es la recompensa que reciben por haberme apoyado siempre, de haberme llevado al baby fútbol", finalizó Maulella.

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