TORNEO APERTURA

Con viento a favor

Peñarol venció a El Tanque Sisley por 4 a 0 con dos goles de Nahitan Nández, uno de Nicolás Dibble y otro en contra de Matías González.

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Foto: Marcelo Bonjour.

El viento sopló fuerte y empujó un poco más a Peñarol hacia el arco de El Tanque Sisley en el primer tiempo. Pero este equipo de Leo Ramos se mostró confiado, seguro, con personalidad, y si bien el viento colaboró para favorecer esa presión en cancha rival, la postura de los aurinegros fue muy diferente a la que mostró en el Uruguayo pasado. Hubo un cambio. Y bien puede decirse que este Peñarol empezó el Apertura con viento en la camiseta, firme desde el arco, con una zaga segura - no fue muy exigida, pero respondió- con dos laterales que marcaron pero que subieron con criterio, un medio batallador y combativo y dos volantes abiertos y decisivos en el juego como Nández y Mier, apostando al buen juego, a la precisión y también - en el caso del capitán- a los goles.
Peñarol empezó con buen pie. Y tras un primer tiempo favorable en todo sentido, dejó una sensación distinta al de la temporada anterior: sabe lo que quiere y a lo que juega.

¿El Tanque? Hizo lo que pudo. Aguantó e intentó tener la pelota con viento en contra y con el aurinegro presionando en la salida. Möller armó el equipo en una semana, y salió a hacer su negocio, a jugar con el nerviosismo del rival y la ansiedad de su gente.

La llevó bien hasta los 35 minutos, cuando tras un tiro de esquina y el viento como cómplice, la pelota zigzagueó en el área, pasó por delante de un zaguero, eludió el manotazo de Salgueiro y terminó metiéndose en el arco después de pegar en la rodilla de Matías González.

Hasta ahí fue un partido. Después fue otro muy diferente, porque en el complemento, El Tanque Sisley salió de su cancha, tuvo viento a favor, pero dejó espacios en su última zona. Y le fue letal. Peñarol los aprovechó notablemente y en apenas dos minutos liquidó el pleito.

Nández tomó una pelota lejos del área, corrió unos metros, la acomodó y sacó un derechazo tremendo que se coló arriba, en el ángulo superior derecho del arco visitante.

Ese 2 a 0 ya cerraba el encuentro, era demasiada ventaja para Peñarol, pero hubo más: una escapada de Gastón Rodríguez ambientó el tercero. La pelota que peleó el delantero con un defensa verdinegro quedó en los pies de Nández, y el capitán no perdonó. Definió notablemente -tres dedos contra el palo derecho- ante el cruce de Fogst y la sorpresa de Salgueiro.

El 3 a 0 amplió diferencias y aseguró el primer triunfo de la temporada.
El Peñarol de Leo Ramos dejaba su impronta en el debut. Pero faltaba la frutilla de la torta. Y la puso Dibble a los 70 minutos. Erró Gastón ante Salgueiro, el arquero manoteó la pelota y el coloniense, de cabeza, no hizo más que empujarla al arco.

Fue goleada 4 a 0. Peñarol, ganó con viento en la camiseta. Mejoró del fondo hacia arriba y mostró otra cara. Terminó a pura sonrisa.

Vidrios rotos y los "trapos" al revés

Más de 23.000 entradas vendidas en el Campeón del Siglo. Tarde inhóspita, con alerta naranja y con vientos que superaban los 100 kilómetros por hora ya antes del partido. Y claro, al hincha aurinegro poco le importó y llegó para ver el debut del Peñarol de Leo Ramos. Largas colas pese al clima que terminó “regalando” lluvia ademas del viento.
La tormenta no sólo se vivió y se sufrió afuera. Dentro del escenario, también. El viento que soplaba con furia desde el oeste, hizo estragos. Varios vidrios de varias puertas del Campeón del Siglo se hicieron añicos y cayeron como papel picado. No hubo lesionados, por suerte, en hora pico donde ingresaban muchos hinchas.

También que subir por escaleras hacia los palcos: los dos ascensores se rompieron 15 minutos antes del partido.

Hubo rápida respuesta de la empresa Otis, y sobre la hora del juego, ya estaban operativos otra vez.

En el ingreso, los hinchas y socios pudieron registrarse con cédula de identidad y su pulgar derecho para el sofware del CDS. Uno de los primeros en hacerlo, fue el consejero “Betingo” Sanguinetti.

Y algo quedó de manifiesto en el estadio aurinegro. La división entre la hinchada que habitualmente ocupa la “Cataldi” con la dirigencia. Banderas dadas vueltas en señal de protesta. Los “trapos” partidarios se colgados al revés porque Peñarol entregó listas de nombres de hinchas (violentos) a la Policía.

El final, fue a puro aplauso. Para Nández, para Mier, y en definitiva, para el equipo que puso en cancha Leo Ramos. Peñarol empezó a recorrer otro camino. En todo.

PEÑAROL 4-0 EL TANQUE SISLEY

Estadio: Campeón del Siglo,

Árbitro: Christian Ferreyra. Asistentes: Martín Nievas y Martín Soppi. Cuarto árbitro: Pablo Giménez.

Peñarol: G. Guruceaga, H. Petryk, I. Villalba, R. Arias, L. Hernández, N. Nández (64' N. Dibble), G. Pereira, M. Novick, M. Mier (75' M. Boselli), L. Cavallini y G. Rodríguez (72' J. Arias). DT: L. Ramos.

El Tanque Sisley: G. Salgueiro, J. Fagúndez, J. Péndola, S. Fosgt, M. González, A. Silva, I. Ratti, P. Lima, A. Martínez (72' L. Tamareo), B. Barone (45' E. Herrera) y L, Machado (77' F. Núñez). DT: R.Möller.

Goles: 35' M. González en contra (P), 54' N. Nández (P), 56' N. Nández (P), 70' N. Dibble (P).

Amarillas: 53' N. Nández (P), 57' A. Martínez (ETS), 63' E. Herrera (ETS), 73' L. Cavallini (P), 85' H. Petryk (P).

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