Selección

El más “viejo” del proceso

Aldo Cauteruccio se unió a las selecciones uruguayas en la era Jorge Fossati y hasta el día de hoy está a cargo de la alimentación de los jugadores celestes. “Soy uno más”, le dijo a Ovación.

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Foto: José Mastandrea.

Llegó en la tarde noche del martes, y desde ese momento, ya tuvo varias reuniones con los Chefs del Marriott para definir y ultimar los detalles de las comidas que tendrá la selección uruguaya a partir de esta noche, cuando legue para cenar y descansar.

Aldo Cauteruccio (38) es el más “viejo” en el actual proceso de selección que encabeza el maestro Oscar Washington Tabárez. “Me sumé a la selección con Fossati, a fines de 2006, y desde ese momento, cero falta”, dice con una sonrisa un hombre que conoce como nade los gustos gastronómicos de las máximas figuras de la Celeste. Y él, los mima, dentro de sus posibilidades, y siempre manteniendo la dieta del deportista, claro está, Cauteruccio, los cuida y les hace los gustos. “Yerba no puede faltar”, agrega.

Lo cierto es que ya puso manos a la obra. “Venimos trabajando con ellos (los encargados de la cocina del hotel) desde hace un mes, y estuvimos en contactos diarios prácticamente, definiendo todo. No es fácil, porque hay que tener todo pronto para una delegación que por lo general promedia las 50 personas ente cuerpo técnico, jugadores, dirigentes y allegados”, dice el Chef de los celestes.

El Marriott se puso a disposición y cumplió en todo. Eso es un alivio, claro, y el propio Cauteruccio lo reconoce: “En estos países, como Brasil o como Argentina, por lo general no hay problemas, hay de todo. Lo que pedís, te lo dan, así que por ese lado, sé que no va a faltar nada. No es lo mismo ir a un torneo largo en un país con otras costumbres. En Sudáfrica, por ejemplo, me volví loco buscando maicena. Y le decía al intérprete mai-ze-na… buscame mai-ze-na… y nada… preguntaba por fécula de maíz.. y de golpe, no me acuerdo en dónde estábamos y vi un tarro enorme que decía Maizena… en inglés, claro, pero había”.

Cauteruccio debe tener todo listo en tiempo y forma. Los platos no varían mucho. “Yo lo digo… no hay novedades respecto a las comidas. Por lo general hay mesa de carnes, pollo, carne vacuna, pescados, mesa de ensaladas, mucha fruta, alimentación sana. Los días de partido dependen mucho de la hora. El del viernes, como va a ser de noche, se puede almorzar sin problemas pero ahí los que deciden qué comer son los propios futbolistas. Ellos se conocen mejor que nadie. A algunos por ahí les cae pesada la carne o no quieren pasta… por eso hay que tener mucha variedad, que ellos resuelvan. El partido se va a jugar tarde, así que por ese lado, no hay drama, pero cada organismo es diferente, y cada jugador los vive diferente también”, dice Aldo.

La delegación llega hoy a Recife. Y media hora después de su arribo al hotel, ya tendrá la cena lista. “En eso no podemos demorarnos, hay horarios que cumplir, y es lo que más pedimos en los hoteles, que se cumplan los horarios”, agrega.

Cauteruccio sabe que es clave. Es de los anónimos, de los tantos que forman parte del proceso sin dar la cara. “Es lo que me gusta, y lo hago con cariño. Soy uno más”, dice, pero con un matiz respecto a un año a esta parte: “ahora que tengo a Agustín (su hijo de un año) lo vivo de otra manera, sé que cuando regrese a casa, va a estar esperándome”.

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