NACIONAL

El vestuario del silencio

El ánimo de los jugadores reflejó la desazón que les dejó no haber ganado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Contracara. Peñarol festejó el empate y la punta; Nacional se fue frustrado por no ganar. Foto: Marcelo Bonjour

Caras largas, rostros de disconformidad y mucho silencio. Así se presentó el vestuario de Nacional tras el empate clásico con Peñarol.

Los jugadores tricolores se quedaron con gusto a poco por cómo se dio el partido ante su tradicional rival.

Tras una primera parte sin goles y luego de sufrir bastante en los primeros minutos, el equipo de Álvaro Gutiérrez mejoró y terminó apedreándole el rancho a Peñarol, pero sin quebrar la paridad.

En el segundo tiempo se abrió el partido y Nacional se puso en ventaja con el golazo de Iván Alonso. Los jugadores eran conscientes de que un nuevo triunfo clásico no solo le daba la posibilidad de meterse en la lucha por el Torneo Clausura sino que además, complicaba las aspiraciones de su rival de todas las horas.

Pero un tiro libre de Hernán Novick le amargó la tarde a los tricolores y el clásico se fue con empate. El albo continúa a cuatro puntos del líder Peñarol y eso generó el disgusto para los jugadores, que bien saben que de todas maneras ya tienen un lugar en la definición del Campeonato Uruguayo y con ventaja, tras haber ganado el Apertura y la Anual.

Gustavo Munúa, quien a último momento se bajó del clásico fue uno de los primeros jugadores en salir del vestuario tras el partido. Minutos más tarde lo hizo el presidente Eduardo Ache, que se fue en absoluto silencio rumbo a la Platea América.

Mientras tanto, varios directivos tricolores polemizaban en voz baja acerca de varias jugadas, sobre todo, la de la falta que derivó en el tiro libre del gol aurinegro.

Algunos jugadores y el entrenador hablaron con los medios para luego emprender la retirada hacia Los Céspedes. Los esperaba el ómnibus en la puerta de la América y Diego Polenta fue el último en subirse cuando un puñado de hinchas alentaba a los jugadores.

El empate se acercó más a una derrota que a un triunfo por cómo se dio, pero la tranquilidad reina en Nacional, que ahora pensará en los próximos tres partidos del Clausura para luego preparar las finales del Uruguayo a pesar del sabor amargo del clásico.

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