BARCELONA

El vestuario del Barcelona se volvió incontrolable

En el equipo catalán los jugadores tienen siempre la última palabra: a las estrellas se les concedió todo, o casi todo.

El vestuario
El vestuario del Barcelona, donde mandan cada vez más los futbolistas estrellas. 

El vestuario del Barcelona se volvió “incontrolable”, ante las constantes exigencias de los jugadores, que los dirigentes y los entrenadores fueron consintiendo a lo largo del tiempo, a medida que el equipo lograba títulos. Así lo dijo el periodista Xavier Bosch en el diario catalán Mundo Deportivo, que por lo común dedica casi todas sus páginas al Barça.

“Después de cien años de historia, un día se cerraron los entrenamientos. Primero un rato. Luego, casi siempre hasta llegar a la puerta cerrada. Las ruedas de prensa de los futbolistas del Barça desaparecieron. Sólo habla uno, en vísperas de Champions, por obligación. También dejaron de conceder entrevistas. Luego, los jugadores pidieron no volar con la prensa en el avión. Concedido. Se les preguntó por el sustituto de Vilanova. Concedido. Pero a Paolorosso, preparador físico de Martino, le dijeron, al tercer entreno, que en el Barça ya no daban vueltas al campo. Concedido”, escribió Bosch.

Todas las decisiones del equipo se consultan al plantel, que tiene prácticamente poder de veto. Eso incluye entrenamientos, viajes, concertación de partidos amistosos. También son frecuentes los pedidos de más dinero en caso de obtener triunfos, con lo cual el peso de salarios y premios en el presupuesto del club se ha vuelto enorme.

“A más de uno, de los que ya no están, cuando Hacienda les puso una multa que les quitó el hipo, pidieron al club que le ayudase a pagar lo defraudado. Se estudiaron fórmulas. Se enfadaron cuando les denegaron la petición”, comentó el periodista.

A las estrellas se les concedió todo, o casi, porqué ganaban lo que nunca se había ganado. Nadie se atrevió a pinchar la burbuja. Éramos felices y su poder fue creciendo más y más. No sólo condicionan, ahora mandan demasiado y la solución es, cuando menos, complicadísima. Se puede cambiar el entrenador, cambiará el Presidente, pero el vestuario sabe que quien tiene el cuchillo corta el melón”, indicó Bosch, que sin embargo no identificó al líder o los líderes de ese vestuario todopoderoso.

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