DE VOLEA

La vergüenza de los desvergonzados

DANIEL ROSA

DANIEL ROSA

Búsqueda publicó en su edición del último jueves los salarios y premios cobrados por los futbolistas y cuerpo técnico de la selección por la participación en Rusia 2018. Unas cifras que, es cierto, parecen muy elevadas para lo que se maneja en el medio local. Muchas voces se alzaron en protesta, principalmente de los equipos en desarrollo. Y acá me quiero detener.

La selección no le pide nada a nadie. Bueno, sí pide en algunos casos a futbolistas, aunque no a las instituciones locales. Éstas, en todo caso, produjeron a algunas de las hoy figuras celestes. Sin embargo, no es culpa de la selección (ni de la AUF, en definitiva) que estos clubes las hayan malvendido en su momento. Es más, la selección ha ayudado a que se cotizaran para segundas y terceras ventas, lo que deja ganancias indirectas a las instituciones por derechos de formación.

Hace años que los premios con los seleccionados no se arreglan en la escalera del avión, porque hay una sociedad establecida por la cual futbolistas y AUF son socios en partes iguales de los ingresos. Y aun así, la selección le deja dinero a la Asociación.

Se paga mucho, sí, pero la Celeste es autosustentable. Y eso es algo que la mayoría de los clubes llamados profesionales no pueden decir. Dirigentes de éstos se quejan porque a sus clubes no les deja casi dinero, pero lo que pierden de vista es que la selección no está hecha para que ellos recauden.

En lugar de querer prenderse de la teta de la Celeste, sería bueno que copiaran el modelo de gestión y lo aplicaran. Algunos hablan de “vergüenza” por lo poco que obtuvieron del reparto producido por un producto al que poco le aportan, pero al que sí muchos le reclaman que los lleven en los viajes.

Vergüenza deberían sentir quienes alzan la voz pidiendo ganancias de otros cuando para poder seguir llamándose profesionales tienen que ir todos los años a golpear una puerta en la calle Divina Comedia.

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