TORNEO CLAUSURA

"Veredas opuestas"

Rosario Martínez y Gustavo Munúa: una historia que no se entrecruza. Además Ignacio Pallas explicó por qué decidieron jugar y Álvaro Chijane se refirió al Gobierno.

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Rosario Martínez y Gustavo Munúa dejan el Parque Central tras el partido. Foto: Marcelo Bonjour

Todo lo que sucedió previo al partido entre Nacional y Fénix, con los problemas que se suscitaron con la llegada del equipo albivioleta al Gran Parque Central entre el técnico Rosario Martínez, la Policía de Tránsito y los futbolistas del conjunto de Capurro sigue resonando con fuerza, más allá de que hoy ya se cumplen tres días desde que se disputó el encuentro por el Clausura.

El capitán de Fénix, Ignacio Pallas, habló con Ovación y explicó: "Nosotros a todos los partidos llegamos más o menos una hora antes. El otro día, cuando el ómnibus llegó a la esquina del Parque, donde no nos dejaron pasar, tuvimos que dar la vuelta; yo me fijé en el reloj y eran 18:02, estábamos en la hora que llegamos siempre. En toda la vuelta habremos demorado 10 minutos. El ómnibus no nos dejó donde nos tenía que dejar, que es en el portón de entrada al vestuario (por Jaime Cibils), como nos deja siempre que vamos al Parque Central".

En la misma línea, el presidente de Fénix, Álvaro Chijane, le dijo a El País TV que "el Policía de Tránsito que tiene el incidente seguramente no recibe órdenes para abrir al vallado; el Policía acató la orden de un superior. Los jugadores venían en tiempo y forma para el partido. Cuando damos toda la vuelta se empieza a perder tiempo, el ómnibus se pasa unos metros, llega a la entrada donde entra la gente de Fénix y ahí se suscitó el problema. Cuando yo salgo, Jaime Cibils parecía Kosovo. Estaba la Guardia Republicana y estaban los jugadores peleando. La seguridad de Nacional se metió en el lío para separar. Estamos muy agradecidos por cómo actuaron. El Policía de Tránsito le decía pichi a Rosario; se ve que no le gustó porque no era rubio y de ojos claros".

El titular del equipo de Capurro fue aún más lejos: "No se quería por parte del Gobierno y del Ministerio que se suspendiera el partido por un tema que no se quería que quedara mal la Policía al suspenderlo y porque había 12.000, 15.000 personas dentro del estadio".

La decisión.

"Cuando nosotros llegamos al vestuario y vemos toda la situación obviamente las condiciones no estaban dadas para jugar ni loco; no había agresiones a los compañeros que tuvieran algo que no les permitiera jugar, pero había jugadores tocados con algo, y sobre todo mentalmente no se estaba bien porque fueron minutos bravos. Las condiciones no estaban dadas para jugar y en un principio pensamos eso", explicó Pallas con claridad, mientras en la tarde del lunes tomaba unos mates en familia.

Los dos capitanes de Fénix (Pallas y Martín Ligüera) se apartaron a otro sector del vestuario para tomar una determinación luego de hablar con integrantes de la Mutual y con tres futbolistas de Nacional (Diego Polenta, Sebastián Eguren e Ignacio González) que se pusieron a disposición. De hecho, el capitán tricolor les dijo que ellos iban a apoyar la decisión que tomaran. "Cuando ya el tema pasó lo humano sobre lo deportivo, ahí decidimos que se iba a jugar el partido. A lo humano sobre lo deportivo me refiero a cuando se empezó a hablar de que se suspendía el partido, ¿cómo se hacía para desalojar el estadio? No sé si había 15.000 o 20.000 personas y estaban las familias de cada uno de nosotros en la tribuna; nadie nos podía asegurar de que si se suspendía el partido no iba a pasar nada afuera, cuando se realizara el desalojo. Sacar 15.000 personas estando una hora y media sentados, esperando que se jugara el partido, y darle la noticia de que no se jugaba no iba a ser para nada fácil y no sé lo que podría haber pasado estando en esa salida. Sabíamos que había mucha gente que estaba no sé si en peligro, pero podía pasar algo. Entonces nosotros pusimos lo humano por sobre lo deportivo y ahí dijimos vamos a jugar este partido. Sabíamos que lo que había vivido antes era grave, pero ya había pasado y con no jugar el partido no íbamos a arreglar nada".

Ringue y ranga.

El domingo por la noche, el técnico de Fénix Rosario Martínez escribió un tuit en el que decía: "Debemos resaltar la actitud y plena colaboración de jugadores, auxiliares, directivos, hinchas y personal de seguridad de Nacional!!!". Y minutos después agregó: "En ningún lado digo todo Nacional, no le tiremos flores a quién merece espinas!!!", dejando sin nombrar a su colega Gustavo Munúa. Consultado al respecto por Ovación, el técnico dijo que Munúa "no sé si estuvo en falta, pero no tengo que agradecerle nada. No me sorprendió que no me saludara, lo preveía. Ya desde el primer partido (del Apertura) la conferencia de prensa fue realizada desde la soberbia. Él no fue correcto en la conferencia por más que ahora habla de respeto. Caminamos desde veredas diferentes. Me quedo con el apoyo que he recibido de casi todos los entrenadores y de la gente de Nacional".

Vale recordar que en el Apertura, cuando Nacional ganó 2-0 con goles de Pallas (en contra) y de González, y en el que Fénix sufrió la expulsión de Mateo Carro, el DT albo dijo que "fue un partido con poco ritmo, cortado en el primer tiempo y donde se demoraba mucho en cada falta". Esa vez, Martínez respondió en Twitter: "Se quejan que el equipo rival demoró el juego ja. Que yo sepa Romero no juega en Fénix. Qué fácil es hablar cuando estás parado en un pedestal". Es que el "Colo" vio la amarilla y a su entender demoró el juego cuando Nacional ganaba.

Sobre la versión de que Martínez no quiso entrar marcha atrás sobre Jaime Cibils por cábala, el DT la negó. "No es así; eso lo dijo gente malintencionada que quiere perjudicar nuestra imagen. Cuando jugamos en Capurro hacemos 250 metros marcha atrás...".

"Sin saber lo que había pasado no me sonaba; hay más ingredientes".

El Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, asistió ayer al programa de Canal 12 "Desayunos Informales" y fue tajante sobre los hechos que acontecieron el sábado, previo al partido entre Nacional y Fénix en el Gran Parque Central. Sobre los incidentes, Bonomi dijo que "en realidad no fue con la Policía que estaba siendo la responsable del espectáculo, fue con Policía de Tránsito. Pedí un informe inmediatamente. Pero yo estaba mirando, vi todo lo que pasó y todo lo que dijeron. Sin saber lo que había pasado, no me sonaba", haciendo referencia a la denuncia que realizó el entrenador Rosario Martínez de forma reiterada sobre que el Policía de Tránsito lo insultó y no lo trató de la forma que corresponde. El ministro agregó que el tema "tiene más ingredientes. Pero justamente por eso pedí un informe y cuando lo tenga veremos".

Sobre los aspectos en los que hubo errores en la llegada de los albivioletas al escenario tricolor, Bonomi sostuvo que se falló en "el tiempo de llegada al estadio; estaba llegando más tarde de lo que tenía previsto. Cuando un Policía actúa se busca que con su actuación no genere un problema mayor del que quiere evitar, y eso no pasó, evidentemente".

Por último, Bonomi no quiso explayarse sobre el hecho de que el Juez Nelson Dos Santos haya liberado temporalmente a Rosario Martínez para que pudiera dirigir al esgrimir como razón el temor a una asonada.

"Si querés respeto, tenés que respetar".

"Fue una jornada muy incómoda para todos. En el vestuario estábamos muy preocupados con lo que le había pasado a los jugadores de Fénix y al entrenador. Lo primero que preguntamos fue cómo estaban ellos, si estaban bien. Nos confirmaron los propios jugadores que hablaron con los nuestros y que estaban bien. Yo estaba muy al tanto por el cuerpo médico nuestro, que habló con el de Fénix, y estaban bien. Al final se decidió jugar el partido", comenzó explicando Gustavo Munúa ayer sobre lo que sucedió el sábado en el Parque.

Sobre los tuits que hizo públicos el entrenador de Fénix, Rosario Martínez, el conductor de Nacional sostuvo que "no tengo ninguna opinión. Me parece que acá siempre hemos respetado a todos los rivales, a todos los entrenadores, nunca tuvimos diferencias con nadie; para mí el respeto está por encima de todo, si querés que te respeten tenés que respetar y es lo que hacemos".

Finalmente, Munúa dijo sobre el hecho de jugar que "es una decisión que no la tomé yo, la tomaron entre los jugadores. Para nosotros fue un día realmente incómodo, como para todo el mundo... Un partido que tendría que haber empezado a las siete de la tarde, empezó ocho y cuarto. Nuestra primera preocupación era por los jugadores de Fénix, por su técnico, por la situación que habían vivido. No teníamos ni idea de lo que pasó porque no estábamos ahí".

Desde Fénix se afirma que Munúa tuvo mucho que ver en que se jugara el partido, pues si no debería disputarlo en la semana previa al clásico. El técnico aseguró que la decisión de jugar "se tomó entre muchas personas. No fuimos nosotros".

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