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Se las verá auri... negras

Al regresar de Rivera y tras el empate con Tacuarembó, Peñarol parece complicado.

No hacía falta hacer 1.040 kilometros de ida y vuelta a Rivera, y encima verlo empatar con Tacuarembó, para saber que el próximo domingo Peñarol —ahí así, tras cartón del resultado recogido el sábado pasado— tiene un rival muy complicado.

Ni siquiera se trata de que Defensor Sporting sea líder junto con los aurinegros, algo que en lo esencialmente futbolístico sólo sirve para el "marketing" de la mejor promoción y "venta" del espectáculo. El tema en cuestión es que por las características del juego de ambos, Peñarol se va a encontrar con la horma del zapato.

Esto es, el fútbol en dos tiempos de Peñarol, más aplacado cuando la pelota pasa por Zalayeta, en algunas situaciones por Pacheco, y en otras donde la falta de afinado de Aguiar hace que no juegue al 100% de sus posibilidades, y más rápido cuando los protagonistas son "Urreta" y el "Japo", que no pueden imponer su ritmo porque en ese plano tienen compañía limitada, tendrá frente a sí su contracara: la presión, revoluciones y dinámica de los violetas son muy altas.

Se lo describió Mauricio Larriera a Ovación hace dos semanas: "Nuestras características son, velocidad, intensidad, precisión, una posesión que no es un fin sino un medio, y tratar de hacer muy ancho el ataque". Todas herramientas capaces de dañar a Peñarol, no ya por lo visto el sábado pasado.

En ese sentido, es posible visualizar para el cuadro de Bengoechea cinco tipos de dificultades; que no quiere decir que no pueda resolver, aunque para ello deberá empezar por bajarle decibeles al rival y llevarlo a su juego, algo para lo que debe tener armas que hasta ahora le faltaron.

1 - Posesión. El hábito frente a un arma empleada de a ratos

Juegue bien, regular o mal, Defensor Sporting lo hace “a mil” y para contrarrestar esa faceta, hay un recurso: bajarle los decibeles, algo que únicamente se logra quitándole la posesión de la pelota, un rubro en el que Peñarol -en unos casos por la lentitud y en otros por la falta de afinado de sus individualidades- tuvo soltura sólo por pasajes.

2 - Juego áereo. uno viene flojo donde el otro llega fuerte

Peñarol tiene un viejo problema, que arrastra desde no menos de tres años: para ser un cuadro grande, le ganan demasiado en el juego aéreo dentro de su área. Le pasó con Tacuarembó: una fue gol, en otra colaboró el travesaño y la restante salió raspando. Con Scotti y los dos Risso, Mario y “Nacho”, los violetas son muy fuertes en ese plano.

3 - Circulación. Peñarol en ataque sólo tiene dos vías rápidas

El cuadro de Bengoechea está condicionado: no puede jugarle de igual a igual a Defensor Sporting porque sólo Urretaviscaya y el “Japo” lo hacen con alto voltaje. Es más: si éstos proponen, Pacheco y Zalayeta, por riqueza técnica, se la pueden dar “redonda” y rápido, pero si es al revés, el receptor no acompaña, como ocurrió el sábado pasado.

4- Resistencia. el kilometraje libre contra el limitado

Defensor Sporting tiene “fondo”, resistencia colectiva para mantener un ida y vueltas de alto voltaje, como ante Nacional. En Peñarol, en cambio, salvo Urretaviscaya, después de los 60’ sus figuras más gravitantes no están físicamente exultantes, sólo responden en base a clase. Lo dijo el propio Aguiar: estaba “fundido” en los 15’ finales.

5- Inhabilitación. menos madurez, pero más velocidad y presión

Con la inhabilitación de Nicolás Olivera, el equipo violeta pierde en madurez y pausa, pero puede potenciar aún más la velocidad física de su ataque y hasta la presión sobre el adversario. De tal forma, pues, Peñarol se puede encontrar con un rival aún más explosivo que el que tuvo en jaque a Nacional; aunque, ojo: con Rentistas no repitió el “plato”.

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