FÚTBOL

"Veo bien a la selección, sin Suárez    no pierde funcionamiento"

El delantero uruguayo que milita en la Liga de Japón fue entrevistado por FIFA.com. Habló de su presente, de la Celeste, de su retiro y de la selección de cara a la Copa América.

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Diego Forlán y su carrera en la selección uruguaya, en imágenes. Foto: Archivo El País.

Una larga entrevista a Diego Forlán publica la página FIFA.com. Allí, el delantero uruguayo que hoy milita en el Cerezo Osaka de Japón, tocó todos los temas, entre ellos, su renuncia a la selección uruguaya.

La voz de Diego Forlán transmite una tranquilidad similar a la que exhibió el 11 de marzo pasado, cuando anunció públicamente que se retiraba de la selección uruguaya. Es cierto que sus palabras carecen hoy de la carga emotiva que tuvieron ese día, pero transmiten la misma seguridad sobre la decisión tomada.

Que nadie dude: pese a la despedida, "Cachavacha sigue formando parte de la Celeste. Y no sólo porque continúe en el grupo de Whatsapp que comparten con sus ahora excompañeros de equipo (“justo estaba conversando con ellos hace un rato”), sino que se trata de uno de los últimos grandes ídolos del fútbol uruguayo: es el jugador que más partidos ha disputado con la selección (112), y su segundo máximo artillero histórico (36 goles). Además, resultó clave en el equipo que terminó cuarto en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™, de la que fue Balón de Oro adidas, y que luego ganó la Copa América 2011.
De todo eso, desde Japón -donde juega para el Osaka Cerezo de la segunda división nipona- Forlán accedió a conversar con FIFA.com.

— Diego, teniendo la Copa América tan próxima, ¿cuánto extraña ese instante de ver su nombre en la convocatoria y viajar a su país para encontrar a sus compañeros de selección?

— Sinceramente, cuando cumplo una etapa trato de pasar la página, y no estar pensando en momentos así. Si puedo evitarlos, mejor, porque obviamente uno extraña. Ayuda que uno está metido en sus cosas, sus partidos y viviendo lejos, por lo que no lee las noticias del mismo modo. Además, el haber disfrutado tanto mis años en la selección ayuda a sufrirlo menos. Los últimos, de 2010 para acá, fueron excelentes, quería dejar la mejor imagen.

— Al mirar para atrás y focalizarse en las alegrías obtenidas en los últimos años, ¿no le dieron ganas de seguir?

— Si es por ganas, resulta difícil parar. Uno siempre quiere más, sobre todo si se siente bien. Pero eso puede llevar a que uno no tome la decisión en el momento correcto, y que la imagen que deja no sea la mejor. Por eso me parece bien hacerlo antes de compromisos oficiales tan importantes como la Copa América y las eliminatorias. Hay jugadores nuevos, el recambio generacional está en marcha y hay que probarlo en partidos oficiales.

— ¿Influyó el perder cierto protagonismo dentro del equipo titular de Oscar Tabárez?

— No, para nada. Uno puede jugar más o menos, pero los jóvenes van llegando y tienen que jugar. Ese recambio es ahora. Además, no sentí que estaba perdiendo protagonismo. Hubo mucho de proceso personal, de hablarlo con mi papá, mis hermanos y asumir la decisión. Cuando estás más lejos, podés pensar más tranquilo.

— Nos preguntábamos qué papel tuvo la cuestión mental en la decisión del retiro. En su condición de mega estrella, no debe ser lo mismo jugar en las ligas más importantes de Europa que en Brasil o Japón...

— (Piensa...) Con el correr del tiempo, y cuando uno juega en distintos lugares, se da cuenta de que no hay un fútbol fácil. Aunque alguna liga sea menos fuerte, un delantero igual tiene que ir y hacer goles. El hecho de marcarlos en Italia no implica que vayas a hacerlos en España o Inglaterra. Eso cuenta para cualquier destino; depende de que el futbolista se adapte. Vine a Japón porque, si bien no era Europa, cuenta con un fútbol muy competitivo, como lo demuestran su selección, y los jugadores que triunfan en Europa. Si no, no habría venido.

— Hablando de futbolistas que triunfan en Europa, ¿le sorprende la rápida adaptación que ha tenido Luis Suárez al juego del Barcelona, donde también ha destacado en las asistencias?

— En absoluto. Para jugadores de la categoría y calidad de Luis es fácil adaptarse a equipos así. Ahora es más fácil ver cómo asiste, algo que ya hacía en la selección, porque tiene al lado al mejor jugador del mundo. Uno Intuía que en el Barcelona iba a tener más oportunidades tanto de asistir como de anotar, que iba desarrollar más fineza en las últimas jugadas. Contar con Messi y Neymar te da más espacios, pero también mejores definidores. Todo luce más entre los tres.

— Usted resultó dos veces goleador de la liga española, un logro que solía parecer muy difícil para un jugador. ¿Cómo se siente hoy al ver que Messi y Cristiano lo hacen parecer tan fácil?

— (Ríe) Es impresionante... Es más, ¡creo que fui el último en ganar el Pichichi antes de que empezaran a repartírselo! Lo mismo que la Bota de Oro de Europa, salvo el año que Luis (Suárez) la compartió con Cristiano. Es imposible competir con ellos. Como viene la mano, por su edad y la competencia entre ellos, que uno siempre quiere ser mejor que el otro, no imagino ese trono libre a corto plazo.

— Lo vuelvo a acercar a la selección uruguaya. ¿Cómo la ve de cara a la Copa América?

— La veo bien. Hay una transición, con futbolistas de gran futuro como Diego Rolan, por darte sólo un ejemplo. Si bien la baja de Luis es importante, Uruguay ha tenido grandes partidos sin él. No pierde funcionamiento, eso habla bien del equipo. Lo importante será pasar el grupo. Después es un partido y el que está mejor gana. Es otro tipo de Copa, ya lo demostró Uruguay en Argentina años atrás.

— Para terminar, usted ha instaurado varias marcas en la Celeste. De todos esos números, ¿cuál le impresiona más? ¿Con cuál se queda?

— (Piensa) Uno importante, que queda en la historia del fútbol mundial por ser un caso único, es el de pertenecer a una familia que ha ganado Copa América con tres generaciones distintas de jugadores. La ganó dos veces mi abuelo, una mi papá y una yo. Pero también me asombra la cantidad de partidos que jugué. De chico, mi papá me llevaba gratis a la cancha porque, al haber pasado los 45 partidos con la selección, la Asociación Uruguaya le había dado un pase libre. Cuando veo que pasé los 100, con la cantidad de grandes jugadores que ha dado Uruguay, me llena de orgullo.

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