ENTREVISTA

Los centros que llevaron a la gloria

Venancio Ramos es uno de los comentaristas de Goltv, la cadena de deportes que transmite el fútbol latinoamericano en el mundo, con millones de abonados en el continente sudamericano y Estados Unidos.

Venancio Ramos
Venancio Ramos

 “Empecé casi de casualidad, porque yo había trabajado en el fútbol de Ecuador, conocía todo, a los jugadores, los clubes y el torneo, y en la empresa necesitaban una visión diferente. Me habló el ‘Tano’ Gutiérrez, y me dio una oportunidad, una gran mano. Jamás imaginé que podía afianzarme. Ya hace tres años que estoy, y ahora cubro varias ligas. También comento el fútbol brasileño, y me encanta, hasta meto alguna palabra en portuñol”, dice mientras mira por TV un partido de la liga peruana.

Es Venancio Ariel Ramos (58). Aquel puntero endemoniado que llegó al fútbol de la capital siendo casi un niño, flaquito, livianito, casi un faquir, y terminó ganándose el corazón de los hinchas cuando lo vieron hacer malabares con la pelota con la Celeste de la selección juvenil en 1977.

Ese fue el comienzo de su historia. Con la Celeste de Raúl Bentancur y el profesor Esteban Gesto. Ganó el Sudamericano de Venezuela, y dos años más tarde, ganaría el Sudamericano de Montevideo, en 1979.

Después, el paso al fútbol grande, su llegada a Peñarol. “Fue todo muy rápido. El Peñarol de Artigas quería vendernos a los tres juntos. Ya en esta época se hablaba de paquete. Éramos Saralegui, Paz y yo. Nacional había firmado un preacuerdo y tenía un plazo para comprarnos. No lo hizo.

Nacional quería solo a Ruben (Paz) y se lo llevaron al Parque Central. Cuando venció el plazo, Peñarol fue a llevarnos a los tres. Pero a Ruben ya le había ofrecido un platal en Nacional. Al final, un día, fuimos con Mario (Saralegui) a buscarlo. Ruben vení porque nos quedamos los tres sin jugar.

En ese momento, creo que teníamos que estar dos años sin jugar para quedar libres. Terminamos los tres en Peñarol. Vivimos una época hermosa, ganamos todo, y tuvimos un grupo de referentes que nos enseñaron mucho”, dice el hoy comentarista de TV.

De Peñarol a Europa. “Ya la cosa no daba para más. Salimos campeones de América, campeones del Mundo, pero no había un peso. No sé cuánta plata nos debía el club. Además el Uruguay estaba fundido con el famoso tema de la tablita, cuando se disparó el dólar. Mi pase valía un millón y medio y me fui al Racing Lens por 150 mil dólares”, recuerda “Chicharra” Ramos.
Lens, dos años en donde fue el goleador del equipo, y el regreso a Sudamérica para incorporarse a Independiente. También la rompió.

Intentó volver a Peñarol, pero le cerraron las puertas. “No voy a hablar del tema. No quiero ahondar en eso... me echaron... al final terminé en Racing, me llevó Juan Mugica. Se armó flor de plantel y logramos el ascenso a Primera División. Fue una etapa fantástica, jugar en la “B”, ver lo duro que es ese torneo, pasear por todas las canchas, fue una experiencia enriquecedora. Yo no estaba acostumbrado a vivir lo que viví, y me hizo muy bien”, dice.

Venancio fue de los jugadores que sacudieron el ambiente con una transferencia. Ídolo, plenamente identificado con Peñarol, pidió pase para Nacional después de ascender con Racing a Primera.

“Me convenció un amigo, Juan Pomar, dueño de una joyería en el centro, fanático de Nacional. Me llevó a hablar con Roberto Recalt, un señor. Un caballero, un dirigente fuera de serie. Firmé contrato en un abrir y cerrar de ojos. Me respetó como profesional y como persona. Y yo a Nacional le cumplí. Le di lo mejor de mí. Hice un gol en un clásico que ganamos cuando dirigía Menotti a Peñarol, y fui goleador detrás de Dely Valdés. No me arrepiento de nada, porque fue una decisión más que pensada, y en Peñarol me habían cerrado las puertas”, recuerda “Chicharra”.

Amagaba, dribleaba, quebraba su cintura y dejaba a los rivales por el camino. Era, en su momento, una especie de Neymar. “¡Ojalá!”, exclama, y agrega: “Me gustaba mucho andar con la pelota tenía técnica y velocidad, eso siempre fue y será un plus en el fútbol. Don Raúl Bentancur fue clave. Desde que me trajo a la selección juvenil siempre me aconsejó, me dio para adelante. Era otro fútbol ¿no? se jugaba pura y exclusivamente al contragolpe. En la selección, y en los clubes. Yo sabía que en cualquier momento iba a llegar el pelotazo largo para que corriera y sacara ventaja.

Borrás, Dino Sani, el propio Bentancur, decían: ‘Usted esté atento... vamos a tener tres o cuatro chances de gol, una o dos, tenemos que hacer’ y era así”, afirma el puntero que hizo los centros más importantes en los últimos 40 años. “El otro día, cuando el Gobierno nos homenajeó en el Palacio Legislativo, miraba para los costados y éramos todos campeones del mundo, campeones de América... ¡campeones! ¿Cuántos países podrán hacerlo? Pocos... muy pocos... y de golpe, veo a (Fernando) Morena, a (Waldemar) Victorino y al ‘Pato’ (Carlos Aguilera). Tendría que haberme sacado una foto con ellos tres. Yo les hice el centro... a Victorino, para ganar la Copa de Oro contra Brasil en el 80, a Morena, en la final de la Libertadores del 82 contra el Cobreloa, y al ‘Pato’ Aguilera, cuando ganamos la Copa América del 83 ante Brasil, en Brasil... los tres estaban ahí....”, dice con cierta nostalgia y un poco de orgullo.

Hoy, lejos de las canchas, se prepara día a día para mejorar en su nueva función. “Tengo que adaptarme a los tiempos de la televisión. Por suerte, en la empresa, hay mucha gente que ayuda. Esos que están detrás de cámara y nadie ve, son fundamentales. Me asesoran, me apoyan, me aconsejan. Yo no quiero hablar de lo que hubiese hecho yo en tal o cual jugada. Tengo claro que mi función es otra, es explicar por qué pasó que el delantero erró un gol o el defensa quitó la pelota. Trato de explicar desde mi visión de exfutbolista. Ni mejor ni peor que otros, diferente. Porque sé que tengo un ángulo diferente, que puede agregarle algo más al televidente y no decirle lo que está viendo. Todo el mundo sabe si la pelota se fue o si se cometió penal... lo están mirando. No es casualidad que hoy en el mundo haya muchos exfutbolistas comentando en televisión. Lo veo bien, y no es porque yo lo esté haciendo en este momento. Yo miraba a Junior en Brasil. Si no fue el primero, anda raspando... Brasil siempre tuvo exjugadores comentando, antes estaba Falcao. Después se sumaron los colombianos, y los argentinos.

Creo que podemos brindar otra óptica, aportar otros detalles, y eso está bueno. Hoy lo disfruto. Vivo en Artigas, tranquilo. Me operé de la cadera, allá hago natación y cero estrés. Voy y vengo a Montevideo los fines de semana a comentar”.

Venancio Ramos“Trato de dar una visión diferente de lo que se ve en pantalla; la óptica de jugador”

“Le debo mucho a don raúl bentancur, él fue quien me orientó, confió en mí”

 “Llegué a la preselección juvenil en el 77, junto a Mario Saralegui y Ruben Paz. Los tres habíamos salido campeones del primer torneo nacional juvenil con Artigas. Y nos citó Don Raúl Bentancur, un técnico al que le debo mucho. Sin conocerme, confió en mí, me orientó en mi carrera, fue clave”, dice el hoy comentarista de TV. “’Venancio, usted va a ser figura’, me decía”.

Integrábamos un paquete. Veníamos los tres a Montevideo o Ninguno

“Nacional tuvo la prioridad. Pero solo quería a Ruben (Paz) y el Peñarol de Artigas nos quería transferir a los tres (Ramos, Saralegui y Paz) así que si no era con los tres, no se hacía. Cuando se venció el plazo de Nacional, apareció Peñarol y se hizo. Paz estuvo en el Parque Central, le habían ofrecido mucho dinero, pero lo fuimos a buscar con Saralegui”, recuerda Venancio.

“Me llevó un amigo y tuve la fortuna de conocer a Roberto Recalt”

“Estuve un año en Nacional. Me llevó un amigo, Juan Pomar, que tiene una joyería en el centro. Pude conocer a un verdadero señor: a Roberto Recalt, por aquel entonces presidente del club. Un hombre fuera de serie, que me respetó como profesional y como persona. Le di lo mejor de mí. Hice un gol clásico que ganamos y fui goleador detrás de Dely”, rememora.

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