HISTORIAS

El "Varilla" entrenador: Andreé González hoy

Lleva años dirigiendo divisiones juveniles, y hasta tuvo que ver en los inicios de la carrera de Ronald Araújo, pero su sueño es entrenar en Primera División.

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El "Varilla" González entrenando a la Séptima de Sud América. "Es complicado que te den un equipo de Primera, al menos para algunos", dijo. Foto: Francisco Flores.. 

El “Varilla” Andreé González nació en Venezuela, pero fue algo circunstancial. Su padre, también futbolista, defendía al Táchira cuando él vino al mundo. Pero a los dos años y medio regresaron a Uruguay. Hizo las formativas en Peñarol, el club al que defendió en tres etapas diferentes. La primera durante el Quinquenio. Aunque soñaba con ponerse la celeste, fue con la camiseta vinotinto de Venezuela que jugó Eliminatorias y Copa América. Hoy a los 45 años, entrena la Séptima de Sud América. Tiene años de experiencia trabajando con juveniles y le gusta, pero su sueño es dirigir Primera División.

El año pasado estuvo en Honduras, dirigiendo al Deportivo España con Ramiro Martínez, pero como extrañaba mucho a su familia se volvió en diciembre. Y regresó a las juveniles de Sud América donde ya había estado.
Trabajó en las formativas de Cerrito, de Rampla Juniors, en River Plate donde estuvo tres años, en Rentistas, en Sud América, en Cerro y ahora nuevamente con los jóvenes buzones.

“Estando en juveniles uno tiene que ser más docente que entrenador. Mi idea es dirigir Primera División, lo que pasa es que es difícil que te den la oportunidad. Hay muchos entrenadores, algunos que aparecen y otros que ya están en el ambiente. Es complicado que te den un equipo de Primera, al menos para algunos. Para otros es más fácil. Yo no he tenido esa oportunidad aunque llevo años dirigiendo en formativas, y quiero tenerla para saber primero que nada si estoy a la altura. Mi meta es dirigir Primera División”, dijo el “Varilla”.

Vivir del fútbol no siempre es posible para un entrenador de formativas. “Hay pocos clubes que cumplen con lo que uno arregla de sueldo y que paguen. Más en clubes de Segunda. En la A hay tres, cuatro o cinco clubes que cumplen, y te pagan un buen sueldo del que podés vivir. Pero en la mayoría de los equipos los sueldos son muy bajos y las deudas son grandes durante el año. Y después tenés que reclamar. Si no tenés algo extra u otro trabajo, es muy complicado”, confió el técnico.

“De mi carrera como futbolista tengo tres propiedades y con esos alquileres es con lo que me mantengo. Además mi señora trabaja y tiene su sueldo. Entre mis alquileres y su sueldo vivimos al día”, agregó sobre su situación.

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RONALD. Los entrenadores de juveniles suelen ser muy importantes en la carrera de los futbolistas. Y hasta pueden llegar a ser determinantes en ella. El “Varilla” fue clave en los inicios de Ronald Araújo, hoy defensa del Barcelona de España. En su llegada a Montevideo. “Yo conozco a Diego Ospitlaeche, el que trajo a Ronald a Montevideo, porque cuando me retiré del fútbol profesional él me llevó a jugar al Frontera de Rivera. Y generamos una muy buena amistad. Muchas veces me llamaba cuando tenía algún jugador para traer. Yo había estado en River Plate y me llamó para ver si podía traer a tres jugadores para probarlos. Yo le expliqué que no estaba más en River porque Carrasco, que dirigía al club en ese momento, había decidido traer gente de su confianza para las juveniles. Le dije que estaba en Rentistas y si quería podía llevarlos. Me contestó que lo iba a pensar y al otro día me dijo que sí, que los llevaba. Hablé con el ‘Apo’ Abraham Yeladian para que los vieran, porque yo dirigía la Sexta División. En la primera práctica donde los vio el ‘Apo’ no quedó ninguno de los tres. Entonces hablé con el técnico de la Quinta, que era la categoría de la edad que tenía Ronald, para que tuviera otra oportunidad. Y quedó. La primera vez que lo vi ya me di cuenta de la calidad que tenía el gurí. Y se lo dije a Diego (Ospitaleche), este muchacho en seis meses está jugando en Primera División. Y así fue a los seis meses Sergio Cabrera lo subió a Primera. Después lo compró la gente de Boston River y pasó a Barcelona”, contó el entrenador.

Hoy cuando lo ve jugar en el primer equipo del equipo catalán, al “Varilla” se le dibuja una sonrisa en el rostro. “A veces escucho que alguien dice que descubrió a tal o cual jugador. No es así, nosotros no descubrimos a nadie ni llevamos al éxito a nadie, lo que hacemos es contribuir con un granito de arena en la carrera de un jugador. Yo he tenido futbolistas en River que creía que iban a llegar y no lo hicieron. Y otros que de repente no tenía la certeza de que pudieran llegar y hoy están en Primera División. Uno lo que hace es aportar un granito de arena y se pone contento por eso. Son muchos los entrenadores por los que pasan los juveniles. Algunos les dejan un poquito más y otros un poquito menos, pero todos dejamos algo”, enfatizó.

A veces, cuando Ronald hace un buen partido, le manda saludos o felicitaciones por Ospitaleche o le escribe algún mensaje por Instagram. Que el riverense responde, pero nada más.

CARRERA. El “Varilla” González defendió once diferentes camisetas en su carrera de futbolista: Peñarol, Liverpool, Caracas de Venezuela, Recreativo Huelva de España, Fénix, Defensor Sporting, Unión Maracaibo de Venezuela, River Plate, Monagas de Venezuela, Cerrito y Zulia de Venezuela. Y algunas en más de una oportunidad, como las de Peñarol, Liverpool y Fénix.

“A veces pienso que podría haber tenido más oportunidades o un pase al exterior, a Europa. Jugué en España, pero fui a préstamo. En ningún momento Peñarol terminó de venderme. Antes las leyes eran diferentes y mi pase perteneció a Peñarol hasta los 28 años. Si me hubiesen vendido a algún lado de esos, en lo económico hubiera sido un salto importante. Pero creo que tuve una carrera acorde a lo que podía dar. No sé si hubiera podido dar más de lo que di”, admitió, sincero.

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Clásico. El "Varilla" defendiendo a Peñarol, el club en el que se formó. Foto: archivo El País.

“Creo que el año en que mejor me sentí en lo físico y en el rendimiento fue en Liverpool en 1997 y también cuando regresé dos años después”, recordó. Llegó al equipo negriazul cedido de Peñarol después que Gregorio Pérez le dijo que no iba a contar con él. Tener que salir del club en el que había crecido al principio le dolió, pero luego comprendió que fue lo mejor. “Gregorio es un señor y es muy derecho. Te hablaba y uno lo escuchaba con mucho respeto. Me dijo que no me iba a tener en cuenta y que sería bueno que fuera a buscar oportunidades en otro equipo. Me fui a Liverpool, y la verdad me fue muy bien. Es más, debido a ese año tan bueno que tuve en Liverpool, Gregorio me volvió a pedir para que volviera a Peñarol”.

Además de Gregorio, el “Varilla” destacó a Jorge Fossati, quien lo dirigió en las juveniles aurinegras y al argentino César Luis Menotti, quien lo ascendió desde la Sexta carbonera a Primera División.

VENEZUELA. “Mi padre estaba jugando en el Táchira, que en aquel momento se llamaba Deportivo San Cristóbal, por eso nací allá. Pero no reniego de mi nacionalidad. Mi madre lo primero que me inculcó fue eso: que yo había nacido en Venezuela y era venezolano. Aunque me siento uruguayo porque me crié acá, mis padres son uruguayos, lo mismo que toda mi familia y mis amigos. En un momento tuve la ilusión de jugar en la selección uruguaya, pero después que me llamaron de Venezuela para participar en su selección y de la charla que tuve con mi madre, solo tengo palabras de agradecimiento para la selección venezolana. Me permitió vivir momentos muy lindos en mi carrera futbolistica. Nunca pensé que iba a jugar Eliminatorias y una Copa América y lo terminé haciendo en la selección de Venezuela”, admitió quien disputó las Eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006 y la Copa América de 2004 con la selección vinotinto. Es más, estuvo en el partido del Estadio Centenario cuando Venezuela derrotó 3 a 0 a Uruguay por las mencionadas Eliminatorias. Ingresó en los últimos minutos en el combinado de Richard Páez.

Su padre era defensa, jugaba de zaguero y de lateral. Y el “Varilla”, al final de su carrera terminó de defensa. “Con el que jugué de zaguero fue con Juan (Carrasco) porque yo siempre fui volante ofensivo o mediapunta. Y Juan en el primer año que lo tuve en Fénix me pasó a la zaga. Después él me llevó a River”, relató. Sin embargo, luego fue quien decidió que no siguiera trabajando en las formativas darseneras. “Me lo reencontré años después cuando yo estaba en las juveniles y él volvió al club. Estuve seis meses con él y cuando terminó mi contrato decidió que no nos renovaran ni a mí ni a Osvaldo Streccia. Y bueno, quiso cambiar y poner técnicos de su confianza”, dijo sin lamentos.

Durante mucho tiempo la gente se equivocaba con su extraño nombre y hasta se lo cambiaban diciéndole Andrés. “Fue cosa de mi madre. A ella le gusta mucho el idioma francés. Y en Venezuela había un presidente que se llamaba Andrés Pérez, pero ella me puso Andreé. Y a mi hermano Marcel, todo como en francés”.

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Familia. Con su esposa Cecilia y sus dos hijas: Lucia Belén y María Victoria.

AMORES. El “Varilla” está casado con Cecilia, su novia desde los 17 años. Ella también se apellida González. “Somos bien gallegos: González-González. Éramos vecinos en el Cerrito de la Victoria. Yo vivía en Martín Rodríguez y Santiago Sierra y ella media cuadra más arriba. Nos casamos en 1998”. Y parece que el amor sigue intacto porque la lleva todos los días a su trabajo y también la va a buscar. “Me paso haciendo de Uber. Je”.
Son padres de dos hijas: Lucía Belén, que está a punto de cumplir 21 años y María Victoria, de 13. “La mayor se ganó una beca para la Universidad de Massachusetts y está estudiando allá en Estados Unidos”.

Mientras se ocupa de su familia y dirige a los juveniles de Sud América, sigue perfeccionándose: es gerente deportivo egresado de la ACJ. Pero no pierde la esperanza de llegar a dirigir un equipo de Primera División. Y no descarta que si esa oportunidad no aparece en Uruguay, pueda ser en Venezuela, tal como sucedió con la selección. “Me gustaría sí, iría si me lo ofrecen. Pero siempre que el país mejore. En este momento no, por cómo está la situación allí”.

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