OJO CRÍTICO

La valentía con la que jugaron los grandes

Diez contra once por culpa de un mal arbitraje y aparición de rebeldía y coraje para ir a buscar la victoria y pelear el cotejo con el fútbol de ataque. Partido en tierra de un grande de América y actitud firme para defender un estilo y no apelar a la táctica del aguante y, si sale algo bueno, mejor. No es la misma historia, pero está emparentada. Nacional y Peñarol afrontaron dos partidos internacionales con carácter. Y dio gusto verlos así.

EDWARD PIÑÓN

A Nacional le tocó otra vez afrontar el partido menos esperado por culpa de la expulsión de Guzmán Corujo (roja inventada), pero mostró muchas virtudes. Se repuso del descuido defensivo inicial, no se derrumbó por el castigo de los jueces y afrontó la contienda con convicción y fútbol ofensivo.

A Peñarol le vino bien la determinación de confiar en el equipo que había conseguido un repunte futbolístico y así pudo plantarse firme en tierra brasileña. Jugó con autoridad para presionar y marcar, y también fue agresivo para atacar.

Las señales que aparecieron fueron muy entusiasmantes. Con brillo individual en varios de sus protagonistas, pero esencialmente con fortalecimiento de un juego colectivo. Y está bueno que la valentía se demuestre con la postura de ir en busca del resultado y no con la decisión de esperar a ver qué pasa.

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