Peñarol

Valdez y Guillermo, juntos otra vez

Aguirregaray defendió mal, pero decidió el partido con un cabezazo.

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Guillermo. El momento en que evita el gol de Lucas Rodríguez a los 5’. Foto: Ariel Colmegna

Volvió a Peñarol la zaga que llevó al club hasta la final de la Copa Libertadores 2011. Carlos Valdez y Guillermo Rodríguez volvieron a ocupar el sector central de la defensa. Ya lo habían hecho en los 45 minutos finales de la pasada fecha, cuando los aurinegros visitaron a Danubio, pero esta vez estuvieron juntos desde el inicio y durante los 90 minutos.

Había mucha expectativa por ver en acción a dos zagueros experimentados, con personalidad, buen juego aéreo y normalmente sólidos en los mano a mano. ¿Y cómo les fue?

Lo primero a decir es que tuvieron éxito en su trabajo. Peñarol no recibió goles por segundo partido consecutivo y eso para la defensa es tarea cumplida. Además, en este caso fue fundamental porque alcanzó que el equipo convirtiera un solo gol para sacar la victoria. Y por si fuera poco, ese tanto lo consiguió otro defensa: Matías Aguirregaray.

Sin embargo, las apariencias engañan. Que la labor terminara en forma exitosa no significa que la actuación haya sido buena. De hecho, Rentistas hizo un gol que le anularon por posición adelantada, metió dos pelotas en los palos y Guruceaga realizó un par de tapadas muy buenas. Es decir: la retaguardia mirasol fue vulnerada varias veces y si no sufrió goles en contra, fue más por impericia de los delanteros rojos que por virtud de la última zona de Peñarol.

Empecemos por analizar lo que hicieron los zagueros, que eran quienes se robaban la atención.

Valdez estuvo más firme en los mano a mano que Rodríguez, en tanto ninguno de los dos tuvo una buena tarea en el juego aéreo. Sin embargo, en el caso de Guillermo hay que contarle como un gol la pelota que sacó en la línea de su arco a los cinco minutos, cuando Lucas Rodríguez la había empujado hacia la red tras un desborde de Mier.

Está claro que a "Guille" aún le falta ritmo de competencia (traía una larga inactividad), pero lo resolvió con carpeta. Los momentos más difíciles los pasó cuando Diogo fue desbordado, pues cuando lo encararon le abrieron la pelota y lo dejaron desairado.

Y los laterales precisamente fueron el punto débil. Ninguno de los dos cumplió una buena tarea defensiva, aunque sí aportaron en ataque. Diogo estrelló un gran zurdazo en el travesaño y Aguirregaray definió el partido con un cabezazo. Peñarol sigue sufriendo atrás.

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