UNIVERSIDAD DE CHILE

Con la "U" de los uruguayos

Corujo le puso el pecho a las balas en medio de la mala racha y le preguntaron si era momento de “garra charrúa”.

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“U”. Rodríguez y Corujo en la sede del equipo, que está en medio de un complejo de alto nivel. Foto: Diego Pérez

Es mediodía y el sol cae a pleno en el complejo deportivo de la Universidad de Chile, al pie de la cordillera de Los Andes. Un grupo de privilegiados hinchas del club —porque el acceso es estrictamente controlado— espera la salida de los jugadores para sacarse fotos. Uno de los últimos en salir es Mathías Corujo, después de comparecer ante los medios locales por casi media hora y comenzar a negociar su continuidad en el club durante otra buena cantidad de minutos. Igualmente, "Chiche" sale y regala sonrisas, esas que los hinchas esperan en las buenas y, sobre todo, en las malas.

Es que la "U" lleva cuatro partidos sin ganar —en ese momento, cuando Ovación fue al centro de esa "tribu charrúa" que se ha formado en el equipo, eran tres derrotas consecutivas— y los medios han puesto la mira sobre el campeón. Por eso, Corujo fue el que salió a ponerle el pecho a las balas y a los micrófonos. Tiene espalda suficiente para aguantar el peso de esta mala racha a pesar de llevar menos de un año allí.

Con Martín Lasarte y su cuerpo técnico allí a la vuelta, más Maximiliano Rodríguez esperándolo afuera para irse juntos para el barrio, más Guzmán Pereira camino ya al aeropuerto para dar por terminada la visita de su madre y su hermanito, era lógico que surgiera la pregunta a Corujo en medio de la conferencia: "¿Con tantos uruguayos, es momento de apelar a la "garra charrúa?".

Es que a esta altura el nombre del equipo se escribe con la "U" de uruguayos. Y todos ellos, más allá del particular momento deportivo, están felices allí. Basta una recorrida por las instalaciones aprovechando la amabilidad del "profe" Marcelo Tulbovitz para darse cuenta el por qué.

Es un equipo de primer nivel internacional afuera de la cancha. En el barrio La Cisterna, gracias a las reformas hechas en 2010, cuenta ahora con un complejo de nueve hectáreas de campos deportivos y exteriores y 4.300 metros cuadrados de edificación. Canchas de todo tipo, algunas para uso exclusivo de la Primera y otras solamente para las formativas.

"Es un club enorme, tenemos todo lo que precisamos", dice el grupo de uruguayos y por eso también, por estas horas, saben que tienen que soportar las críticas, que no vienen especialmente de la hinchada.

Mientras espera que Corujo salga de la reunión en el piso de arriba de la sede y mira de reojo el video que graba en la cancha del fondo la prensa del club con el juvenil Cristian Cuevas (el que hizo el golazo de tiro libre en el último Sub 20, contra Brasil), "Maxi" Rodríguez cuenta que el club lo sorprendió, aunque algo le habían contado.

Los uruguayos van y vienen juntos. Generalmente hacen los 15 minutos de autopista desde el barrio Las Condes al complejo azul en la camioneta de Corujo, que no es el capitán del plantel pero sí de este grupo de uruguayos. Es que hay una historia entre "bohemios" que lo avala: Corujo ya jugaba en la Primera de Wanderers cuando comenzó a brillar "Maxi" y se fue del club cuando surgía Pereira. Ya lejos del Prado, se volvieron a cruzar.

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