HACIENDO HISTORIA

Uruguay renunció a un repechaje mundialista

La Celeste pudo haber disputado con Israel un lugar en el Mundial de Suecia 1958, pero la Asociación, por orgullo, desestimó la invitación de la FIFA.

Javier Ambrois salta buscando el centro que quedó en las manos del arquero paraguayo. Pese a esa derrota, hubo una posibilidad más de clasificar y fue rechazada por la AUF. Foto: archivo El País.
Ambrois salta buscando el centro que quedó en las manos del arquero paraguayo. Pese a esa derrota, hubo una posibilidad más de clasificar y fue rechazada por la AUF.

El repechaje mundialista, tan integrado a las tradiciones del fútbol uruguayo, ya no resultó necesario ante la exitosa campaña del seleccionado de Oscar Tabárez en las eliminatorias para Rusia. Entre Corea-Japón 2002 y Brasil 2014, con la excepción de Alemania 2006, fue el último recurso para acceder a la Copa del Mundo. Hace 60 años, sin embargo, la Asociación Uruguaya de Fútbol rechazó la posibilidad de disputar un repechaje frente a Israel para el Mundial de Suecia 1958.

En julio de 1957, Uruguay había sido eliminado de aquel Mundial al perder 5-0 contra Paraguay en Asunción. Apenas siete años después de Maracaná, aquella derrota tomada como una catástrofe por los dirigentes y la prensa. De inmediato hubo llamados para una reestructura total en la organización del fútbol y se formaron comisiones para estudiarla, pero al cumplirse el plazo estipulado no se había avanzado en lo más mínimo. Y mientras toda la atención se dirigió a lo doméstico, o sea el Campeonato Uruguayo 1957, en la FIFA estaban ocurriendo cosas de interés para la AUF.

Israel se había anotado en las eliminatorias asiáticas para Suecia pero sus rivales (países musulmanes como Turquía o Indonesia) se negaron a enfrentarlo. De esa forma, los israelíes avanzaron a la definición de la serie africano-asiática, cuando había apenas un cupo en la Copa del Mundo para esos continentes en conjunto. El último rival era Sudán, que tampoco aceptó jugar. Como la FIFA había estipulado que ningún equipo se clasificaría al Mundial sin haber disputado al menos un encuentro, se dispuso un sorteo entre los segundos de los grupos europeos, cuyo ganador se mediría con Israel en encuentros de ida y vuelta.

Los países sudamericanos pusieron el grito en el cielo por esa decisión, que ponía en evidencia el eurocentrismo de la FIFA.

Tras la eliminación, dirigentes argentinos y paraguayos habían expresado su interés en promover una invitación de Suecia a la Celeste, teniendo en cuenta sus antecedentes de doble campeón mundial. Y el problema de Israel hizo crecer en la vieja sede de la AUF en la avenida 18 de Julio los rumores de que llegaría ese convite.

El delegado de Nacional ante la Junta Dirigente de la AUF, Juan Carlos Bracco, encabezó entonces la postura opuesta a aceptar cualquier tipo de invitación. “Uruguay no debe entrar al Mundial por la vía del relleno”, afirmaba.

Bracco mocionó que se declarara que disputar una serie ante Israel sin los equipos americanos sería “antirreglamentaria y lesiva para los intereses deportivos americanos”. Y reclamó que “de ninguna manera” Uruguay aceptara estar entre los posibles candidatos a llenar vacantes en la Copa del Mundo. La Junta aprobó la dura declaración inicial pero no la renuncia al repechaje.

Finalmente, “el bureau de Zurich”, como llamaba la prensa uruguaya a la FIFA, rectificó y el 25 de noviembre de 1957 decidió invitar a todos los segundos al sorteo para el repechaje con Israel. Los involucrados eran Uruguay, Bolivia, Perú, Costa Rica, Holanda, Irlanda, Bélgica, Gales, Rumania, Polonia, España, Bulgaria y el segundo de la serie que faltaba definirse entre Italia, Irlanda del Norte y Portugal. Los interesados en participar en el repechaje debían inscribirse antes del 12 de diciembre.

Cuando la noticia llegó a Montevideo, la Junta Dirigente volvió a debatir el tema, que fue derivado a la Comisión de Asuntos Internacionales de la AUF. A comienzos de diciembre, esta Comisión se expidió por el rechazo a la invitación. El 4 de diciembre, la Junta aprobó por mayoría esa informe: votaron por no inscribirse en el sorteo Nacional, Cerro, Danubio, Wanderers, Liverpool, Rampla y Racing. A favor: Peñarol, Defensor y Fénix. Al otro día, El País tituló: “De ninguna forma Uruguay va al Mundial”.

Seis décadas más tarde, sorprende la intransigencia de los dirigentes uruguayos. Indignados al principio porque no se invitaba a los americanos al sorteo, cuando por fin fueron invitados tampoco aceptaron. Ni siquiera significaba entrar por la ventana al Mundial, porque el repechaje se disputaba en la cancha. Debe recordarse que por entonces la Copa del Mundo no representaba el fabuloso negocio de hoy, por lo cual pesó más el supuesto deshonor de una clasificación indirecta que la posibilidad de competir entre los mejores y obtener dólares.

A los pocos días también Perú se borró del sorteo, argumentando excesivos costos de preparación del equipo y del viaje a Israel. También Italia, que había sido eliminada por Irlanda del Norte, rechazó anotarse.

¿Cómo terminó esta historia? Bélgica fue el primer favorecido en el sorteo, que según la leyenda se realizó colocando papelitos con los nombres de los equipos en la propia copa Jules Rimet. Pero tampoco aceptó, por lo cual hubo que sacar otro papelito, que decía “Gales”. Y de esa forma rocambolesca los británicos disputaron el repechaje contra Israel, le ganaron tanto en Tel Aviv como en Cardiff y estuvieron en Suecia ’58. Fue la única vez que accedieron a una fase final mundialista. Uruguay ni siquiera lo vio por televisión, ya que este medio estaba en sus comienzos.

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