SUDÁFRICA 10 AÑOS

Uruguay 2-1 Corea del Sur 1: Empieza a forjarse un equipo celeste solidario

La victoria 2-1 sobre Corea del Sur con doblete de Luis Suárez puso a la selección entre las ocho mejores del mundo y comenzó a consolidar una característica que se mantiene hasta hoy.

El agua, que empezó a caer cuando terminaba el primer tiempo, le puso un decorado más adecuado, aparte de que tornó la gesta celeste en algo casi épico y hasta dramático, sobre todo cuando Corea del Sur (después de mucho remar) consiguió lo que a esa altura era un justo empate.

Es que, en Port Elizabeth, “la Celeste” se paró en la punta de un trampolín que esta selección tiene en el ataque, y con el impulso de todos los que metieron y empujaron para conseguir la victoria desde atrás y el mediocampo, y se zambulló de cabeza en la historia, metiéndose en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica y, por tanto, convirtiéndose en uno de los ocho mejores equipos del mundo, o al menos, del campeonato, que es algo que el fútbol uruguayo no lograba desde hacía exactamente 40 años.

Uruguay vs. Corea del Sur Sudáfrica 2010
El apoyo a la Celeste en Sudáfrica. Foto: Archivo El País

Es cierto, Uruguay no jugó como contra Sudáfrica, ni tampoco como contra México; pero este equipo es así, solidario, deja el alma y no pierde totalmente el orden ni en las malas. Y a ese impulso que lo lleva a echar el resto y no guardarse nada, le agrega lo otro que en esta oportunidad lo catapultó a volar hacia el interior del glorioso pasado: un trampolín en el ataque, que cuando puede, cuando lo dejan, o cuando no, pero igual se larga, como lo hizo Suárez en la jugada personal con la que “forzó” —o más bien “inventó”— el segundo gol, o como en la incidencia en la que Forlán y el salteño gestaron el primer tanto cuando no se sabía qué podía ser de la vida del partido, aplasta al adversario. En el primer tiempo, de entrada nomás, el gol de Suárez “marcó” la cancha; porque cuando todavía los equipos trataban de “pararse” e imponer su manejo de la pelota sobre el adversario, sin lograrlo, al extremo de que parecían “prestársela”, el tanto del salteño pautó las características que tendría el trámite. Es decir, hubo un par de aspectos que quedaron bastante claros:

Uruguay vs. Corea del Sur Sudáfrica 2010
Luis Suárez define para poner el 1-0 a poco de haber comenzado el partido. Foto: Archivo El País

1) Como en la jugada de la conquista celeste, donde falló el arquero rival, para Uruguay el tema era llegar y poner la pelota en el área contraria, porque la retaguardia de los coreanos mostraba grandes limitaciones técnicas para poder despejarla.

2) Más tranquilo y aplomado, Uruguay podía hacer pesar el buen pie —o mejor pie, en comparación con el de la mayoría de los futbolistas asiáticos— y, por ende, mirar más el partido, hacer la pausa, dejar que Corea trabajara en pos del empate, lo que podría permitir contragolpes peligrosos, como uno en el que le cobraron offside a Suárez sin que estuviera en posición adelantada, y otro en el que “Maxi” se fue arriba y cuando se filtró entre los zagueros coreanos uno de ellos cometió un hands-penal claro.

Uruguay vs. Corea del Sur Sudáfrica 2010
El "Ruso" Pérez hizo un gran partido ante Corea del Sur. Foto: Archivo El País

Así, pues, se dio el partido. Con Corea haciendo circular la pelota y con Uruguay esperando, y pronto para dar el zarpazo, mientras el rival centralizaba la llegada o buscaba por afuera, pero sin inventiva ni sorpresa, cada vez que trataba de entrar al área, lo que fue haciendo crecer la dimensión de la figura de Lugano. Sin embargo, lo que durante gran parte del primer tiempo pareció un dominio de la situación por parte de los celestes, mientras que la pelota y la cancha eran poco menos que copados por los coreanos, se fue de madre y, en el cuarto de hora final de la primera parte, y el comienzo de la segunda, “se pasó” para el otro lado.

Fue así, pues, como en el complemento ocurrió lo contrario que había pasado en los 25 minutos iniciales: de hacer correr la pelota y hacer correr detrás de ella a los coreanos, Uruguay pasó a correr a la par del adversario, porque ahora eran los celestes los que no la encontraban.

Uruguay vs. Corea del Sur Sudáfrica 2010
El festejo de Lodeiro, Cavani, Lugano, Martín Silva, "Palito"; Eguren y Castillo. Foto: Archivo El País

De modo que no extrañó, entonces, que llegara el empate ni que, con “la Celeste” “corriendo la liebre”, Corea amenazara con seguir de largo o forzar un alargue y, eventualmente, una definición en la ruleta rusa de los penales. No fue así, por suerte. No fue así, porque el “Ruso” Pérez hizo ceder un córner metiendo como si fuera la última jugada y porque en la segunda pelota de ese tiro de esquina, Suárez volvió a pararse en la punta del trampolín que Uruguay tiene en el ataque y, con el impulso de todos, del fondo y el mediocampo, hizo esa maniobra personal y letal con la cual el fútbol uruguayo se zambulló, en medio de una cancha a esa altura llena de charcos, hacia la profundidad de su glorioso pasado y a estar entre los ocho mejores equipos del mundo. Un lugar a donde no llegaba nada más ni nada menos que hacía 40 años.

Crónica escrita por el enviado Jorge Savia y publicada en Ovación el 27 de junio de 2010.

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