Defensor Sporting

Unidos por el destino

En el año 2004 Sebastián Ariosa debutó en Primera de la mano de Juan Tejera, hoy vuelven a trabajar juntos.

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Foto: Darwin Borrelli

Sebastián Ariosa subió a la Primera División de Defensor Sporting en el 2004, de la mano de Juan Tejera. Ahora, cuando regresó al club tras el cáncer que superó, se reencontró con el entrenador.

"Es el destino. Cuando me subió en el 2004 era el inicio de mi vida profesional. Estaba lleno de objetivos y de ilusiones. Ahora muchos años después, tras lo que viví con la enfermedad, Juan vuelve a ser importante para mí. Me conoce desde chico. Él me dio la posibilidad de estar nuevamente adentro de la cancha y de correr atrás de la pelota que es lo que más me gusta", dijo Sebastián Ariosa ayer en el Franzini.

"Yo no le estoy dando una nueva oportunidad. Creo que lo que está viviendo hoy se lo ganó él con la lucha personal que tuvo. El club, que siempre estuvo a su lado apoyándolo, incluso con el doctor Ney Castillo, le extendió la mano. Yo llegué y me lo encontré acá. Y fue un gusto muy grande", retrucó por su parte, el técnico Juan Tejera.

"Para mí fue una alegría enorme. Una satisfacción muy grande volver a trabajar con Sebastián. Lo encontré igual, más allá del nuevo look. Es la misma persona, humilde y buena gente de siempre. Pero más jugador y mucho más maduro, seguramente por el problema que tuvo. Ha crecido mucho. Y está mucho más participativo en las charlas", añadió el entrenador.

Es más, Ariosa se ha transformado en una especie de mano derecha del técnico. "Él sabe cómo me manejo, cómo trabajo, cómo pienso y lo que quiero. Incluso se ha encargado de algunas cosas desde el punto de vista táctico, cosas que recuerda que nosotros hacíamos. Está muy atento. A veces a uno se le pasa un detalle en una charla y él me dice Juan, tal cosa. Es como tiene que ser, porque esto es un grupo", relató Tejera.

"Él me conoce muy bien y yo también a él a la hora de trabajar, de lo que quiere hacer y de la forma de jugar. Cuando arrancamos a principios de temporada, quizás muchos compañeros no lo conocían o no sabían como trabajaba y de repente yo colaboré un poco dentro del vestuario y de la cancha para llegar a su idea de equipo. Y no solo de equipo porque Juan es un técnico que trabaja mucho lo humano", explicó Ariosa.

"Ya no es el Sebita de diez años atrás, es un hombre que ha recorrido muchas canchas de Sudamérica y ha jugado semifinales de Libertadores antes de enfermarse. Con equipos más importantes, de otro nivel, y por todo eso está en condiciones, por su experiencia y por el recorrido que tiene, de transmitir y de decir las cosas como tienen que ser", aclaró orgulloso Tejera.

Ascenso.

Ariosa tenía sólo 19 años y jugaba en Cuarta División, cuando fue promocionado al primer equipo por Tejera. Ambos recordaron aquel momento. "Fue una etapa muy linda en la que el club apostó mucho a los juveniles. Habíamos salido campeones invictos con la Cuarta División y subimos como 10 o 12 jugadores juntos. Y Juan, que era el técnico, subió con nosotros", recordó Ariosa.

"Con aquella Cuarta División salimos campeones y se dio la posibilidad de mi ascenso al plantel principal, con una cantidad importante de jugadores de abajo, de Cuarta y Tercera, entre ellos Sebastián. Fue uno de los que más le costó jugar, le costó el cambio. Explotó en el 2005, ahí se aferró el puesto y fue el lateral de Defensor durante muchos años", relató el estratega.

Ariosa volvió oficialmente a la competencia en el debut violeta en la Copa Sudamericana frente a Bolivar. Al salir a la cancha, muchas cosas pasaron por su cabeza. "Fue un día de mucha ansiedad, de muchas ganas. La gente que todos estos años de lucha estuvo a mi alrededor estuvo acompañándome en ese día tan especial. Me sentí muy feliz por mí y por ellos. Ese día sentí que se cerraba un ciclo en el que luché mucho para volver a estar dentro de la cancha. Me venía preparando hacía mucho tiempo para volver a jugar. Se cumplió el sueño que había estado anhelando durante dos años".

El domingo pasado Ariosa volvió a jugar un clásico, algo que también había soñado. "Fue muy lindo porque el que nació acá en el club sabe de la gran rivalidad deportiva que hay con Danubio. Ya se vive así en juveniles. Cuando yo estaba en formativas, las finales siempre eran con Danubio. Siempre peleábamos los primeros puestos con ellos. Es una rivalidad que se trae desde juveniles y que se mantiene en Primera División. Por suerte, pudimos ganarlo".

Tras haber vencido al cáncer, las prioridades de Ariosa cambiaron. "No sé si soy otra persona, pero veo la vida de otra forma. La disfruto muchísimo más e intento que la gente que me rodea haga lo mismo", explicó. "Hoy lo que quiero es disfrutar del día a día, del torneo que estamos jugando y de la Copa Sudamericana. Yo ya tuve la posibilidad de ser Campeón Uruguayo con el club y quiero repetirlo". Y quiere conseguirlo con su entrenador. "En el 2005 con Juan vivimos una circunstancia en que nos creíamos campeones y no fue así. Es una linda revancha que tenemos juntos por delante y que él se merece".

El juicio que ganó: clave a nivel de jurisprudencia.

Cuando se le diagnosticó el cáncer de mediastino, Ariosa era jugador de Olimpia de Paraguay. El club guaraní dejó de pagarle sin importarle su condición. El futbolista le hizo un juicio y la Corte de Arbitraje del Deporte falló a su favor. Olimpia tuvo que indemnizarlo. "Lo hice porque creí que era lo justo y así lo terminó determinando tanto la FIFA como el TAS. Es una etapa cerrada de mi vida en la que luché por algo que era mío", dijo Ariosa.

El doctor Felipe Vázquez, del estudio González Mullin y Asociados, que llevó adelante los reclamos de Ariosa, explicó que fue la segunda vez que un club tuvo que pagar por daños morales. "Cuando intimamos al club a pagarle lo que le debían, Olimpia lo intimó a presentarse a entrenar. Y eso fue en enero de 2014, cuando estaba en pleno tratamiento de quimioterapia", contó Vázquez. "Reclamamos ante el TAS por daños morales y especificad del deporte. En el deporte hay ciertos principios y valores que los clubes y los jugadores deben cumplir. Si esto no se respeta se debe pagar por daños y perjuicios. Si no fue la primera vez, fue la segunda en que un club se vio obligado a pagar por daños morales a un futbolista. Fue muy importante a nivel jurisprudencial", explicó Vázquez.

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