HACIENDO HISTORIA

Triunfos y fracasos de entrenadores extranjeros en Nacional

Destaque para el húngaro Szigeti, el escocés Reaside, el brasileño Zezé y el argentino Gallardo; otros famosos entrenadores pasaron sin dejar su huella.

Foto: Archivo El País
Marcelo Gallardo festeja el título obtenido en el Uruguayo 2011/12. Foto: Archivo El País

El arranque de temporada de Nacional puso en el centro de la escena al técnico argentino Eduardo Domínguez. La escasa familiaridad con el medio es un riesgo habitual entre los entrenadores extranjeros, que sin embargo están en condiciones de aportar una visión diferente a un fútbol a menudo rutinario. En el fútbol la única verdad universal es el gol: lo demás es relativo.

Por la historia de Nacional pasaron técnicos extranjeros que no dejaron huella ni se llevaron triunfos, pero otros alcanzaron enorme éxito. En todo caso, es igual que con los futbolistas foráneos: han llegado numerosos “paquetes” y también muchos cracks.

En los comienzos del profesionalismo, el húngaro Américo Szigeti introdujo conceptos tácticos desconocidos por aquí. Por ejemplo, planificó el “pico” de la final de 1933 utilizando un pizarrón. Su estrategia permitió que los nueve hombres albos lograran la hazaña de controlar a los 11 de Peñarol para mantener el 0 a 0 y forzar un nuevo encuentro.

Desde 1938 el escocés William Reaside fue uno de los gestores del enorme equipo de Nacional en los años 40. Según sus propios jugadores, contribuyó a unir al grupo. Y le dejó enseñanzas a su ayudante, el Manco Castro.

Adolfo Pedernera, puntal de La Máquina de River argentino, dirigió sin suceso al tricolor en 1954. Diez años después ocurrió lo mismo con su compatriota José Barreiro.

El brasileño Zezé Moreira ya tenía un nombre cuando llegó a Nacional en 1963: había dirigido a la selección de su país en el Mundial 1954. Hombre astuto, miró los resultados de los campeonatos anteriores, conquistados por Peñarol, y sentenció: “Hay que ganarle a los chicos, los clásicos no importan”. Su equipo lo cumplió y fue campeón, pese a perder los dos clásicos. Como el aurinegro dejó puntos ante los chicos, Zezé se salió con la suya.

El brasileño Zezé Moreira junto a dos compatriotas: Manga y Celio a sus costados. Foto: Archivo El País.
El brasileño Zezé Moreira junto a dos compatriotas: Manga y Celio a sus costados. Foto: Archivo El País.

Al año siguiente llevó a Nacional a su primera final de la Libertadores. Pero ya no tenía al goleador argentino Sanfilippo, fracturado en un amistoso previo ante Vasco da Gama. Sanfilippo luego acusaría a Moreira de haberlo mandado quebrar por presuntos celos, pero suena extravagante: ¿qué entrenador boicotearía sus propios intereses?

El chileno Fernando Riera, que llevó a su país al tercer puesto del Mundial 1962 como anfitrión, estuvo en Nacional para la Libertadores de 1966. Trajo una novedad táctica: el achique de la defensa para provocar el off side. Y le tocó ser eliminado por Peñarol con un gol de Julio César Cortés muy protestado por un supuesto off side.

Zezé volvió en 1968. Un año más tarde fue de nuevo campeón uruguayo en gran campaña. Pero cometió un error: como la última fecha caía después de Navidad y quería pasarla en Brasil, licenció a los extranjeros del plantel y él también se fue. Sin Manga, Artime y Celio, Nacional perdió ante River la condición de invicto, que buscaba desde 1941. Esa derrota precipitó su adiós.

En 1973 llegó el argentino Miguel Ignomiriello para hacerse cargo de las inferiores. Y si el trabajo se mide en promoción de futbolistas, lo suyo fue muy exitoso: dio el primer impulso a Juan Ramón Carrasco, Darío Pereira, Hebert Revetria y Alfredo de los Santos, entre otros. Un año después tuvo que hacerse cargo del plantel principal y no le fue bien.

Otro argentino, Pedro Dellacha, contratado en 1977, enseguida fue campeón uruguayo. Pero perdió su cargo al quedar afuera de la Libertadores en la siguiente Liguilla. Se despidió criticando la indisciplina de algunos jugadores. Sin embargo, regresó en 1979. Y de nuevo la Liguilla resultó su cruz: al perder el clásico y la final del torneo contra Defensor, su salida precipitó la llegada de Juan Martín Mugica y el inicio del ciclo triunfal de 1980.

En 1982 vino Alfio Basile, que entonces comenzaba una carrera como DT que luego lo llevaría a dirigir la selección argentina. No le fue bien e incluso su preparador físico se peleó con al menos un jugador del plantel.

"Coco" Basile en su época como entrenador del conjunto tricolor. Foto: Archivo El País.
"Coco" Basile en su época como entrenador del conjunto tricolor. Foto: Archivo El País.

Un año más tarde, su compatriota Miguel Basílico pasó a ocupar el cargo. Ya conocía el medio, pues había dirigido con acierto a Bella Vista. Le tocó manejar el “Nacional de las estrellas”, pero la eliminación de la Libertadores ante Peñarol marcó su despedida. El tricolor completó el Uruguayo con Víctor Espárrago como técnico interino y se llevó el título por amplio margen.

Eduardo Manera, un hombre del Estudiantes de las copas, pasó por Los Céspedes sin dejar marcas en 1994.

Marcelo Gallardo, en cambio, puede afirmar que inició en Nacional su notable trayectoria como entrenador. En realidad fue contratado como futbolista en agosto de 2010, pero sufrió lesiones que afectaron su rendimiento. Pese a eso, fue campeón. Al finalizar el Uruguayo se retiró de las canchas y asumió como técnico. De entrada obtuvo el Apertura 2011-2012. Y al final de la temporada ganó el Uruguayo, con lo cual registró el singular éxito de ser bicampeón en certámenes consecutivos, uno como futbolista y el otro como DT.

En 2013 fue el turno de otro argentino, Rodolfo Arruabarrena, pero renunció tras perder el Apertura en el último partido.

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