CLÁSICO

El triunfo de Peñarol en el clásico vino con un Nahuelpan bajo el brazo

El delantero argentino no hizo un golazo ni fue la figura del partido, pero hizo el gol decisivo para el 3-2 en su debut como aurinegro.

Ariel Nahuelpan festejando su gol clásico
Ariel Nahuelpan festejando su gol clásico. Foto: Nicolás Pereyra.

No hizo un golazo. Anotó el decisivo. No fue figura. Pero no van a olvidar jamás lo que hizo. No entró con mucho tiempo para jugar. Jugó lo suficiente. Ariel Nahuelpan metió la pierna que hizo que la pelota se fuera a dormir mansamente en el fondo del arco de Sergio Rochet y así, aunque la acción fue ultra polémica porque debió ser invalidada por invasión al área en el momento del penal que ejecutó Agustín Álvarez Martínez, el argentino inscribió su nombre en la historia de Peñarol dentro del Campeón del Siglo.

Debut para la historia: porque Peñarol triunfó en su estadio frente a Nacional y porque es la primera vez que un futbolista extranjero que debuta de manera oficial en un clásico logra convertir un gol. El dato del estadístico Osvaldo De Arrascaeta, entonces, no hace otra cosa que confirmar que el nombre del delantero quedará guardado para siempre en el CDS.

Lo que permite concluir que contra el destino no se puede. Es que Nahuelpan entró más tarde de lo que el partido demandaba su ingreso, para que colaborase con Facundo Torres en el ataque de Peñarol.

Nahuelpan no pudo llegar a una pelota cedida, mal por cierto, por David Terans en un contragolpe que debió terminar en gol. Y Nahuelpan no metió el mejor cabezazo en una pelota que fue a morir mansamente a las manos de Sergio Rochet. Así y todo, fue Nahuelpan el dueño de la pierna que hizo que el clásico terminara con el marcador de 3-2 a favor del Peñarol de Saralegui.

Y con eso, por ejemplo, hizo que la presidencia de Jorge Barrera termine con un mimo para el hincha aurinegro, como dejó que el técnico carbonero se adjudique tener sapiencia para ganar los clásicos. Y hasta contribuyó para que sea Peñarol el equipo que por primera vez se retiró ganador de un clásico en el Campeón del Siglo.

Todo unido colabora para que no quede otra cosa que concluir que contra el destino no se puede. Es así, a la estrella que acompaña a algunos privilegiados no se la puede apagar con facilidad.

Aunque no apareció agilidad, ni habilidad, ni una función poderosa. Aunque no pudo ser el socio ideal de ninguno de sus compañeros para conseguir que las carreras incontrolables de Torres terminaran teniendo una mayor efectividad, que le quiten lo bailado.

A Nahuelpan lo trajeron para que haga goles. Y el día más esperado de todos y con pocos minutos en cancha, al final, Ariel vino con un Nahuelpan bajo el brazo.

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