SELECCIÓN

El tridente

Tabárez dejó ver que la posibilidad de armar un mediocampo con Vecino, Torreira y Bentancur está firme, porque sería fiel a una virtud Celeste: la fortaleza defensiva

Bentancur, Vecino y Torreira. Fotos: Marcelo Bonjour y Darwin Borrelli
Fotos: Marcelo Bonjour y Darwin Borrelli

Un tridente que a lo mejor no luce tanto, pero que entrega un rendimiento esencial, acorde con lo que pretende el entrenador de la selección uruguaya para que no desaparezca una gran virtud de la Celeste: la fortaleza defensiva.

La primera prueba, aún con la falta de futbolistas para completar la totalidad del plantel, dejó al descubierto un proyecto de Óscar Tabárez. A fin con sus conceptos, con los argumentos que lo llevaron a recuperar un respeto mundial, el DT ensayó con Matías Vecino, Lucas Torreira y Rodrigo Bentancur juntos en el centro del campo. ¿Una propuesta para el comienzo del Mundial o para el caso de que se logre el avance a octavos?

Sea como sea, las propias declaraciones posteriores del técnico en la conferencia de prensa que siguió a esa tarea fueron reveladoras: el laboratorio de Tabárez incluye esta alternativa.

Es bien sencillo, quiere un tridente que procure entregar una garantía vital para el equipo, que no es otra cosa que montar un escudo protector para que al rival le sea más difícil llegar hasta el arco de Fernando Muslera.

Sí, quizás sea un modelo menos brillante, con menor cantidad de mimos en la valoración del aficionado y hasta en los títulos periodísticos, pero nada le impide ser tan ganador. El triunfo, en este caso, podrá llegar desde el orden, desde la jerarquía y la inteligencia para lograr tanto asociaciones fluidas como coberturas.

La realidad es que así, como le gusta a Tabárez -por algo avisó que no se perderá nunca la característica de ser fuertes defensivamente-, se minimizará el error. Es un hecho real y fácilmente comprobable que no habrá déficit de energía, que el esfuerzo físico ayudará a cuidar las zonas más sensibles de la cancha y que se harán esfuerzos mayúsculos para que se reduzcan esas equivocaciones que pueden terminar siendo letales para el equipo.

Pero no es lo único. Creer que ese trío de mediocampistas reducirá las posibilidades ofensivas es menospreciar por completo algunos de los atributos que hasta la fecha han mostrado en sus equipos los tres jugadores mencionados.

Para empezar, es justo remarcar que estos tres mediocampistas se complementarán a la perfección. Que el juego puede comenzar siempre por Bentancur, como hasta suele suceder cuando el chico de Nueva Helvecia tiene la oportunidad de actuar en la Juventus. Si allá, en una Liga tan exigente y en un club tan grande poblado de estrellas todo pasa por Bentancur, es lógico que también suceda en Uruguay con una formación a la que se apunta.

Torreira, por cierto, puede ser el más atrasado de los tres y terminar ocupando una función más conservadora. A la vieja usanza podría marcársele como el volante tapón, que se coloque por delante de la línea de cuatro para cubrir más la franja central y evitar las grietas entre los zagueros.

Vecino, perfectamente podría ser el dueño del primer pase de Bentancur y entregar salida por las bandas o ganar las espaldas de los mediocampistas rivales para sortear la línea defensiva con posesión de pelota.

Además, cualquier observador de las actuaciones de estos jugadores tiene claro que no son los típicos centrocampistas que se quedan de brazos cruzados esperando que la solución mágica en el ataque la entreguen sus compañeros.

Es así, Vecino, Bentancur y Torreira se desenganchan, se ofrecen como alternativas de pases, pisan el área rival y hasta suelen sorprender con sus remates. Y, como aporte extra, en algún caso hasta son futbolistas que complican por arriba.

Si así lo quiere, este tridente puede ser un argumento sólido para conseguir que el viaje a Rusia recién termine el último día de competencia del torneo.

Lucas Torreira.

Foto: Darwin Borrelli.

Despliegue. Nadie corre la cancha como él, ni es tan ganador en el robo de balones. Así lo revelan las estadísticas del fútbol italiano. Da garantías defensivas.

Contención. Si hay que “raspar”, como nos gusta decir a los uruguayos, el pequeño gigante de Fray Bentos es insuperable porque se convierte en una máquina de destrucción.

Dinámica. Torreira no se queda quieto y es tan activo cuando sale a cortar juego como cuando se desplaza para darle opción de pase a un compañero.

Precisión. Certero en las entregas cortas y también en los cambios de frente o en las habilitaciones largas para los atacantes. También se luce en ese aspecto del juego.

Remate. En el fútbol italiano dejó en claro que puede rematar tiros libres de larga distancia y también probar con pelota en movimiento. Buenos atributos.

Matías Vecino.

Matías Vecino en el entrenamiento de la selección uruguaya en el Complejo Celeste. Foto: Nicolás Pereyra

Es un mediocampista completo, muy activo, despierto, enchufado en el juego desde el inicio, de zancada larga, que entrega desborde y tiene facilidad para llegar al gol. Vecino es agresivo para marcar, está leyendo la jugada e intenta anticipar al rival y muchas veces lo consigue. Entrega marca y participación en la generación, porque suele ser siempre uno de los más movedizos para que la dinámica del juego sea constante. Lo logra, y no solo por mostrarse como receptor de pases, sino porque también termina jugando a un toque. Continuidad y fluidez es lo que busca y lo consigue, por algo los italianos hasta quisieron nacionalizarlo para darle cabida en la Azzurra. Si se precisa traslado y cuidado de la pelota, también lo hace.

Rodrigo Bentancur

Rodrigo Bentancur en el entrenamiento de la selección uruguaya en el Complejo Celeste. Foto: Nicolás Pereyra

Si quieren un futbolista que se convierta en figura esencial en la construcción del juego desde la zona defensiva del equipo no busquen más: ahí está Bentancur. Nadie como el actual jugador de la Juventus para ser el eje del movimiento de la pelota, perfectamente se puede establecer que ahí es medular. Polifuncional, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia del juego y a lo que proponga en rival porque tiene tanto éxito en la marca como en el pase. Su mejor carta de presentación la entregan sus compañeros de la Juventus, quienes confían en él para ser el receptor constante del balón. Táctico, cerebral, paciente para encontrar el mejor camino de salida y muy preciso para meter la asistencia que dejará a un compañero muy bien ubicado para definir.

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