FÚTBOL INTERNACIONAL

Tres cosas que debe saber sobre la final de la Copa Libertadores

La moda de los técnicos portugueses, el venezolano que usa la 10 de Pelé y la tradición clásica de Santos y Palmeiras

Abel Ferreira
Abel Ferreira, el técnico portugués del Palmeiras

1) LA MODA DE LOS TÉCNICOS PORTUGUESES EN BRASIL

L a clasificación a la final de la Copa Libertadores de Palmeiras, dirigido por Abel Ferreira, prolonga la moda de los entrenadores portugueses en el fútbol brasileño.

El camino lo abrió Jorge Jesús, que conquistó con Flamengo la Copa Libertadores 2019, en la recordada final de Lima ante River argentino, así como el Brasilerao 2019, la Recopa Sudamericana 2020, la Supercopa brasileña 2020 y el Campeonato Carioca 2020.

Jesús fue el primer técnico lusitano no solo en ganar la Libertadores sino una liga local en América del Sur. Y eso motivó a otros clubes brasileños a mirar hacia la antigua metrópolis.

Incluso la final de la Libertadores 2020 pudo enfrentar a dos entrenadores portugueses, porque el Santos contrató hace unos meses al veterano Josualdo Ferreira, pero fue despedido en un momento complicado para el club. Su reemplazante brasileño Cuca llevó adelante la campaña continental que llevó a la final al exclub de Pelé.

Vasco da Gama, un equipo ligado tradicionalmente a la colonia lusitana en Brasil, contrató a Jorge Sá Pinto, aunque duró solo dos meses, de octubre a diciembre de 2020.

La historia de la llegada de Abel Ferreira a Palmeiras es curiosa. Hasta octubre del año pasado, el entrenador del Verdao era Vanderlei Luxemburgo, antiguo conductor de la selección brasileña, pero fue cesado después de tres derrotas seguidas. El club tardó semanas en hallar un reemplazante. Luego de descartar numerosos nombres, en novidembre se eligió a Ferreira, poco conocido entrenador del PAOK de Grecia.

Como futbolista defendió al Penafiel, Vitoria Guimarães, Sporting Braga ySporting Clube de Lisboa. Como técnicó trabajó en el segundo equipo de Sporting Braga, luego en el primero y finalmente en PAOK.

Yeferson Soteldo
Yeferson Soteldo, al centro, grita su gol ante Boca, que comenzó a definir la semifinal de la Copa.

En Palmeiras se destacó pronto con sus métodos de trabajo modernos, que fueron bien recibidos por el plantel. Con buen ojo para los cambios, supo rodear a sus canteranos con la experiencia del arquero Weverton, del zaguero paraguayo Gustavo Gómez, del mediocampista Gustavo Scarpa y del atacante Luiz Adriano.

Ante lesiones de gravedad como la del capitán Felipe Melo, retocó la columna vertebral con juveniles que demostraron que ya son realidad: el lateral-volante Gabriel Menino, de 20 años y ya convocado por Tite a la selección brasileña; los mediocampistas Patrick de Paula (21) y Danilo (19); y el delantero Gabriel Veron (18).

Hoy, Palmeiras pelea tres torneos: es finalista de la Libertadores y la Copa de Brasil y está a nueve puntos del líder San Pablo en el Brasileirao, aunque tiene dos partidos menos.

2) LA CAMISETA 10 DE PELÉ AHORA LA USA UN VENEZOLANO

Cuando Pelé tuvo su primer retiro del fútbol, en 1974, y dejó al Santos, su camiseta número 10 quedó huérfana, a la espera de un nuevo crack que la llenara. En aquel momento, nadie hubiera apostado un centésimo a que un día un crack venezolano la usaría en una final de la Copa Libertadores.

Yeferson Soteldo usa hoy la 10, que no le queda grande. Frente a Boca, en la semifinal de vuelta el miércoles, logró un gol que comenzó a liquidar el partido. Y hasta Neymar lo destacó en las redes sociales: “El Soteldinho, qué golazo”, escribió el futbolista del PSG, quien usó el número 11 cuando Santos le ganó la final de 2011 a Peñarol.

Nacido en Acarigua en 1997 y comenzó en las inferiores del Caracas FC. Según ha declarado a la prensa, aquellos tiempos le traen malos recuerdos. Tuvo problemas familiares y malas influencias fuera de casa. “Si no fuera por el fútbol hubiera terminado mal, incluso muerto”, dijo una vez. Finalmente el Caracas lo despidió por mal comportamiento. Pero Noel Sanvicente, que había sido su entrenador allí, se lo llevó al Zamora cuando este club lo contrató.

Debutó en la primera del Zamora a los 16 años y enseguida se destacó. Luego pasó al Huachipato por un millón y medio de dólares, récord para este club chileno. De allí fue a préstamo a la Universidad de Chile, hasta que en enero de 2019 Santos acordó pagar tres millones y medio de dólares por su transferencia, pedido por el entonces técnico del club, el argentino Jorge Sampaoli. Sin embargo, el club brasileño no terminó de abonar la suma convenida, por lo cual hay incertidumbre por el futuro equipo de Soteldo.

Los aficionados uruguayos lo conocieron durante el Sudamericano Sub 20 de 2017 en Ecuador y en particular en el Mundial de la categoría en Corea del Sur, donde el seleccionado venezolano fue revelación y eliminó a Uruguay en las semifinales, tras lo cual cayó en la final ante Inglaterra.

El comienzo en Santos tampoco fue brillante. Por su nacionalidad y su baja estatura (mide 1,60) fue visto con cierta desconfianza. El presidente del Santos lo presentó como “nuestro Pulgarcito”. Sin embargo, él aseguró una vez: “La estatura no tiene nada que ver con jugar bien o no. Para mí, los mejores jugadores son pequeños, como Lio Messi. Así tengo más equilibrio y rapidez. Me siento muy orgulloso de tener este tamaño”.

La campaña en la Libertadores 2020 terminó de consagrarlo. Antes de su gol en la semifinal, fue fundamental en el triunfo ante Liga de Quito en la altura.

El éxito actualen Santos también refleja los progresos del fútbol venezolano, algo que pocos podían esperar en 1974, cuando Pelé dejo vacante la camiseta 10 del Santos.

3) SANTOS-PALMEIRAS JUEGAN EL "CLÁSICO DE LA NOSTALGIA"

E l vasto mundo del fútbol brasileño tiene numerosos clásicos. Están los locales, como el Fla-Flu de Flamengo y Fluminense en Río de Janeiro, el derby paulista entre Corinthians y Palmeiras o el Gre-Nal, de Gremio e Inter de Porto Alegre. También aparece el “clásico majestuoso” entre Corinthians y San Pablo. E incluso Santos tiene el de su ciudad, ante Portuguesa santista.

Pero en ese cruce de tradiciones y rivalidades, Santos-Palmeiras es conocido como el “clássico da saudade”, o sea el clásico de la nostalgia. Se trata de uno de los partidos más antiguos del fútbol brasileño. El primero se registró en 1915, cuando Palmeiras todavía se llamaba Palestra Italia. Santos, que era un equipo más poderoso en aquel momento, venció por 7 a 0.

Desde entonces se midieron 330 veces, con 138 triunfos de Palmeiras contra 105 del Santos, en tanto hubo 87 empates. Palmeiras convirtió 561 goles y Santos 474.

El momento dorado del duelo fue la década de 1960, cuando Santos era el equipo de Pelé y Palmeiras el de Ademir da Guía.. Pelé no necesita presentaciones. Ademir, en cambio, es menos conocido fuera de fronteras, porque jugó pocas veces por la selección brasileña: hijo de Domingos da Guía, aquel gran zaguero que defendió a Nacional a comienzos del profesionalismo uruguayo, era un mediocampista de gran talento, reconocible además por ser un mulato de pelo rubio.

En aquellos años, Santos fue bicampeón de América y del mundo en 1962 y 1963. Palmeiras, en cambio, solo pudo alcanzar éxitos locales, si bien llegó a la final de la Libertadores de 1968 y perdió en el desempate ante Estudiantes de La Plata en el Estadio Centenario.

Pero no todo es cosa del pasado. En los últimos años, la rivalidad ha crecido mucho porque les tocó enfrentarse en varias definiciones de torneos. En 2015, Santos derrotó a Palmeiras por penales en la final del Campeonato Paulista. Ese mismo año, el Verdao se tomó revancha, obteniendo la Copa de Brasil tras una doble final con los santistas que también se definió por penales.

En 2016, Palmeiras se quedó con el Brasileirão, dejando al Santos en el segundo puesto. Desde entonces cada vez que se enfrentan sale un partido caliente y disputado. Y hubo polémicas fuera de la cancha, como cuando el futbolista Lucas Lima no renovó su contrato con el exclub de Pelé y se fue al exclub de Ademir.

El clásico de la nostalgia se convertirá este 30 de enero en el clásico de América, porque definirán el título de la Libertadores. Les tocará hacerlo en territorio carioca, el estadio Maracaná, donde nunca un club brasileño se consagró campeón continental.

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