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Con Torreira de titular, Arsenal y Tottenham empataron en el clásico de Londres

El volante uruguayo disputó 63 minutos del encuentro entre los gunners y los spurs. Fue su primer partido como titular en la temporada de la Premier League.

Lucas Torreira y Harry Kane en el Arsernal-Tottenham. Foto: Efe.
Lucas Torreira y Harry Kane en el Arsernal-Tottenham. Foto: Efe.

Con Lucas Torreira disputando su primer partido como titular en la presente Premier League, l Arsenal por fin compitió como un equipo grande. Este domingo, se vio 0-2 abajo en el clásico del norte de Londres contra el Tottenham y reaccionó con valentía y coraje para levantar un punto (2-2) y agarrar una moral que parecía tocada tras del correctivo que sufrió ante el Liverpool la semana pasada.

Comenzaba a ser una costumbre la falta de competitividad del Arsenal ante los grandes equipos. Daba igual que fuera el Liverpool, el Manchester City o el Tottenham Hotspur. El equipo de Unai Emery naufragaba ante los mejores y en el derbi del norte de Londres, los 'Spurs' sacaron los colores a los 'Gunners' durante buena parte del partido.

Se avecinaba otra decepción en un Emirates Stadium que vio su cabeza de turco en la figura de Granit Xhaka, capitán del Arsenal, y autor de un penalti infantil e innecesario que sentenció a los suyos cuando intentaban recuperarse del jarro de agua fría que había supuesto el tanto inicial de Christian Eriksen.

Porque otra vez, como ante el Liverpool, el Arsenal encajó un gol en los primeros minutos. La semana pasada, en Anfield, podía ser entendible, ya que los 'Reds' eran favoritos y dominaban a placer, pero esta vez eran los de Emery los que tenían la manija y las ocasiones.

Nicolás Pepé, el flamante fichaje, y Alexandre Lacazette lo intentaban. Por algo el ataque del Arsenal es uno de los mejores de la Premier, sobre todo cuando Emery se atreve a jugar con su tridente arriba. Pero la fragilidad defensiva no concuerda con el poderío en ataque. Un solo saque de portería fue capaz de desactivar a la zaga. Pelotazo de Lloris, continuación de Kane en el medio. Son para Lamela, disparo del argentino, no ataja Leno y Eriksen la empuja.

Todo a contracorriente ya para los 'Gunners', cuyos aficionados se desesperaban en la grada y la tomaban con un Martin Atkinson, que poco o nada tenía que ver en el resultado.

Tampoco se le podía reprochar el penalti que pitó. Xhaka, cual tren de mercancías, barrió todo a su paso. Tarde y mal, se llevó a Son por delante y no hubo un alma en el campo que replicase. Penalti y Kane para el 0-2.
El Tottenham solo estaba llegando en contraataques o jugadas a balón parado, pero la posesión del Arsenal era inerte y cuando no, Hugo Lloris se encargaba de contrarrestarla.

La esperanza floreció para las 60.000 almas del Emirates cuando Lacazette, en el añadido de la primera parte, se coló entre la defensa y fusiló al meta francés.

La respuesta de Lloris en la segunda parte no se hizo esperar y sacó una gran mano para frenar a Guendouzi y con la mirada vio cómo Kolasinac no acertaba a empujar una continuación de Lacazette en el primer palo.

Por mucho que encendiesen las luces en el Emirates ante la caída de la tarde noche londinense, el Arsenal seguía encontrándose con sombras ante la búsqueda del gol.

Y en cuanto se despistaba atrás, Kane empalaba una pelota al palo. El Arsenal adolecía de un jugador que diera el toque en la última línea. A media hora del final, Mesut Özil y Dani Ceballos aún descansaban en el banquillo. Un aficionado vestía una camiseta de Dennis Bergkamp y otro la miraba preguntándose dónde quedaron aquellos tiempos dorados.

Por eso a la entrada de Ceballos la grada replicó con cánticos a favor del español, porque el Arsenal echa de menos a un jugador distinto e imaginativo.

Y el español respondió con un disparo, desde 25 metros, nada más salir, que obligó a Lloris a estirarse y mandar el balón a córner. Suficiente para calentar a la grada y espolear al equipo.

La cara del Arsenal cambió, se vio más dominante en el medio y jugó como un equipo grande, buscando la yugular del adversario. La encontró cuando Guendouzi destapó su habilidad como filtrador y puso un balón dentro del área, a la espalda de la defensa, que Aubameyang desvió con la planta de un pie a la red.

Los Gunners habían resucitado. La grada estalló con un gol de Kolasinac que significaba el 3-2, pero estaba en posición antirreglamentaria. Los aficionados esperaban una corrección del VAR que no iba a llegar, puesto que el juez de línea había acertado.

El marcador ya no se movió y los aficionados del Arsenal pudieron irse del campo sabiéndose los ganadores morales del encuentro. Al menos, ya compiten contra los grandes y el próximo paso es ganarles.

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