HISTORIAS

Tormenta en el desierto

Al Rayyan, campeón en Qatar, barrió varios récords, incluso a nivel mundial y Jorge Fossati, su entrenador, levanta polvareda al explicarlo.

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Jorge Fossati. Foto: Gerardo Pérez

Es inesperado, totalmente por encima de las expectativas, porque me pidieron que firmara por dos años y el primero era para armar el equipo; si nos metíamos entre los cuatro primeros, ya era un buen resultado", dice Jorge Fossati desde el piso 38 —"pent house"— de una de las torres de la zona de West Lagoon, que está en el mismo condominio que el Hotel Saint Regis de Qatar, "no sé…de 28.432 estrellas", según el "Flaco".No es para menos, al fin y al cabo. Después de 21 años sin salir campeón de la Liga, aunque "es el equipo más popular, el que lleva más gente", y después de haber descendido y jugado en la "B" la temporada pasada, como precisa su entrenador, Al Rayyan no sólo conquistó el título, sino que lo hizo cinco fechas antes del final del campeonato, tras cumplir una campaña impresionante: en 21 partidos perdió suno, no empató ninguno, y al que va segundo le sacó ¡20 puntos de ventaja!

Contagio.

"No me pidas que te explique cómo lo logramos, no tengo ni idea. Nosotros (con Sebastián Avellino, Leonardo Martins y Gonzalo "Matraca" Gutiérrez) empezamos el trabajo el 5 de julio pasado, y trajimos a Sergio García, que jugó en el Espanyol con Stuani; al Topo (Víctor) Cáceres, que estaba en Flamengo; a Sebastián Soria, que es un uruguayo especial, porque hace 12 temporadas que juega en Qatar; y a Gonzalo Viera, aunque por lo de las paperas recién estuvo para entrar cuando llevábamos cuatro partidos jugados. Esa era la única diferencia respecto al cuadro que se había ido a la "B" con jugadores como el brasileño Nilmar, un africano que había jugado en Inglaterra, y un argentino de clase como Lucho González, que salieron antes de que llegáramos. Aunque esa diferencia fue importante, porque cuando los líderes tienen la cabeza que tienen Gonzalo (Viera), el Seba Soria, el Topo (Cáceres), y el capitán Rodrigo Tabata, un brasileño nacionalizado, los demás van atrás: y hubo una respuesta impresionante de los muchachos. Así que pasó mucho por la mentalización de los jugadores, que entendieron que si queríamos llegar a algo, teníamos que tomar cada partido como el más importante del año; y eso se consigue por contagio".

Al Rayyan, además, batió varios récords del club y el fútbol qatarí, de partidos ganados, de triunfos al hilo —11— y de la cantidad de fechas con las que salió campeón anticipado; pero también encabeza una estadística mundial que toma en cuenta (ver tabla aparte) puntos ganados por los líderes de las ligas locales.

Bobos.

"Capaz que hay bobos que consideran que, porque nosotros tenemos mejor porcentaje que el París Saint Germain, somos mejores que el París Saint Germain, y no tiene nada que ver una cosa con la otra. Cada cosa en su lugar; pero… por algo es. Acá yo no juego contra el Bayer Leverkusen, pero tampoco soy el Bayern Munich. Si esto fuera así de simple y tan fácil, si tuviera que ver con que las ligas sean más o menos fuertes, con todo respeto, ¿por qué no pasa en la liga de Nueva Zelanda? Acá hay siete clubes que pueden pelear por la Liga, y con la estructura y el poder económico que les permite contratar extranjeros de muy buen nivel, más los locales, me animo a decir que cualquiera de esos pelea en cualquier liga sudamericana; pero que lo tomen como quieran, no me interesa darme bombo ni confrontar con nadie".

Aún en "su" —y otro— mundo, para Fossati fantástico adentro y afuera de la cancha, el "Flaco" sigue prendido a las raíces en forma cotidiana, porque "veo el fútbol uruguayo permanentemente y también sigo con atención el básquetbol, sobre todo a mi querido Goes, aunque ayer —hora de acá—empezó casi a las cuatro de la mañana". De modo que, así como no piensa en el corto plazo, porque "después de la Liga se juegan la Copa del Príncipe y la del Rey, y eso lo dejo para cuando termine la temporada, y no soy de dejarme llevar por los resultados", tampoco imagina si puede volver a trabajar al fútbol uruguayo.

Problemas.

"Nunca voy a descartar trabajar en mi casa; pero…es difícil dejarme atrapar por la ganas de la vuelta, para estar peleando siempre con los mismos problemas. En el momento que me tocó volver yo no quise ver la realidad, porque sabía que era año electoral en Peñarol, no precisaba escuchar nada para saber que Peñarol estaba dividido en cuatro sectores políticos; pero, aunque con eso ya de por sí es difícil llegar a buen puerto, no imaginaba un escenario como el que viví. Yo pensé que eran diferentes opiniones desde el punto de vista político, pero que por encima de todo estaba Peñarol; y no fue así. En varios partidos yo me quejé de algunos fallos, y después hablaba con los más cercanos míos y les decía: ¡Pará, loco; decíme si yo estoy viendo todo al revés!, ¿cómo es esto? ¿Soy el único que me doy cuenta de lo que está pasando? Yo no puedo ser tan vivo, ni los otros ser tan boludos…¡acá algo pasa! Y lo que pasaba era que el momento político tenía tan atrapados a los dirigentes, que nadie reaccionaba a favor de Peñarol. Para mí, nos manejaron las cosas de afuera, y de adentro no peleamos nada. Ojo, yo me hago responsable de todas las cosas de adentro de la cancha; pero hay cosas que no son deportivas, que no dependen de uno; y, por lo menos, debimos ser coherentes para defender todos las mismas posiciones. ¡No tenías que haber ido a Cambridge para ver las cosas que estaban pasando!"

La charla se acaba y Jorge Fossati apaga el "manos libres", porque va a entrar con su esposa al restaurante Katara, frente a la playa, en una zona donde "tuvimos la gloria de ver a Ruben Rada". No había más nada por decir: la campaña y los récords que batió Al Rayyan, como algunos recuerdos del entrenador levantan polvareda; una tormenta del desierto que nació en Qatar, envuelve a Peñarol y hasta el Repechaje del Mundial 2006 que Uruguay perdió con Australia.

“Capaz que ahora alguno se cayó de la cucha...”

Fossati habló de su último paso por Peñarol, y concluyó que “de la misma manera, en algún momento me trataron de loco cuando protestaba que con la selección nos estaban cocinando, y algunos periodistas decían que era excusa mía. Ahora, cuando aparecieron un montón de cosas que para otros era locura mía de que estaban pasando, si son nobles tendrían que hacerse responsables de lo que dijeron: ‘Yo en su momento pensé que esto no existía, reconozco que fui inocente, hoy entiendo que a Uruguay lo cocinaron, y que lo que decía este imbécil cuando decía que peleaba solo, y que los jugadores de la selección eran ganadores pese a no haber clasificado al Mundial, porque pelearon solos; y los jugadores con el técnico, no alcanza. Si no, es como decía (‘Ringo’) Bonavena: ‘¡Agarren al juez, porque alguien me está pegando!’ ¡No seas malo! Capaz que a alguno le habrá dado por pensar que el penal que no le cobraron al ‘Chino’ en el Centenario contra Australia, no fue casualidad; y tampoco que el ‘Chino’ saliera corriendo al árbitro mostrándole la marca que le dejaron, gritándole ‘¡la c.... de tu madre!’ en la cara, y el tipo sólo corriera para que no pudiera alcanzarlo. Hoy, a la luz de un montón de cosas que han pasado, capaz que alguno se cayó de la cucha y se dio cuenta que por ahí no fue casualidad. ¿Qué hubiera pasado si nos dan ese gol, que era el segundo en casa, y con Schwarzer afuera de la revancha, porque lo tenían que haber echado? Como mínimo, si íbamos a los penales, como fuimos, Schwarzer, no habría atajado, porque estaba echado. Y en la revancha, Popovic salió derecho a pegarle al “Chino”, le tiró a partir con el brazo en medio de la cara, 20´ después Hiddink lo sacó y puso a Kewell; ¿y qué dijimos en Uruguay? ¡Que hizo un cambio táctico! ¿Que Popovic sólo entró para tratar de sacarlo al ‘Chino’ no se dio cuenta nadie?”

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