LIVERPOOL

El Topo negriazul: el utilero que se retiró tras 25 años y celebró dos títulos

El 2019 y 2020 no fueron dos años más para Álvaro Pérez quien festejó de forma especial los logros obtenidos por el conjunto de Belvedere.

El "Topo" en su querido Belvedere en el que trabajó tanto tiempo. Foto: Francisco Flores.
El "Topo" en su querido Belvedere en el que trabajó tanto tiempo. Foto: Francisco Flores.

Si alguien pregunta en el barrio de Belvedere por Álvaro Pérez, seguramente nadie sabe de quién se trata. Pero si se menciona al “Topo” no hay un alma que no conozca a este personaje del lugar que fue durante 25 años el utilero de Liverpool.

Cuando cerca de alcanzar la edad de poder jubilarse decidió dejar el club llegaron los dos títulos que tanto había esperado. Pero no se arrepiente porque los pudo disfrutar como el fanático negriazul que es. “Los viví como hincha. Cuando ganamos el Intermedio yo estaba en el Franzini y vi mucha gente llorando. Vi llorar al ‘Pillo’ Larrea y me vino a la cabeza su padre. Porque para mí el ‘Chiche’ Larrea, con aquella Operación Coraje y todo lo que hizo en Liverpool, y Palma ahora son los mejores dirigentes que tuvo el club. Me acordé de todas las personas que ya no están”, dijo el “Topo”, sentado en una de las tribunas de Belvedere.

“Volver acá significa muchas cosas para mí. Empecé a venir a esta cancha a los doce años. Siempre viví a cinco cuadras. La cancha era todo tierra y cuando llovía puro barro. La pelota pesaba como 400 kilos. Era horrible, pero venía siempre porque al negriazul lo llevo en la sangre. Siempre fui fanático. Además en la década del 70 teníamos un cuadrazo con Denis Milar, Saúl Rivero, Nelson Agresta, ¡cada jugador! Yo era chico pero venía a todas las prácticas y también iba para todos lados con ellos. Me hice fanático mal”, relató quien comenzó a trabajar en el club como utilero en 1995.

“Empecé ayudando al ‘Chiche’ que era el utilero de entonces. El ‘Torreja’, el otro utilero se jubilaba. Y como a mí me veían en todas las prácticas me preguntaron si no quería arrimarme. Empecé a prueba y a la semana ya quedé. Además, los jugadores me querían y me dieron todos para adelante. Nunca pensé que iba a trabajar en el equipo del que era hincha fanático. Fue impresionante”, relató mientras su nieta de dos años y media jugaba en la cancha.

“En 1997 estaba aquella banda del ‘Varilla’ Andreé González, Boris Acuña, Jorge Seré. Todos muy macanudos. Aunque Liverpool no estaba bien institucionalmente, como después con Palma. Cuando bajamos en el 2000, Palma nos dijo que iba a agarrar de presidente porque si no Liverpool se venía a pique. ¡Y se venía a pique! Por suerte agarró. Y todo cambió porque él siempre hizo las cosas bien. Trajo a Julio Ribas en el 2002, que era un técnico caro, pero nos subió con 33 partidos invictos”.

A propósito de Ribas, el ‘Topo’ tiene muchísimas anécdotas. “El primer día apareció con un saco largo y empezó a mirar todo. Tenía dos laterales, Juan Morán y el ‘Loco’ Suárez, que sacando los outballs llegaban lejísimo, entonces mandó achicar la cancha un metro de cada lado. El canchero no lo podía creer. Quedó así y nadie se dio cuenta. El primer rival fue Plaza Colonia y mandó pintar de oscuro el vestuario visitante. Y los vidrios también todos oscuros y una bombita de 20 watts. Lo hizo para que se pusieran nerviosos, no veían donde se cambiaban. El utilero, que era amigo mío, me pidió que le llevara al menos una bombita de 60 o de 100 w y le dije que no podía porque Julio me mataba”, contó quien muchas veces tuvo que esconder las pelotas a pedido de Ribas. “Cuando metíamos un gol me hacía esconder todas las pelotas, ponía toda la bañadera atrás y se jugaba con una pelota sola”, explicó antes de contar la mejor de las anécdotas.

El "Topo" en su querido Belvedere en el que trabajó tanto tiempo. Foto: Francisco Flores.
El "Topo" en su querido Belvedere en el que trabajó tanto tiempo. Foto: Francisco Flores.

TARÁNTULAS. “Una vez íbamos en el ómnibus para Lomas de Zamora y vio dos tarántulas inmensas en la calle. Me dijo que fuera a cazarlas. Le dije que me perdonara pero que eso no lo hacía. Entonces llamó a su ayudante, que era el ‘Bomba’ Cáceres, y le hizo partir un bidón para cazarlas. Cuando llegamos a Lomas mandó las arañas para el sótano y le dijo a los jugadores que el que se portara mal iba a dormir con las tarántulas. Nunca lo hizo, pero eso te pinta lo que era Julio. El técnico más loco con el que trabajé”.

Y pasó a referirse a la cantidad de buenos técnicos con los que compartió su tarea. “El ‘Lolo’ (Eduardo) Favaro, es terrible tipo, compañero y persona. El ‘Tola’ (Julio César) Antúnez también. Terrible bicho, pero no al nivel de locura de Julio. Me sentí bien con muchos entrenadores, pero el mejor fue el ‘Papa’ (Paulo Pezzolano). El ‘Papa’ había sido capitán acá y es un amigo. Cuando dirigía Torque lo llamaba a cada rato y los jugadores en Lomas de Zamora se mataban de la risa porque yo gritaba los goles de Torque por él. Y le decía que algún día iba a venir a dirigir a Liverpool y que iba a ser el Pep Guardiola de Belvedere. Cuando vino lo recordábamos y nos matábamos de la risa juntos”.

Y fue justo con Pezzolano como técnico que tomó la decisión de irse. “Dije que a los 60 años me jubilaba, tenía más de 40 años de aportes. Y quería disfrutar de mi nieta y de mi familia. La gente se cree que ser utilero es fácil porque los jugadores practican dos horas, pero el utilero no. Tenés que lavar toda la ropa. Además a los jugadores hay que tenerlos consentidos, hay que mimarlos. Y otras cosas. Por ejemplo, hace ocho años me dijeron que ya no tenía arreglo en los labios que los tengo quemados de tanto sol que agarré en las pretemporadas. Todos los veranos, con dobles y triples horarios”.

La prematura muerte de Ricardo, su único hermano varón, también influyó en la determinación de retirarse que tomó el utilero. “Tenía 59 años y 40 trabajando en AFE, en Peñarol. Le dio un pico de presión y se me murió. Y tenía todo pronto para jubilarse y disfrutar de la vida. No quise que me pasara lo mismo. En la vida hay que tomar decisiones aunque te cuesten”.

Si tiene que elegir entre el Intermedio y la Supercopa, se queda con el primero, cuando se dio un gran abrazo con Pezzolano. “Porque fue el primer título de la historia del club. La Supercopa también porque fue frente a un grande. Y la verdad cuando Nacional empató al final, creí que se nos venía la noche. Pero estaba Fabricio Díaz, el gurí de 16 años. Un pibe que en la final del Intermedio fue alcanzapelotas. En cinco meses ganar dos títulos para Liverpool es un disparate. Fue muy fuerte”.

Su mayor alegría, además del título del Intermedio fue la primera clasificación a la Copa Sudamericana con Favaro como técnico. “Nunca había subido a un avión y lo pasé mal. Los jugadores me zarandeaban el asiento y me hacían cualquier joda. El médico me tuvo que dar pastillas porque le tengo pavor a los aviones. Pero por Liverpool fui a todas las copas”.

El momento más triste para él fue cuando descendieron justo el año del centenario del club. “Fue espantoso, creo que lloré una semana entera”, admitió quien ahora se ilusiona con ser campeón uruguayo. “El club ya se sacó esa espina de que Palma hacia todo bien pero no ganaba un título. Lo fustigaron mucho por eso, y no sé por qué. Cuando llegó en el 2001 lo primero que hizo fue preguntar qué se debía y pagarle a todo el mundo. Los empleados, no estábamos en planilla y nos llevó él mismo al BPS a poner todo en regla. Es una persona muy especial, pero hace todo bien. Me asustaba un poco hasta a mí, creo que en 25 años lo vi reírse dos veces nada más”, afirmó sobre el presidente de la institución.

Antes de despedirse, el “Topo” quiso agradecerle a todos los jugadores, técnicos, dirigentes y sobre todo a los hinchas de Liverpool que conoció durante su vida. “Porque me siguen brindando mucho cariño”.

PREFERIDOS

"Emi" Alfaro y el "Papa" Pezzolano

Si tiene que quedarse con un jugador de los muchos que vio elige dos: Paulo Pezzolano y Emiliano Alfaro. “El Emi vino cuando estábamos en la B perdiendo plata para ayudarnos a subir. Estoy muy contento que haya vuelto de las lesiones. Es un referente de toda la vida. Recuerdo cuando llegó al club con 15 años. Y cuando con la primera platita que agarró compró ganado. Y lo mandó para Treita y Tres. No se compró un auto como hacen casi todos. ¡Compró cabezas de ganado! Siempre tuvo otra cabeza. Es un crack”.

“¡Topo, no te olvides que sos de Liverpool y que trabajás acá!”, le decían los jugadores negriazules cuando estaban concentrados en Lomas de Zamora y el utilero gritaba los goles de Torque. En ese momento Torque estaba en Segunda División y era dirigido por Paulo Pezzolano, excapitán negriazul y muy amigo del utilero. Es más fue en Torque donde Pezzolano dejó de jugar para convertirse en el entrenador del equipo. Y le fue agarrando el gustito a la cosa. Fue campeón y logró el ascenso con Torque, ganó el primer título oficial con Liverpool (el Intermedio) y hoy dirige al Pachuca mexicano.

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