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Teófilo Gutiérrez:"La vida me enseñó a ser un guerrero"

Gutiérrez Llegó con cara de pocos amigos al acceso al block 7 del Complejo Solanas de Punta del Este, donde está concentrado y realiza la pretemporada con el plantel de River Plate argentino. Dos minutos después el futbolista colombiano “Teo” Gutiérrez ya sonreía, y a la media hora, luego de la charla con Ovación en la que se refirió 12 veces a Dios —el que marca el rumbo de su vida—, a la ansiedad que sufrió en la víspera del 31 de diciembre, cuando se conoció que era el “Rey de América” en la encuesta “América y Europa le responden a El País”, y al orgullo y responsabilidad que le generó la distinción, se retiró con la sonrisa más grande que tenía.

—¿Cómo se enteró que fue el "Rey de América" en la encuesta que organiza El País?

—En casa, en Barranquilla, porque me llamó mi padre bien temprano (el día 31) para darme la noticia. En los días previos vi las opciones que tenía, que cuatro compañeros estábamos en carrera como mejor jugador de América. Cuando me enteré de la noticia, me emocioné mucho. Además, el 31 no podía dormir, esperé con ansias los resultados, le pedí a Dios... y al otro día de mañana mi padre me dijo que había sido el mejor de América. Es un sueño para uno ser distinguido como mejor jugador del continente. Es algo muy lindo, soñado. Ahora hay que disfrutarlo y mantenerlo.

—Esa ansiedad lo llevó a seguir las votaciones que se publicaban a diario.

—Sí, seguía los resultados día a día y estaba a la espera del final para saber si podía ganar. La verdad, estoy muy agradecido a Dios, a mis compañeros de River, a los de la selección, a quienes me ayudaron a crecer y pusieron su grano de arena para lograr esto.

—¿Cómo festejó el premio?

—Primero le agradecí a Dios y después en la noche, con mi familia, disfrutamos ese premio tan anhelado en un fin de año muy especial. Cerré el año con un broche de oro muy lindo, con un premio que no todos se ganan.

—¿Es el "Rey de América"?

—El "Rey de América" es uno solo; me toca a mí este año y espero disfrutarlo y mantenerlo. Agradezco a todos los que me votaron; los méritos se los gana uno dentro de la cancha con disciplina, trabajo y queriendo disfrutar cada partido y pelota que pase por mis pies.

—¿Fue este tu mejor año?

—¡Sí! Fue un año especial. Gané cosas que no esperaba. Jugué un Mundial, el sueño que tenía de niño con la camiseta de mi país, la más linda. Con técnicos que me ayudaron a potenciarme, con técnicos que me dieron mucha confianza, con compañeros que me ayudaron a crecer y estoy en las mieles del triunfo.

—Se da cuenta que es el Valderrama de la década de 1980 y 1990. ¿Eso es mucho eso?

—Es algo importante a nivel de mi carrera. Un premio como esto significa el esfuerzo, la dedicación, querer siempre ganar, ser un servidor para mi equipo, disfrutar lo que hago; y que mi familia disfrute, me hace más difícil. Valderrama lo ganó dos veces, porque dejó una historia a nivel del fútbol colombiano y ahora yo quiero marcar la mía.

—¿Habrá doblete?

—Quiero ir por el segundo, Dios mediante. Pero primero quiero disfrutar esto, con esta camiseta de River que quiero mucho y en la que doy todo en cada partido.

—¿Qué queda hoy de aquel niño que empezó a jugar al fútbol a los 7 años?

—Queda la alegría de vivir, de estar siempre prendido a la televisión; para mí, la mejor comedia o película era ver un partido de fútbol. Siempre miraba la pelota. En ese momento Colombia estaba en uno de sus mejores momentos, con Valderrama, entre otros y, la verdad, quería ser uno de ellos, parecerme y también ponerme la camiseta de mi país.

—¿Soñaba con esto?

—Como jugador uno quiere conquistar muchas cosas. Siempre me entreno para poder ser el mejor.

—¿Este premio le genera mayor responsabilidad?

—Sin dudas, porque te eligen periodistas que conocen de fútbol, y eso quiere decir que hice las cosas bien.

—El "Teo" de este momento es el resultado de…

—De que quiero y le pido a Dios ser feliz toda la vida, poder disfrutar de lo que hago. Es mi trabajo. Desde niño quería jugar fútbol y ahora tengo la posibilidad de hacerlo a este nivel.

—¿Hay un antes y un después en su carrera?

—Siempre uno está para aprender y crecer. En Racing, por las circunstancias que se dieron hubo un punto de quiebre, porque no salí como quería, y fue un aprendizaje. Pero Dios es único y la vida también te premia como eres. Soy el mismo, el de siempre, el "Teo" que quiere ganar, disfrutar, y ante todo respeta a sus compañeros y quiere dejar una historia a donde va. El fútbol me da revancha y ganar este premio es algo muy lindo por lo que le dediqué.

—Decía que antes de ser profesional, sufrió. ¿Qué sufrió?

—Mi padre, que me enseñó muchos valores que puedo disfrutar, una vez me dijo: Tú tienes dos manos y dos pies. Vamos, tienes que trabajar, tienes que ganarte la vida. Eso me enseñó a madurar, crecer como persona, valorar lo que tengo y lo que soy y me llevó al nivel en el que estoy.

—Primero se lo ganó con las manos, trabajando, después con los pies, jugando al fútbol.

—Es cierto. Trabajaba arreando pescado, me puyaba mucho con las espinas. En ese momento tenía 10 años y hasta los 15 me gané el sustento con el sudor de mi frente. Cuando madrugaba, sufría el hielo, se me congelaban los pies; me puyaba las manos, entonces eso me enseñó a ganarme la vida y ser cada vez más fuerte, a ser un guerrero del fútbol.

—Después esos pies le dieron la recompensa…

—Ese talento que me ha dado Dios, me dio grandes satisfacciones y por eso siempre quiero que la pelota pase por mis pies para acariciarla y dar un buen pase.

—El frío en los pies todavía le recuerda el sacrificio…

—Sí, desde ahora, desde el primer día que vengo a entrenar recuerdo de dónde vengo, qué hice, qué estoy haciendo ahora y que vengo del barrio La Chinita, que me enseñó a crecer, a pesar de todas las dificultades.

—¿Suele regresar a su barrio?

—Sí, siempre que tengo descanso vuelvo a visitar a mi abuela y a mis amigos, porque uno no debe olvidarse de dónde viene.

—¿A los 29 años qué proyección tiene como futbolista?

—Son muchos los sueños. Pienso en grande. No me pongo techo, quiero seguir y seguir. Quiero dejar mi propia marca.

"Todo en mi vida tiene un significado"

Su hijo se llama Cristiano, por el futbolista portugués de Real Madrid; una de sus hijas Yeilou, por Jennifer López y, la otra, Shaddai, "por el Dios todopoderoso", se apresura a confesar a Ovación el secreto de los nombres de sus tres hijos. "Todo en mi vida tiene un significado. Yo mismo quiero marcar lo que quiero, y Dios marca mi rumbo", puntualiza y continúa con su explicación: "Desde que nací, desde pequeño, mi mamá siempre me inculcó eso, de ser agradecido con Dios porque me enseñó mucho, me sacó, pero me dio", subraya.

"Teo" nació hace 29 años en Barranquilla, Colombia. Juega en la selección de su país y disputó el Mundial de Brasil 2014. Se inició en Barranquilla, jugó en Junior de la misma ciudad, pasó a Trabzonspor de Turquía, Racing de Argentina, Lanús, volvió a su país para jugar en Junior, Cruz Azul de México y desde 2013 defiende a River Plate argentino. En diciembre fue campeón de la Copa Sudamericana. Además logró títulos en torneos locales en Turquía, México y Argentina.

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