Fútbol

Teléfono descompuesto en los grandes

Mathías Cardacio tenía acordado su retorno a Nacional, pero no lo llaman; Juan Ahuntchain fue contactado por Peñarol para regresar a las divisiones formativas; pero quedó en eso

Mathías Cardacio y Juan Ahuntchaín.
Mathías Cardacio y Juan Ahuntchain viven momentos parecidos. Fotos: archivo El País.

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Mathías Cardacio puede haberse quedado sin el pan y sin las tortas. El volante, que fue capitán de Defensor Sporting en la temporada pasada, tenía todo arreglado para regresar a Nacional, el equipo donde nació futbolísticamente. Y del que salió en el año 2008 con destino al Milan de Italia.

El “Bochita” cumplió a rajatabla su contrato con los violetas, que terminó el 31 de diciembre del año que acaba de finalizar. Fue el único de los futbolistas que terminaban contrato con Defensor Sporting a fin de año que se presentó a entrenar con el “Polilla” Jorge Da Silva.

Cardacio quería cumplir con su contrato hasta el final e irse en buenos términos de un equipo al que defendió en dos diferentes etapas, con el que fue campeón del torneo Apertura en 2017 y al que adoptó como suyo. Es más, el volante habló con el propio Da Silva y le explicó la razón por la que había comenzado con ellos la pretemporada, pero le dejó bien claro que no iba a seguir en el club.

Es que Cardacio tenía todo arreglado para volver a ser tricolor. Lo que más le había entusiasmado, además del lógico cariño que siente por el club donde se formó, era el proyecto deportivo del actual mánager Iván Alonso. Supuestamente iba a comenzar la pretemporada el 2 de enero, cuando el nuevo técnico Eduardo Domínguez se hizo cargo del equipo. Pero nadie del club lo llamó. Y tampoco respondieron a sus llamados, ni siquiera Alonso, con quien el “Bochita” tiene muy buena relación. Cabe destacar, además, que el volante desechó dos posibilidades del exterior, porque ya tenía arreglado su futuro en Nacional.

¿Sería Domínguez el problema? ¿Fue el técnico argentino quien le bajó el pulgar al ex-Defensor Sporting? Visto de afuera la respuesta a esas preguntas parecería ser afirmativa, dado que el acuerdo al que había llegado Cardacio era anterior a la contratación del argentino.

Sin embargo, el año pasado cuando Domínguez dirigía a Colón, el equipo de Santa Fe estuvo interesado en contratar a Cardacio. Corría el mes de agosto cuando aparecieron dos equipos argentinos que querían al volante. Uno era Colón y el otro San Lorenzo. Finalmente, Cardacio se quedó en el Parque Rodó. Según se supo entonces la oferta de Colón no era muy superior y además, Cardacio no podía jugar Copa porque ya lo había hecho con los violetas. Y tanto los de Santa Fe como San Lorenzo lo querían para eso. Lo extraño es que Domínguez haya estado interesado en contar con el “Bochita” hace seis meses y ahora no lo quiera en Nacional.

Según pudo saber Ovación, Cardacio no está descartado ni nada que se le parezca en Nacional, pero a los tricolores no les gustó que el tema se hiciera público cuando habían solicitado mantenerlo en estricta reserva. Por otra parte, el técnico Domínguez habría solicitado arreglar primero con los que llegaban para ser titulares y ese no sería exactamente el caso del “Bochita”.

Pues bien, si las cosas son así, deberían habérselo comunicado o al menos responder a sus llamados. Y dejar de jugar al teléfono descompuesto.

cardacio

La carrera del "Bochita"

El “Bochita” salió de Nacional en 2008 para el Milan italiano donde compartió vestuario con Pirlo, Maldini, Gattuso, Ambrosini, Ronaldinho, Kaká y otros.                                           Jugó en equipos de Argentina, México, Grecia, Brasil y Chile, además de Nacional y Defensor Sporting, las dos únicas camisetas que defendió en Uruguay.
Integró la selección Sub 20. Jugó Sudamericano y Mundial en el año 2007. Con la selección mayor jugó solamente un partido amistoso en París, en la era Tabárez. Fue una asignatura pendiente.                                                                                                               Cuando salió del Milan se separó de Daniel Fonseca y nunca más tuvo representante. Con sólo 21 años se dio cuenta cómo era el negocio del fútbol y arrancó a manejarse solo. 

CARBONEROS.  La temporada 2018 fue muy mala para las formativas de Peñarol. No salieron campeones en ninguna de las categorías juveniles y tampoco pudieron ganar ningún clásico.

Con ese panorama, los dirigentes decidieron que había que dar un golpe de timón. Y llegaron a la conclusión que debían volver a buscar a Juan Ahuntchain, el hombre con probada y exitosa experiencia en formativas, a quien ya habían ido a buscar en 2013 a Defensor Sporting, donde se desempeñaba como coordinador de juveniles. En las formativas violetas Ahuntchain trabajó casi 15 años y formó a cientos de futbolistas.

En enero de ese año el entrenador coloniense pasó a Peñarol para cumplir con esa misma función y fue presentado en el CAR. Tomar la decisión de dejar Defensor Sporting, el club al que considera su casa y donde fue Campeón Uruguayo como jugador y entrenador, no fue sencillo. Pero la oferta económica era muy superior y aceptó.

Pero a mediados del 2014, el entonces presidente aurinegro Juan Pedro Damiani decidió que dejara su trabajo de formativas para ocupar el cargo de gerente de fútbol. Y Ahuntchain pasó a hacerse cargo de toda la estructutra deportiva de los carboneros.

A fines de noviembre del año que recién terminó, fue Damiani quien hizo el primer contacto con Ahuntchain para decirle que lo querían otra vez al frente de las formativas. Luego fue el vicepresidente del club, Rodolfo Catino, quien lo fue a buscar. Mantuvo una reunión con el presidente Jorge Barrera y fue a comer con José Brancato, director de Gestión Deportiva de Peñarol.

Todos estaban de acuerdo en que debía regresar al club, del que se había alejado por decisión propia en diciembre de 2016 tras vivir un semestre muy duro, sobre todo con situaciones extradeportivas, y reconocer que nunca se había sentido del todo cómodo en el cargo de gerente deportivo o de fútbol.

Pero ahora querían que regresara a las formativas, donde siempre se sintió como pez en el agua. Le dijeron que esperara 15 días, que debían solucionar la situación de Fernando Curutchet, quien lo había sucedido en el cargo de coordinador de juveniles cuando él paso a ser gerente de fútbol. Pero nunca más lo llamaron.

Y eso que el entrenador les dijo que había tenido un par de tanteos de afuera para volver a dirigir, a los que de ahí en más desestimó por Peñarol.

¿Qué puede haber sucedido si el presidente, el vicepresidente, el director de Gestión Deportiva y hasta el expresidente querían que regresara a hacerse cargo de las formativas? ¿El tema se habrá tratado en el Consejo Directivo y la oposición no estuvo de acuerdo con su retorno?

Si hubiera sido así, seguramente Ahuntchain lo hubiera comprendido. Claro, si hubiera recibido una llamada explicándole la situación. Pero parece que el teléfono descompuesto no sólo funciona en Nacional con el caso Mathías Cardacio, sino también en Peñarol con Juan Ahuntchain.

Ahuntchain

La trayectoria del entrenador

Como jugador Ahuntchain defendió a Fénix, Monterrey de México, Vasco Da Gama de Brasil, Miramar Misiones, Liverpool y Defensor Sporting.                                                          Con Defensor Sporting fue Campeón Uruguayo como jugador en 1987 y como entrenador en 1991, cuando además ganó la Liguilla y llegó a octavos de final  la Libertadores.                       
Dirigió la selección uruguaya en los años 1996 y 1997. Se hizo cargo del equipo en la mitad de las Eliminatorias para el Mundial de Francia de 1998 y dirigió en la Copa América de Bolivia.
Estuvo un año y medio como gerente en Peñarol y pasó momentos duros: tuvo que cesar a Pablo Bengoechea y presentarse en el juzgado tras el clásico de la garrafa.

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