DE VOLEA

Los técnicos son todos interinos

DANIEL ROSA

Diego Forlán y Gustavo Munúa llegaron a Peñarol y Nacional, respectivamente, con la intención de empezar a cambiar el fútbol uruguayo. El objetivo era claro: dotar a los grandes de un juego internacionalizado, despegándolo del de cabotaje. Sin embargo no pudieron hacerlo. Ninguno de los dos está ya al frente del equipo que los albergó a inicios de temporada, aunque por razones distintas.

A Forlán se lo llevó la mezcla de malos resultados con año electoral, ese en el que la dirigencia suele no tener paciencia. Como ya fue dicho desde aquí mismo, fue víctima de la política aurinegra sin que se le diera el tiempo de trabajo necesario y sin poder contar con su mejor arma, Jonathan Urretaviscaya.

Munúa fue cesado, una vez más, por aspectos extrafutbolísticos, porque estaba primero en la Anual y clasificado a octavos de final de la Libertadores. Haber perdido dos finales y algunas de sus actitudes fueron los principales motivos.

Al fin y al cabo fue más de lo mismo: los resultados estuvieron por encima de los proyectos. Y es como suelen decir los entrenadores: los técnicos siempre son interinos, porque que se les respete el contrato depende de cómo les vaya.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados