ENCUESTA AMÉRICA Y EUROPA LE RESPONDEN A EL PAÍS

Tavani: "La encuesta logró una fama que jamás imaginé"

En 1986 fue el creador de la encuesta “América y Europa le responden a El País”, que años más tarde fue oficializada por diversos entidades periodísticas y del fútbol, entre ellas la propia Conmebol. Es el “Sapo” Raúl Tavani.

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Raúl Tavani

— ¿Cómo surgió la idea de crear la encuesta de El País?

—En aquel entonces yo viajaba mucho con el fútbol. Una vez viajé a la Copa Panamericana con Nacional, que se jugaba en Honduras, y estuvimos unos días en Costa Rica. Cuando viajábamos a hacer las coberturas, sin conocernos nada, siempre el periodismo local te ayudaba mucho para que pudieras trabajar bien. Eso llevó a que cuando yo llegué a Costa Rica, fuimos a tomar algo con unos periodistas de San José y charlando se me ocurrió hacer un trabajo entre todos juntos. Les tiré la idea y quedaron locos de la vida. Cuando regresé a Montevideo le hice el planteamiento al doctor Daniel Scheck (por entonces administrador general del diario) —incluso escribí un proyecto para presentarle—, pero el hombre ni lo agarró, me dijo directamente dele para adelante. Un crack. Ahí arrancamos. Sabía que lo primero que tenía que hacer era ganar en credibilidad, porque era algo nuevo para los periodistas de América; sólo se hacía en Europa. La encuesta logró una fama que jamás imaginé.

— ¿Cómo fue el procedimiento de la compulsa en los inicios?

—El primer año era por teléfono. Como era algo nuevo a veces había periodistas que los tenía que llamar cinco veces. Eso daba mucho trabajo. Incluso hay una anécdota del primer año: cuando ganó Antonio Alzamendi en 1986 yo estaba en Colombia. De repente me llaman de Montevideo y me dicen que se había aparecido Alzamendi en la redacción del diario a recibir el premio, ¡el Hormiga fue solo!

Y todavía no se daba ningún premio, no había entrega de premios. Hubo una reunión en el diario y a partir de ese momento se empezó a premiar a los ganadores de cada año.

— ¿Con qué finalidad se creó la encuesta de El País?

—El espíritu con el que se hizo la encuesta fue la integración del periodismo, sin fronteras. Al principio sólo participaba la prensa escrita y agencias internacionales. A los cinco años, en una entrega que se hizo en el Parque Hotel, estaba presente un periodista colombiano que trabajaba para la BBC de Londres y entonces dijo ¿Por qué no una encuesta para Europa también?. Yo le dije que ya era bravo. El tipo y su medio siguieron insistiendo y a raíz de ese hecho fue que desde 1991 se incorporó Europa.

— A 30 años de la creación, ¿Alguna vez se imaginó la repercusión que tomó?

—No. Siempre me puse metas y exigencias a mí mismo. Yo trataba que año a año se superara la cantidad de participantes. Como que había que batir un récord mundial y se batió ese récord mundial dos veces. Eso llevó a que incluso algunos medios me homenajearan. Siempre fue un trabajo muy complicado.

— ¿Cómo se enteró que la Conmebol iba a tomar los resultados de la encuesta de El País como oficiales?

—Primero hizo propio los resultados la AIPS (Asociación Internacional de Prensa Deportiva) en un congreso en el que yo estaba, luego el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay (CPDU) y después la Conmebol los oficializó en un congreso en el que también estuve, votando la iniciativa por unanimidad. El último organismo en oficializar fue la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

— Debe tener muchas anécdotas... ¿Cuáles recuerda?

—En 1998, cuando ganó Martín Palermo, se armó un lío bárbaro entre los paraguayos y los argentinos porque Palermo le ganó por uno o dos votos a Gamarra, el zaguero paraguayo. Entonces en los diarios paraguayos empezaron a publicar ganó un tronco, por Palermo, y los periodistas argentinos respondían. Era un lío entre ellos que mostró la repercusión que genera la encuesta. Después, cuando vino DAlessandro, estábamos haciendo todos los trámites para que viniese en avión desde Buenos Aires, como correspondía; antes de la premiación, DAlessandro me dice que quería venir en barco, porque nunca se había subido a uno. Tuvimos que cambiar los planes y lo tuvimos que traer en barco. Después lo de Verón. Era dificilísimo hablar con él. Lo llamé mil veces y no lo encontraba. Un día yo estaba manejando, sonó el celular y no atendí. Como volvió a llamar, atendí, y me dice te habla Sebastián. ¡Yo no sabía que Sebastián era! Entonces le dije decime rapidito, no te puedo dar bolilla y él me respondió te habla Sebastián Verón. Estacioné como pude y me dijo que venía. Le dije que arreglaba todo para que pudiera venir y él me dijo que no arreglara nada que él se venía en un avión privado. Hay miles.

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