COPA DE ORO

El "Tata" Martino le puso fin a una maldición que empezó con Uruguay

El entrenador argentino ganó la Copa de Oro con México al vencer 1-0 en la final a Estados Unidos. 

Gerardo Martino en el título de la Copa de Oro de la Concacaf con México
Foto: EFE

"He jugado muchas finales y soy agradecido. Sé que me ha tocado perder mucho más de lo que me ha tocado ganar, pero no por eso dejo de sentirme contento", había dicho en su momento Gerardo Martino cuando dirigía al Atlanta United y estaba a punto de jugar la final de la Copa de la MLS. 

El "Tata", con más de 20 años de trayectoria como entrenador, había vivido más experiencias de levantar el ánimo de los jugadores, de colgarse la medalla de plata con orgullo y seguir adelante. En numerosas situaciones le tocó llegar a la final, con el mérito que ello conlleva, pero perderla con diferentes equipos.

La primera de todas había sido a principio de la presente década. El 14 de julio de 2011 alcanzaba con la selección de Paraguay la final de la Copa América en su país, Argentina, luego de una campaña tan hazañosa como increíble: empató los cinco partidos (Ecuador, Brasil y Venezuela en fase de grupos; Brasil en cuartos; Venezuela en semis). En el Monumental fue 3-0 con Uruguay (Suárez y Forlán en dos ocasiones los goles), su último partido en esa copa y en la selección albirroja, tras un destacado pasaje.

Con Paraguay no solo había llegado a la final de la Copa América, también un año antes quedó en cuartos de final del Mundial de Sudáfrica perdiendo por 1-0 con el posterior campeón, España. Incluso llegando a esa Copa del Mundo —la última a la que clasificó Paraguay— al ganar el cupo como segundo de las Eliminatorias.

Pero su periplo con los guaraníes había iniciado antes incluso dirigiendo la Copa América de Venezuela 2007. Luego de una fase de grupos prometedora —goleó a Estados Unidos, venció a Colombia y perdió 1-0 con Argentina— fue vapuleado 6-0 por México en cuartos de final. En ese "tri" curiosamente jugaba ya un joven Andrés Guardado, que este miércoles fue su capitán al levantar la Copa de Oro de la Concacaf.

Martino ya había ganado cuatro títulos en el fútbol paraguayo con Libertad y Cerro Porteño, luego agregando uno con Newell's en Argentina. Pero la segunda final la tuvo con Barcelona, en 2014 cuando recién llegaba a la institución. Era por la Supercopa española, que lo tenía ahí porque el club catalán fue campeón de liga. Dos empates (0-0 en en Calderón y 1-1 en el Camp Nou) le dieron el título.

La temporada con Barcelona tuvo más irregularidades de las deseadas y solo pudo definir la Copa del Rey contra Real Madrid. En un equipo que tenía por primera temporada a Neymar junto a Messi, además de Fábregas y el trio Busquets-Xavi-Iniesta en el medio, terminó perdiendo 2-1 por los goles de Ángel di María y Gareth Bale. 

Poco estuvo sin actividad el "Tata" en 2014, ya que luego de terminar la temporada con Barcelona asumió meses después en la selección argentina tras el Mundial de Brasil 2014 con la salida de Alejandro Sabella. En la albiceleste dirigió las finales de la Copa América 2015 y la Copa Centenario 2016, en ambas empatando en tiempo reglamentario y perdiendo por penales. 

La vencida para Gerardo Martino fue la sexta (jugó dos en 2014 por Copa del Rey pero por un solo título). Luego de dos derrotas y cuatro empates, en la final de la MLS dirigiendo a Atlanta United se quedó con el título por un 2-0 sobre Portland Timbers. 

Luego vino el turno de volver a dirigir una selección y en la Copa de Oro de la Concacaf tuvo la chance de ponerle fin a la maldición de finales perdidas con selecciones. En su cuarta oportunidad concretó, por la mínima diferencia de México por el 1-0 de Jonathan Dos Santos frente a Estados Unidos.

El capitán Andrés Guardado, aquel que había estado en el 6-0 de su primera eliminación en una copa dirigiendo selecciones, se le acercó junto al "Memo" Guillermo Ochoa y le entregaron el trofeo para alzarlo. Me emocionó mucho la actitud que tuvieron los chicos conmigo. Esas cosas nos acercan mucho más. Los entrenadores solemos estar al costado de los futbolistas y en soledad. En el caso mío, lo valoro demasiado. No es algo que se dé habitualmente o siempre", comentó. El "Tata" sumó su octavo título como entrenador y le puso fin a la maldición.

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