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Superliga oriental: Nacional y Peñarol unen sus fuerzas

Los dos clubes están trabajando para incrementar su participación en las decisiones políticas y económicas

Jorge Barrera y José Luis Rodríguez en Rusia. Foto: Nicolás Pereyra
Jorge Barrera y José Luis Rodríguez. Foto: Nicolás Pereyra

La formación de una Liga Profesional que tenga mayores exigencias para posibilitar la admisión a ella, y en la que Peñarol y Nacional tengan una fuerte participación en las decisiones políticas y económicas está muy próxima a prosperar por el empuje que le están dando a esta idea los presidentes de los dos equipos grandes.

Agotado el modelo de conducción del fútbol uruguayo y en una clara respuesta a las acciones adoptadas por una mayoría de clubes que impidió que se evitara la intervención de la FIFA, los presidentes de ambos equipos grandes pusieron en marcha una fuerte iniciativa, en la que incluso no se dejará de explorar ninguna posibilidad.

La aceptación de que Uruguay debe adaptar la organización de su fútbol a los tiempos modernos no puede ir por un carril solo. Esto significa que, al igual que sucede en otros países (el ejemplo más utilizado es el de España), la creación de una Liga Profesional permitiría a los equipos tomar decisiones sobre su campeonato sin que el fútbol Amateur o el fútbol del Interior tengan voto en la organización y la comercialización del mismo.

La Superliga Oriental o como finalmente se le quiera denominar, no dejaría de ser parte de la organización del fútbol, o sea que integraría la AUF, ámbito en el que se manejarían aspectos de organización general, de las relaciones internacionales con las autoridades de Conmebol y de la FIFA y hasta de toda la actividad relacionada con los seleccionados uruguayos y del desarrollo del Complejo Celeste.

Los dirigentes remarcaron, además, que la creación de esta Liga obviamente que pasará por un acuerdo con los interventores de la FIFA, cuyo Comité de Regularización deberá nominar en Montevideo una Comisión Normalizadora.

De esta negociación emergería, como ocurrió en Argentina, la Superliga, o la Liga Profesional o como se le denominó en España, LaLiga.

Tanto para los directivos de Nacional como para los de Peñarol es imprescindible cumplir con una salida de esta naturaleza en virtud de que les parece injusto que los máximos generadores del “producto fútbol” no tengan el peso que les concede su potencial.

Eso sí, también tienen claro que una determinación de esta naturaleza puede terminar actuando como un filtro para muchos equipos que hoy no están en condiciones de arrimarse a lo que debe ser considerado como un equipo profesional. Pero es a eso a lo que se quiere llegar: un grado de exigencia mayor para que se cotice más la competencia local.

Sin perder de vista que pretenden que el reparto económico sea acorde al potencial que tiene cada equipo, y de hecho ese aspecto es el que también está movilizando esta fuerte unión, tanto Nacional como Peñarol creen que una Liga con mayores exigencias para su ingreso posibilitará que algunos clubes reciban mayor aporte.

Hoy, por otra parte, tanto Nacional como Peñarol quieren tomar distancia de la discusión que han liderado otros clubes sobre la participación o no de los futbolistas y los árbitros en las decisiones de la AUF, aunque es imposible soslayar que una Liga Profesional le daría autonomía a los clubes, como sucede en España.

Igualmente, eso no evitaría que se generen conexiones entre la Liga y la AUF sobre la disputa de varios campeonatos. Es más, hasta podrían crearse torneos nacionales y nuevas copas.

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