Supercopa de Europa

Superfinal de supercopa: Barcelona festejó en un cierre de película

El equipo “culé” empezó abajo, pasó 4-1 y le igualaron; finalmente, venció 5-4 a Sevilla y ganó su cuarto título.

Ayer en Georgia, todo empezó con un duelo entre pistoleros argentinos y terminó con uno de los guiones más emocionantes de los últimos tiempos. El Barça perdía 1-0 con un golazo de tiro libre de Eber Banegas cuando apenas la gente se empezaba a acomodar en el bar de la rambla barcelonesa para ver el partido. Un minuto después el que puso la bala donde colocó el ojo fue Messi. Fue como un manotazo en la mesa, como diciéndole: "¡Hey! El maestro soy yo". La jugada la provocó Luis Suárez, una pesadilla desde el comienzo para los centrales."¡Ahora sí!", dijo un parroquiano y apuró el trago.

Y la profecía se le cumplió 8 minutos más tarde cuando el 10 culé la volvió a clavar en el arco de Beto.

Con la ausencia de Neymar y de Jordi Alba, el equipo de Luis Enrique carecía de la velocidad por la izquierda.

Suárez corría cada pelota y ensayaba algunas paredes con Mathieu y con Rafinha, a veces con Messi. La gloria le hace un guiño a los 27 minutos pero su alegría dura hasta que el árbitro anula el tanto.

El Sevilla intenta apretar al final del primer tiempo pero en una contra Suárez le gana la espalda a los defensas y logra avanzar unos metros con la pelota dominada intenta cruzar a Beto pero no logra. Lo que sí logra es el rebote, regresa esperando a sus compañeros y en su ya clásica jugada le hace un caño a un defensa y la pelota le llega fácil a Rafiña. 3-1. "¡Qué potencia la del Pistolero!", dicen en la TV.

A los 50 las estadísticas marcan un 62% de posesión "culé". Al minuto el Sevilla intenta salir jugando pero falla y recupera Busquets, se la cede a Suárez y tiene su gol. 4-1. El comentarista todavía dice: "El Sevilla tiene carácter. ¡Cuidado!". Los del bar festejan y ya se sienten campeones. "Los comentaristas son de Madrid y por eso dicen eso", se quejan. "Tendrían que morirse de paperas para perder este partido", comenta una mujer. Hacía alusión a las paperas que dejaron a Neymar fuera del juego.

Los andaluces hacen su segundo gol y los hinchas del Barcelona lo reciben como un accidente. Se empiezan a preocupar más cuando se lesiona Iniesta, un momento clave que explica la locura del final. A los 70 marcan penal contra el Barça. El partido se pone 4-3. "¡Ojo! ¡Ojo, eh!", dice un aficionado con cara de susto. A partir de allí el pesimismo empieza a ganar. En la cancha todo se protesta. Minuto 80: ¡Goool del Sevilla! Nadie se había muerto de paperas, pero el milagro estaba hecho. El partido termina 4-4. Se va a alargue. En el bar la gente apura sus cervezas y busca los sanitarios. Ahora es el momento de la tregua. A empezar de nuevo.

Una nueva falta contra Messi ya en el final del alargue. Tiro duro, rebote, remate de nuevo, Beto la suelta y le cae a… ¡Pedro! ¡Goool!

La gente se abraza en el bar, parece que ahora sí no habrá más sustos. Hay que salir a festejar apenas pite el árbitro.

¡Nueve goles en una final de campeones de Europa!

Las banderas ya ondean en las calles, aunque sea agosto el Barcelona no se toma vacaciones. Le quedan dos títulos para lograr el soñado sexteto. Y, Suárez está en la foto de esta historia.

El as, se llama Pedro

El partido que definía la Supercopa de Europa había empezado con la sorpresa de que Pedro no estaba en la oncena, a pesar de la ausencia de Neymar. Dijo la radio que al enterarse de que sería suplente, comentó: "Ahora sí me voy". Mientras calentaba fuera de la cancha en el alargue surgían las preguntas. ¿Lo va a poner Luis Enrique? ¿Y si se lesiona ahora? ¿Se la jugaría con un pie y medio fuera del equipo y posiblemente en el Manchester? Sale Mascherano. En la cancha estaba Pedro, el de los goles estratégicos. Como en el 2009, le da una Supercopa al Barcelona. Por eso, Iniesta se la ofreció en el medio de la cancha.

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