HACIENDO HISTORIA

Supercopa: El último triunfo del Peñarol de los '60

Cuando Pedro Rocha fue más que Pelé: un torneo contra Santos, Estudiantes y Racing, que llenó estadios en 1969 y fue oficializado en 2005

Peñarol. Foto: Archivo El País.
El Peñarol de la década del '60, uno de los más gloriosos. Foto: Archivo El País.

Un viejo debate histórico pretende determinar cuándo terminó la década de 1960, un período lleno de novedades, desafíos y esperanzas. Hay quienes opinan que le bajaron el telón algunos hechos violentos de 1968, como los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King. Otros opinan que el final llegó recién en abril de 1970, cuando se anunció la separación de los Beatles y John Lennon proclamó: “El sueño terminó”. Esa interrogante incluso fue motivo de un chiste en Los Simpson, cuando una pareja de ex hippies asegura que la década concluyó el día que vendieron su Combi pintada con motivos psicodélicos… el 31 de diciembre de 1969.

Para Peñarol, que vivió en aquel decenio seguramente los mejores años de su historia, la década de 1960 terminó exactamente el 30 de diciembre de 1969, poco antes de la medianoche. Ese día, con la conquista de la Supercopa de campeones intercontinentales, el gran equipo de Tito Goncálvez, Spencer y Rocha entonó su canto del cisne.

El torneo, que enfrentó a los aurinegros con Santos, Estudiantes de La Plata y Racing de Avellaneda, reunía a los equipos sudamericanos que hasta entonces habían conquistado la Copa Intercontinental. La primera edición la obtuvo Santos en 1968-69, en tanto el Inter de Milán se quedó con el título europeo. Y luego hubo una definición intercontinental, que el equipo de Pelé le ganó a los italianos. La segunda edición sudamericana tuvo lugar en los últimos meses de 1969, pero en Europa no se llegó a jugar.

Para el actual formato de torneos internacionales, un cuadrangular parece algo demasiado reducido, pero en su momento la competencia alcanzó gran repercusión, con estadios llenos y televisación en directo, una novedad en la época. Estudiantes era campeón de América, Racing lo había sido dos años antes y Santos contaba con Pelé en su apogeo. Y Peñarol mantenía su prestigio, que se traducía en constantes giras por el mundo.

Los partidos se realizaron en los dos últimos meses del ’69. Peñarol debutó con un empate sin goles el 13 de noviembre ante Racing en Avellaneda. El día 26 venció 3-1 a Estudiantes en Montevideo. Pero el partido de mayor repercusión lo disputó el 2 de diciembre, frente a Santos en un Estadio Centenario repleto.

Pelé venía de convertir su gol mil, un hecho que atrajo a la prensa de todo el mundo al Maracaná, por lo cual aquí siguió siendo el centro de todas las miradas. Fue agasajado de mañana por Nacional en su sede y de noche por Peñarol, que le obsequió una camiseta aurinegra con el número 1.000 en la espalda. Y Pelé, diplomático siempre, la vistió cuando salió a la cancha ante el aplauso de todo el estadio. Enseguida, ya en el partido, O Rei respondió marcando su gol 1.001. Pero el aurinegro lo dio vuelta con goles de Alberto Spencer y Ermindo Onega.

La revancha fue para Santos por 2-0. Sin embargo, a esa altura, el torneo estaba entre Peñarol y Racing. Se enfrentaron el 23 de diciembre en el Centenario y el aurinegro goleó 4-1, con dos goles de Spencer y dos de Rocha. Muchos pensaban que el campeón de América y del mundo 1966 había entrado en su ocaso -y de hecho había perdido ante Nacional el Uruguayo de 1969 por un margen que anticipaba el cambio de ciclo-, pero esa actuación contra Racing resultó sorpresivamente solvente.

Todo quedó para resolverse en la última fecha, el 30 de diciembre, bajo intenso calor en La Plata. Peñarol necesitaba ganar para lograr el trofeo y comenzó perdiendo, con un gol de Verde tras una de las famosas jugadas de pizarrón del Estudiantes de Osvaldo Zubeldía. Sin embargo, dos goles de Pedro Virgilio Rocha en el segundo tiempo le permitieron alcanzar el título.

El salteño se encontraba en su mejor momento. Era el capitán de la Selección uruguaya y había sido clave en la clasificación para México ‘70. En esa Supercopa sumó seis goles en seis partidos.

Aquella noche jugaron por el aurinegro Mazurkiewicz, Figueroa, Matosas, Forlán, Goncálvez, Caetano, Nilo Acuña, Rocha, Spencer, Onega (luego Cortés) y Losada. El técnico era el brasileño Osvaldo Brandao, quien según se decía había sido contratado para “jubilar” a los cracks veteranos. Haya sido decisión del entrenador o el inexorable paso del tiempo, a mediados del ‘69 se había retirado Abbadie y Joya lo seguiría pronto, pero otros continuaban siendo piezas clave.

En 1970, Peñarol llegaría a la final de la Libertadores con sus habituales suplentes, más Goncálvez y los extranjeros Spencer, Figueroa y Onega, ya que el resto de las figuras estaba con la Selección uruguaya que se preparaba para el Mundial. Pero ese año se aceleraría el fin de aquel plantel, aunque ya no estaba Brandao: se retiró Goncálvez, Rocha y Forlán fueron transferidos a San Pablo y Spencer quedó libre a fin de año. En 1971 se fueron Mazurkiewicz y Figueroa. El último en marcharse fue Caetano, que llegó a jugar con Morena en 1973 y luego fue al Cosmos de Nueva York.

Las dos Supercopas sudamericanas fueron oficializadas por la Conmebol en 2005, lo cual devolvió el recuerdo de aquel torneo, en el cual Rocha fue más que Pelé.

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