HACIENDO HISTORIA

Sorpresa en enero de 1990: dos clubes chicos a la Copa Libertadores

Defensor Sporting y Progreso conquistaron los dos lugares uruguayos en la Copa: por primera y única vez, los dos grandes faltaron al mismo tiempo.

El duelo entre Progreso y Defensor Sporting en la Liguilla 1990 con Leonel Rocco como protagonista. Foto: Archivo El País.
El duelo entre Progreso y Defensor Sporting en la Liguilla 1990 con Leonel Rocco como protagonista. Foto: Archivo El País.

El cálido verano de hace 30 años registró una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol uruguayo: dos clubes chicos se clasificaron a la Copa Libertadores, dejando afuera a Peñarol y Nacional. Nunca antes, y nunca después, se disputó el principal torneo continental sin al menos uno de los grandes, que para más datos habían sido campeones de América tres y dos años antes, respectivamente.

Desde su primera edición en enero de 1975, la Liguilla Pre Libertadores resultó un torneo taquillero y con definiciones dramáticas, pues los clubes se jugaban prácticamente a todo o nada el pasaje a la Copa. Apenas el campeón uruguayo de la temporada se presentaba con una red de seguridad, la chance de un desempate si no era primero o segundo, aunque esto a veces tampoco alcanzó.

La Liguilla de la temporada 1989 se programó para enero de 1990 y terminaría resolviéndose avanzado febrero. Luego de interminables alternativas, el campeón fue Defensor Sporting, por entonces considerado un equipo “liguillero” -incluso acostumbraba a jugarlo con un uniforme diferente, camiseta blanca con franja horizontal violeta-. Progreso, campeón uruguayo 1989, lo acompañó a la Copa. Al cabo del calendario habitual hubo empate entre cuatro clubes (esos dos más Peñarol y Bella Vista) y hubo que ir a una segunda ronda todos contra todos.

Aquella Liguilla se caracterizó por la paridad: salvo Cerro, que apenas empató un partido y perdió cuatro, los otros cinco participantes llegaron con posibilidades a la última fecha, pues todos le sacaron puntos a todos. Por ejemplo, Defensor comenzó perdiendo ante Bella Vista, en tanto el clásico, ya en la primera fecha, terminó en empate: William Castro hizo el gol de Nacional y Gerardo Pilas lo empató en la hora.

El duelo entre Peñarol y Defensor y un cabezazo de Diego Aguirre. Foto: Archivo El País.
El duelo entre Peñarol y Defensor y un cabezazo de Diego Aguirre. Foto: Archivo El País.

Los violetas vencieron a los dos grandes, en la segunda y la tercera fecha, pero en la jornada final empataron a duras penas con el ya eliminado Cerro gracias a un gol de Mario Gastán faltando cinco minutos. También Progreso venció a las apuradas a Bella Vista 2-1, con tanto de William Gutiérrez a los 80 minutos. Nacional, que había derrotado al campeón uruguayo , en la última fecha cayó inesperadamente ante Bella Vista, que le dio vuelta el partido (2-1). Y se despidió así de la Libertadores.

El último partido era Peñarol-Progreso, y si el aurinegro ganaba era campeón. Dominó, pero Juan Ramón Carrasco -en su breve pasaje por el club- se perdió dos goles y el encuentro terminó cero a cero.

De esa manera, Peñarol, Defensor, Progreso y Bella Vista terminaron empatados en la primera posición con seis puntos, ordenados aquí por la diferencia de gol, aunque según el reglamento esta no pesaba en la definición: había que seguir jugando.

Pero la nueva ronda debió postergarse pues la Selección uruguaya, dirigida por Óscar Tabárez en su primer pasaje, debía presentarse en la Copa Marboro en Miami con futbolistas de clubes locales. Los celestes volvieron con el trofeo tras vencer a Colombia y Costa Rica, y la Liguilla continuó. La segunda parte se desarrolló en tres jornadas dobles, siempre en el Estadio Centenario.

El remate de Miqueiro en el duelo entre Progreso y Bella Vista. Foto: Archivo El País.
El remate de Miqueiro en el duelo entre Progreso y Bella Vista. Foto: Archivo El País.

¿Qué hubiera pasado en caso de una nueva igualdad “masiva”? No habría una tercera ronda, sino que se aplicaría la diferencia de goles, los goles a favor, los resultados entre los equipos que empataran posiciones y finalmente el sorteo. Los únicos encuentros extras admisibles eran un final para definir al campeón de la Liguilla o el desempate al que tenía derecho Progreso como campeón uruguayo.

El viernes 9 de febrero, con tres goles de Johnny Miqueiro, Progreso venció 3-1 a Bella Vista. A segunda hora, el triplete fue de Sergio Martínez y permitió que Defensor le ganara 3-2 a Peñarol. El domingo 11, por la segunda fecha, gauchos y violetas no se superaron (1-1, con goles de Martínez y Próspero Silva). Luego, Peñarol reactivó sus posibilidades al vencer a Bella Vista 2-0 con dos de Diego Aguirre.

La jornada final se jugó el miércoles 14. Defensor se aseguró una de las dos plazas en la copa al vencer 2-1 a Bella Vista, con conquistas de Héctor Rodríguez y Adolfo Barán, pese a que los papales tuvieron un aliento inesperado: el de la mayoría de las 50.000 personas que concurrieron esa noche al Estadio, en su gran mayoría hinchas de Peñarol.

El resultado de primera hora obligaba a los aurinegros a vencer para lograr la clasificación. Apenas empezado el segundo tiempo, Eduardo Acosta de penal puso en ventaja a los aurirrojos. Jorge Goncálvez igualó faltando 15 minutos y cerca del final, Leonel Rocco (actual técnico de Progreso) tuvo una gran atajada para evitar el segundo aurinegro, ante un cabezazo de Aguirre.

Así se completó lo inesperado. Al otro día del festejo, los dirigentes de Progreso y Defensor empezaron a pensar cómo evitar que la participación en el torneo continental no se volviera un dolor de cabeza: había que hacer el largo y no redituable viaje a Venezuela para enfrentar a Mineros y Pepeganga, cuando no existían derechos de televisión centralizados y por lo tanto, la Conmebol no pagaba por la participación. Al menos, ambos clubes uruguayos se dieron el gusto de dominar la serie y pasar a la siguiente ronda. Progreso le ganó 4 a 0 a Defensor por el primer lugar del grupo.

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