Nacional

¿Cuáles son los secretos de Munúa?

En su primera experiencia en el banco, el DT tricolor rompe formas y marca un nuevo rumbo. Conocelo.

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Quienes conocen la interna de Nacional apuntan a que en Los Céspedes se combinó la escuela inglesa (que llegó con el asistente Cristian Berman), la francesa (del coordinador de juveniles con el plantel principal, Pierre Sarratiá), la española (que Munúa adquirió durante una década en ese país) y toda la carga futbolística, emocional y anímica que por naturaleza tiene la uruguaya. Entonces, cuando esos cuatro componentes se integraron en un solo "tubo de ensayo", nació el Nacional de Gustavo Munúa. Ese que, independientemente de los resultados —que ayudan, por supuesto—, deslumbra cada fin de semana por su propuesta, que gana aplausos, que levanta suspiros, que genera ilusiones y promueve expectativas, que pueden ser excesivas para el escaso camino recorrido, pero acordes a la calidad del contenido que presenta en el campo.

Munúa evita hablar de las estridencias que generó su estilo, minimiza los avances y prefiere seguir cultivando un perfil bajo, lejos de las luces de los éxitos. Sabe que en el fútbol nada es definitivo y que lo que hoy brilla, mañana puede estar opaco. Sin embargo, hay una realidad que comienza a reflejar los avances futbolísticos que está logrando en el campo.

En 13 partidos (nueve por el Torneo Apertura y cuatro por la Copa Sudamericana), una escasa medida para establecer un mojón, pero suficiente para marcar un perfil, Nacional propuso un fútbol asociado al juego en estado más puro, desarrollado con el balón bien jugado, a gran ritmo y con el único objetivo de quebrar la resistencia del rival.

Así, hasta ahora, ganó el 75% de los puntos (nueve triunfos, dos empates y dos derrotas), anotó 26 goles (dos de promedio) y recibió 11. En seis de los 13 partidos su arco terminó invicto, en otra señal de la solidez defensiva, pese a proponer un juego muy ofensivo. Tras nueve fechas, es el único líder del Apertura. Eso es lo que se desprende de las frías estadísticas.

El cuerpo técnico.

Una de las características del equipo de trabajo de Munúa es que todos se conocen desde hace al menos 20 años. En diferentes funciones, ya supieron compartir en un mismo plantel.

Cuando el ahora entrenador tenía 18 años llegó a la selección juvenil en la que Jorge Franco, actualmente su preparador físico, era el "profe" de Víctor Púa.

Su asistente, Cristian Berman, fue compañero de Munúa durante los siete años que compartieron las juveniles, y el segundo preparador físico del plantel, Julio Moreno, entrenó a Munúa y Berman en las formativas tricolores, hace dos décadas.

Por último, el entrenador de arqueros, Leonardo Romay, fue compañero —y es amigo— del DT.

¿Cuál es el secreto?

La forma y el contenido que transmitió Munúa. "Quiere un equipo que tenga el balón, que asuma el protagonismo en el juego, que haga correr la pelota, que no desespere en la cancha, que tenga paciencia", explica Matías Abero a Ovación.

Munúa le llega al jugador, quien además lo respeta y aprecia, dijeron quienes trabajan a diario con el entrenador.

"Desde que asumió nos propuso seguir un patrón de juego, sea cual sea el resultado. Cuando uno más propone y más argumentos futbolísticos tiene, más posibilidades de ganar hay", dijo el capitán Iván Alonso.

Hay algo que Munúa no negocia: la calidad del trabajo. El técnico pretende que todos los movimientos que se hagan, se realicen bien. Exige precisión en velocidad y continuidad en los ejercicios (¡a la europea, no a la uruguaya!). Cuando ve que la práctica no alcanza el ritmo que quiere, baja las cargas y pone punto final al movimiento. Los jugadores ya entendieron cuál es la intensidad del entrenamiento y lo que deben dar en cada práctica.

Está en el más mínimo detalle. Los regadores de las canchas de Los Céspedes o del Parque Central se encienden cada mañana, unos minutos antes de la práctica de fútbol o de los trabajos en espacios reducidos, para simular lo que sucederá el fin de semana con un campo mojado y rápido. Nacional juega como entrena, por ello cuando se para frente al público, todo transcurre con naturalidad.

Regar las canchas antes de los partidos fue una estrategia que empezaron a desarrollar en Europa hace ya muchos años. Tardó en llegar a Uruguay, pero Munúa la impuso como norma. Así consigue mejorar la dinámica y la motricidad de los jugadores; mejora la técnica en velocidad y los tiempos de velocidad de anticipación.

El fútbol es un todo. Los trabajos físicos los realiza con pelota, y asume el DT que el entrenamiento es físico, técnico, mental y anímico.

Aseguran que Munúa tiene unos oídos enormes, una característica que sus colaboradores valoran. "Escucha mucho y da participación a todo el cuerpo técnico", explicaron a Ovación los preparadores físicos Franco y Moreno.

"Es una persona con una vocación muy fuerte. Con un perfil profesional y metodológico bien definido. Está convencido del camino a seguir. Tiene una gran apertura al trabajo en equipo con un componente de liderazgo muy fuerte que se trasladó de su etapa de jugador a la de entrenador. Son ingredientes muy importantes en corto tiempo que definió, demarcó y que son pilares", subrayó Franco.

Por todo lo relatado, Nacional llega al gol después de hilvanar una decena de pases, tras hacer correr la pelota de Olímpica a América y sorprender a pura velocidad a los defensas rivales. También, por eso, llena de orgullo al hincha, que se pone de pie y aplaude. Y el futbolero, ajeno a cualquier pasión, disfruta.

Desde el desembarco de Munúa como entrenador, los espectadores de paladar fino no dejan de elogiarlo, aunque este sea solo el comienzo y deba seguir confirmando que es capaz de sostener el juego de su equipo. Aunque solo sea el inicio, ya es el dueño de la ilusión de los hinchas de Nacional y de los que gustan del buen fútbol.

Personalidad.

Fue uno de los pilares que marcaron su carrera como jugador, y que ahora se extienden en su función como director técnico.

Táctica.

La versatilidad de su propuesta es uno de los puntos fuertes. No se ata a un dibujo. Utilizó el 4-2-3-1, 4-3-1-2, 4-2-2-2.

El trabajo.

Definió su proyecto futbolístico y está convencido de la forma en la que quiere desarrollarlo. Su equipo juega como entrena.

Buen ojo.

Aprovecha los momentos de los jugadores y le saca lo mejor: "Nacho" González, Amaral, Sebastián Fernández.

En la cancha.

Munúa no negocia la calidad del entrenamiento. Exige, y cuando no ve a sus jugadores en el nivel adecuado, termina la práctica.

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