Fútbol Uruguayo

Son del pueblo

La llegada de Forlán se suma a la selecta lista de futbolistas que revolucionaron el medio.

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POTRILLO

El 10 de julio de 2015 quedará grabado en la historia del fútbol uruguayo como la llegada de Diego Forlán a Peñarol. Uno de los símbolos más importantes de la historia del deporte celeste decidió retornar al país para jugar al club de sus amores.

A "Cachavacha" lo esperaron con ansiedad. Desde hacía días todos especulaban con la fecha de su llegada. Ningún medio de comunicación se quedó al margen y fueron a buscarlo primero al aeropuerto y luego a la sede, donde firmó el contrato. Los hinchas también siguieron el mismo régimen a la espera del nuevo ídolo. Todos buscaban la imagen y el testimonio del crack que luego, llamativamente para un mercado pequeño como el uruguayo, recorrería el mundo.

El tiempo decidirá qué pasará con Forlán en Peñarol cuando la pelota empiece a rodar. Lo cierto es que su presentación se sumará a la de una selecta lista de jugadores que también fueron recibidos con bombos y platillos.

Marketineramente, el caso Forlán también propondrá una serie de ítmes que solo un jugador de su calibre y de acuerdo a todo lo que genera en el público, es capaz de realizar. Es que lo del pasado viernes no fue un hecho normal. Estos casos se dan de manera aislada, aunque en los últimos tiempos —por el marketing—, fueron más frecuentes. La llegada de "Cachavacha" revolucionó el medio local y rompió los estándares a los que Uruguay está acostumbrado. El mismo día que estableció su vínculo con Peñarol, ya se comenzaron a comercializar camisetas con su nombre y el número 10 impreso en la espalda. Por su presencia, se fijaron una serie de partidos amistosos. Ahora, increíblemente, se aguarda por su primer entrenamiento de una forma inusual. Todos quieren verlo.

Este golpe de efecto que se genera en los fanáticos es solo para unos pocos. Varios ídolos y otros jugadores llegaron a Peñarol y Nacional haciendo ruido, pero sin esta repercusión mediática: sin medios internacionales ni grandes presentaciones.

Fernando Morena, Álvaro Recoba, Sebastián Abreu y Antonio Pacheco, son otros de los casos que al igual que Forlán lograron movilizar a los hinchas. Son los elegidos del pueblo.

1 - Los hinchas impulsaron su vuelta.

A fines de 1981, el "Potrillo" regresó al aurinegro. Bajo el lema "A Morena lo traemos todos", los hinchas lograron recaudar un millón de dólares para repatriar al goleador que se encontraba jugando en el fútbol de España. Hubo caravana desde el aeropuerto hasta la AUF y luego al Palacio Peñarol. Un año después, con él como principal figura del equipo, el mirasol se consagró campeón de América y el Mundo.

2 - El "Chino" enloqueció la curva.

Lo querían los dos equipos grandes. Sin embargo, a sus 34 años y luego de 13 temporadas en el fútbol europeo, Álvaro Recoba regresó al Uruguay para vestir la camiseta de Danubio, el club que lo formó. La sede del club de la franja se desbordó de hinchas a la espera del regreso del popular "Chino". En ese momento, los fanáticos valoraron el gesto del jugador (y más tratándose de él) de elegir jugar en el equipo de Maroñas.

3 - Es la "locura" nacional.

Tras ocho años en el exterior, Sebastián Abreu volvió al tricolor para iniciar su cuarto ciclo en el club. Tuvieron que abrir el Parque Central para recibirlo. Un 13 de enero de 2013, a las 13 horas, el número 13 de Nacional volvió a su casa. La bienvenida se la dieron 6.000 personas.

4 - "Tony" los puede.

Luego de una temporada en Wanderers, tras una polémica salida de la institución, Antonio Pacheco regresó a Peñarol. Los Aromos quedó chico para recibir al ídolo mirasol. Pese a ser de mañana y entre semana, los hinchas se las ingeniaron para ir a ver el regreso del "Tony". Más que un entrenamiento, se pareció a un partido de fin de semana.

5 - Cumple un sueño.

Aunque nunca había podido jugar en Primera con esta camiseta y pese a tener un apellido pesado dentro de la historia del club, Diego Forlán siempre había manifestado públicamente su amor por Peñarol. Ante todos los medios y los fanáticos que fueron a recibirlo, se probó la camiseta número 10 y le dio un beso al escudo. Tendrá que demostrar en la cancha, pero ya lo recibieron como ídolo.

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