ENTREVISTA

Un "Tanque" de goles: Santiago Silva superó el récord de Francescoli

Fue campeón cuatro veces en argentina y salió dos veces goleador, pero también cuenta las perdidas

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Cuando anotó el segundo gol de Talleres frente a Argentinos Juniors hace tres fines de semana, Santiago “Tanque” Silva superó a Enzo Francescoli y se convirtió en el uruguayo con más goles anotados en Argentina. El exfutbolista e ídolo de River Plate había marcado 137 goles y el “Tanque” sumó esa noche en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba su gol 138 con la camiseta de un club argentino.

Lo insólito es que no lo sabía, se enteró después del partido. “Cuando me lo dijeron me sorprendí. Lo único que sabía era que había llegado a los 200 goles en mi carrera contra San Juan, pero no sabía que podía batir ese récord, que había pasado a Enzo (Francescoli). Me lo comentaron después del partido y también por las redes sociales. No soy mucho de las redes, tengo Instagram, pero no soy de andar a lo loco con eso. Me comentó un compañero que es el que anda a full con todo eso y después salió en todos lados”, contó el “Tanque” desde su casa en Córdoba, donde vive desde que comenzó a defender este año a Talleres.

“Es algo muy importante para mí, hace mucho tiempo que estoy por acá. Es un gran orgullo. Soy uruguayo, y ser el representante de los goles uruguayos es muy importante y más pasar a una figura como Enzo. Orgullo, placer, satisfacción, es lo que siento. Obvio que tengo que estar agradecido, porque uno no hace los goles solo. Me ha tocado estar en diferentes equipos, ganar varias cosas y perder otras también. Y salir goleador del campeonato argentino dos veces. En un país donde el entorno del fútbol es letal, es carnívoro, no es poca cosa”, dijo y explicó por qué. “Es carnívoro en el día a día, si te va bien todo fenómeno, pero si te va mal te quieren matar todos. Pero uno se acostumbró a todo eso. A que vayan a la cancha y te insulten de pies a cabeza. Pero es la jerga del fútbol. Y si te putean es por algo. Además, llevo tanto tiempo acá y he pasado por diferentes equipos, que me ha tocado convertirle a mis ex equipos y eso es bravo. Me tocó jugar en Banfield, en Lanús, en Vélez en Boca, en Arsenal, en Newell’s, o sea que me tocó vivirlo constantemente. Pero estoy acostumbrado y feliz”, admitió.

LA OTRA ORILLA. Hizo la mayoría de su carrera en Argentina, donde defendió ocho diferentes camisetas, y además, repitió algunas. Fue campeón con Banfield, con Vélez y ganó la primera Copa Argentina con Boca. Y obtuvo la Copa Sudamericana con Lanús. Sin embargo, no cuenta solo las ganadas. “Hubo varios buenos momentos. Pero en el fútbol hay subidas y bajadas. Hay momentos buenos y malos. Arranco mi mejor momento en Banfield, cuando fui a préstamo un año y ganamos el campeonato. Con ‘Papelito’ Fernández hicimos un desastre juntos ahí y fue el primer campeonato para el club. Después volví a Vélez y en el segundo semestre fuimos campeones y yo goleador. Luego me fui a la Fiorentina y volví a Boca. Perdimos la final de la Copa Libertadores contra Corinthians. pero ganamos la primera Copa Argentina y quedamos en la historia. Y me tocó convertir en la final. Y luego en Lanús, como los mellizos Schelotto nos tocó ganar la Copa Sudamericana, algo ilógico e histórico para el club. Salí cuatro veces campeón con equipos argentinos y guardo un gran afecto por los cuatro. No elijo uno porque sería injusto”, afirmó.

“Pero como en toda carrera hay buenas y malas. Perder la final de la Libertadores con Boca frente a Corinthias fue duro. Es una cuenta pendiente que me quedó porque llegar hasta esa instancia y no poderlo lograr es bravo. Y también quedar eliminados con Vélez frente a Peñarol en semifinales de la Copa cuando me resbalé en aquel penal. Y lo cuento porque hay que contar las buenas y las malas. Las malas son las que te llevan a las buenas. Hay gente que se queda en un pozo después de algo malo, lo importantes es poder salir. Esto es así: hay buenas y malas. Es constante”.

A pesar de los años que lleva en Argentina, nunca dejó de sentirse uruguayo. “Estoy acostumbrado, pero no me siento un argentino más. Soy uruguayo y no dejo de ir a mi país, a ver a mis padres, a mi hermana, a mis amigos. Tengo mi casa en Uruguay aunque ahora no vivo allí. Mi señora actual es argentina, pero tengo una nena uruguaya... y otra argentina. Y el hijo de mi señora es argentino. Vamos y venimos constantemente. Y tengo algunas cosas en Uruguay. Estoy muy acostumbrado acá, pero mi país es mi país y estoy orgulloso de ser uruguayo”, enfatizó.

SIN CELESTE. A propósito de cuentas pendientes, la más dura de digerir fue la de la Selección uruguaya, porque aún en sus mejores momentos en Argentina, nunca fue convocado. “Es la asignatura pendiente que me quedó. Ahora, con el tiempo, uno va madurando en muchas cosas, pero mi momento era ese. Más allá de que la gente me pidiera y acá la prensa argentina hizo una especie de campaña porque era algo muy notorio, creo que lo merecía. Porque si bien la Selección tenía jugadores importantísimos, creo que una chance para estar en el plantel podía haber tenido. Para sumar, y sentir una vez la celeste, aunque fuera en un amistoso. Fue algo que dolió, pero son cosas que pasan. Y que uno tiene que entender y seguir. Uno no se puede quedar en eso, pero es una cuenta pendiente que me quedó sí, lo admito. Pero ahora ya estoy tranquilo”, explicó.

A los 37 años se siente pleno y aún no piensa en el retiro. De todas formas, está haciendo el curso de técnico, aunque no tiene claro si quiere ser entrenador. Tampoco si una vez que cuelgue los zapatos regresará a vivir a Uruguay o se quedará en Argentina.

“No tengo idea lo que voy a hacer. Me estoy preparando para ser técnico, ya llevo un año del curso, pero no sé si voy a ser entrenador. Pero quiero tenerlo hecho. Dudo porque ser técnico demanda mucho más tiempo que ser jugador. Un futbolista entrena, hace lo que le pide el técnico y listo. Se va para la casa. El entrenador en cambio tiene que planificar todo y vive mucho más para el fútbol. Y yo quiero disfrutar de las cosas que me he perdido, de mis hijos y mi gente. Hoy digo esto, mañana no sé”, aclaró y aseguró que todavía no pasa por su cabeza dejar de jugar.

“Aún no pienso en mi retiro, a pesar de los 37 años que tengo. Jugaré dos años más, supongo. Me siento muy bien físicamente, y Dios me ha ayudado a no tener lesiones importantes, algo que es fundamental para un futbolista profesional. Con la edad que tengo me siento muy bien, con muchas ganas. Y agradezco el poder salir a una cancha y disfrutar del fútbol. Seguramente, ha sido la constancia que he tenido en mi carrera la que me ha ayudado a seguir jugando”.

Sin embargo, reconoció que le gustaría jugar un año en Uruguay antes de retirarse. Aquí defendió las camisetas de Central Español, River Plate, Defensor Sporting y Nacional, pero no tiene preferencias respecto a la camiseta con la que le gustaría despedirse.

“Hace dos meses me llamaron para ir a Nacional. Al final no se dio porque no cerraron bien los números y yo estaba analizando también volver a Argentina. Y al final arreglaron con Bergessio. Me gustaría terminar en mi país, pero no tengo ninguna preferencia. Si me toca, me pongo la de Peñarol, no tengo problemas. Me pongo la camiseta y doy todo como he hecho a lo largo de mi carrera”.

Pero hoy el “Tanque” se siente muy feliz en Talleres donde encontró un club que lo asombró. “He quedado muy sorprendido con Talleres. Reconozco que cuando me dijeron a Córdoba me dio un poquito de miedo porque no sabía con qué me iba a encontrar. Pero he encontrado una institución en total crecimiento con el respaldo del Grupo Pachuca. Hace unos años Talleres jugaba en la Divisional C, ha crecido muchísimo y lo demuestra día a día y partido a partido. Estamos en los primeros puestos del campeonato, detrás del puntero y la gente lo está disfrutando muchísimo”, relató, quien obviamente tuvo que mudarse para Córdoba, pero contó una vez más con el apoyo de su familia para hacerlo.

“Me acompañan a todos lados y eso es fundamental para mí. Para mí la familia debe estar siempre junta, aunque reconozco que cuando los hijos crecen a veces se complica”, finalizó el goleador.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

A los 15 años, le llegó el amor justo en Chile

Es padre de dos niñas, Uliana de diez años que es uruguaya y cruza el charco constantemente para visitar a su padre; y Esmeralda, la más pequeña, de cinco años. Pero también está Lihuel, el hijo de su esposa Vanesa a quien considera propio. El adolescente se enamoró durante el pasaje de Silva por Universidad Católica. “Era su primera novia y cuando nos tuvimos que volver me miraba con cara rara. Ahora pasa todo el día con el Whatsapp y ya la fue a visitar. Los cambios pueden son duros para los hijos”.

Defendió 17 camisetas en siete países

El “Tanque” vistió diecisiete camisetas en su carrera, ocho de ellas en el fútbol argentino donde vivió la mayor parte de su trayectoria. Y repitió varias, las de Central Español (donde se inició) y River Plate en Uruguay y las de Banfield y Vélez Sarsfield en Argentina. Recorrió, a su vez siete diferentes países haciendo goles: Uruguay, Brasil, Alemania, Portugal, Argentina, Italia y Chile.

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