ENTREVISTA

Sergio Blanco sana sus heridas en Torque

"Chapita", a los 37 años, eligió jugar en Segunda para no tener que enfrentar a Wanderers, al que piensa volver aunque ahora advierte que quizás no tan rápido como pensaba.

Sergio Blanco en Torque
Sergio Blanco con la camiseta de Torque y ante Albion.

Sergio Blanco lleva siete meses en Torque, en la Segunda División. Un club que le ayudó a sanar las heridas de su salida de Wanderers, según él mismo asegura.

“Me encontré con un equipo espectacular, que realmente está haciendo las cosas diferentes y con unos compañeros que me adoptaron desde el primer día. Estoy tratando de aportar mi granito de arena para conseguir el objetivo de volver a Primera”, dijo el “Chapa”, que encontró un club diferente y no sólo porque pertenezca al Grupo City.

“La gente que maneja el club tiene otra cabeza, distinta desde todo punto de vista. Y en este momento de mi carrera es más que disfrutable”, agregó el delantero de 37 años. “Te escuchan, te hacen partícipe del club. Cuando hay algo que a uno le parece mal, tratan de solucionarlo. Me escuchan y yo no estaba muy acostumbrado a eso. Y está bueno que te involucren en un proyecto y no solo por lo que podés aportar adentro de la cancha, sino por tu experiencia, la de los lugares donde estuviste. Me lo están haciendo ver constantemente y es un mimo para mí”.

Lo consultan sobre el manejo de ciertas cosas o lo que le pueda faltar al club. “Están abiertos y buscándote para que des una opinión, no sólo conmigo sino también con algún otro jugador. Está bueno, me hace sentir importante más allá de lo que pueda hacer en la cancha. Y ese el camino en el que yo creo, nadie sabe lo que necesita un jugador, lo que se precisa en un vestuario, más que un jugador. Que se acerquen a ese lado y te estén consultando está muy bueno”, insistió Blanco sobre el club que no tomó mal el descenso.

“Lo tomaron como un aprendizaje, aceptaron que se cometieron errores que no se pueden volver a cometer. Tuvimos algunas reuniones sobre lo que viene a futuro y es todo lo contrario a lo que se puede pensar. Es en base a seguir creciendo y a objetivos que se quieren lograr. No lo tomaron como un paso atrás, sino para reconocer errores y mejorarlos a futuro para volver a poner al club en Primera División”, explicó.

la decisión

Para no enfrentar a Wanderers

Sergio Blanco no se arrepiente de haber ido a Torque aunque tuvo ofertas de clubes de la A. “No me arrepiento. Ni me lo planteo. Uno de los equipos era Cerro, pero me hubiese tocado jugar contra Wanderers en la Copa Sudamericana. Entonces preferí no hacerlo”, dijo.

Torque, como buen equipo organizado, arrancó la pretemporada en enero. Aunque el comienzo del torneo se dilató y recién se han jugado siete fechas. “Fue difícil. Yo arranqué con muchas ganas e ilusión y el grupo me ayudó mucho, pero cuando la cosa se alargaba y no había fecha de inicio, estuvo bravo”, reconoció el atacante a quien no le costó adaptarse a jugar en Segunda.

Sergio Blanco
"Chapita" Blanco y el festejo junto a sus compañeros.

“Es distinto, pero no tanto por el tema de la categoría, a mí me costó por tener que salir de un lugar del que no estaba preparado para salir. Me tuve que adaptar a un nuevo club, algo que no estaba en mi cabeza a esta altura de mi carrera”, afirmó Blanco sobre su salida de Wanderers.

“Es muy parecido a la A, salvo por las canchas, que a veces no están en buenas condiciones y el juego se hace más friccionado, pero yo lo tenía claro cuando tomé la decisión de jugar en Segunda. Además, todo jugador uruguayo está acostumbrado a jugar en canchas malas. Está bueno volver a las canchas chicas. Por ejemplo, el otro día fuimos a jugar a la cancha de Cerrito, donde nunca había jugado. Es una experiencia nueva que trato de disfrutar. Y es parte del proyecto que acepté”.

El Viera, su lugar en el mundo.

Con Torque, Blanco ha jugado en el Parque Viera, pero no lo sufrió. Todo lo contrario. “Volver fue espectacular. Es mi casa. Mi lugar en el mundo es el Alfredo Víctor Viera. Ya está totalmente asumida mi salida del club. Estoy en un lugar donde me trataron muy bien. Y con un grupo de compañeros que me enamora día a día por la forma de entrenar y la calidad humana que tienen. Ellos me ayudaron a sanar las heridas. Mis compañeros y el club. Torque me demostró que fue a buscar a la persona que está detrás del jugador, la misma persona por la que me obligaron a irme de mi casa”.
Cuando salió de Wanderers estaba seguro que no iba a demorar en volver, aunque fuera en otra función. Ahora ya no lo tiene tan claro. “Hoy siento que el tiempo me va a alejando. Creo que voy a volver, pero no tan pronto como pensaba. Pero es parte de esto. Siempre digo que el fútbol no tiene memoria y si no tiene memoria con los fenómenos de verdad, mucho menos conmigo. Es etapa superada. Hoy trato de armar mi propia historia en Torque”.

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