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"Será un terremoto"

Pablo Migliore sabe de clásicos y se animó a pronosticar cómo será el clima el domingo en el Estadio Centenario.

Fue de los que más autógrafos firmó este martes para los socios que fueron a Los Aromos. Pablo Migliore, arquero de Peñarol, entrenó a la par de sus compañeros luego de haber trabajado diferenciado el lunes y fue de los últimos que marchó a vestuarios porque la gente lo reclamaba.

Si bien la historia clásica no le es favorable, ya que perdió los tres clásicos que jugó, esta vez confía en que quebrará la racha.

Entró a la sala de prensa de Los Aromos y saludó a todos. Vestía chinelas y medias, se apoyó en un escritorio y comenzó a responder. Se lo nota como en su casa, tranquilo y esgrime sus razones: "Desde lo anímico y lo futbolístico creo que llegamos mejor. El equipo cuando se convence demuestra que sabe jugar bien al fútbol".

La tranquilidad del arquero se basa en parte en la presencia de un jugador, que también preocupa a los tricolores: Marcelo Zalayeta. "Tenemos un tipo al que le podés dar la pelota y descansar, sabemos que va a generar. Es un tipo que juega de espaldas, algo que no es fácil, y también hace que puedan llegar los volantes".

La previa a este clásico fue diferente a las demás. Por causa de las elecciones municipales la "semana clásica" duró el doble. El arquero destacó que el equipo aprovechó para hacer algunos ajustes, aunque no fueron grandes cosas. "Usamos el tiempo para recuperar algunas lesiones y para manejar este partido estratégicamente, pero da igual, que se jugara el domingo que pasó o el que viene. Es un partido que enseguida te enciende", explicó.

Con autorización del cuerpo técnico, Migliore viajó a Argentina el fin de semana. A pesar de no haber estado en Uruguay, debido a la presencia de los hermanos Novick en el plantel, el arquero no fue ajeno a las elecciones. Si bien hasta ese momento no había visto a Hernán y Marcel, mostró cierta complicidad. "Justo me olvidé de la gorra de Novick. Acá estamos todos con él", contó entre risas. Luego, con seriedad, aclaró: "En el vestuario se habla sólo del partido".

Para dejar en claro que el encuentro clásico es lo principal dentro de la interna carbonera, el arquero fue consultado por el juego de Nacional. "Creo que tiene muy buenos delanteros, buen mediocampo, es agresivo y sabemos que es un equipo de cortar en mitad de cancha y salir de contra".

A pesar de que reconoce esa característica en el juego tricolor, no es la que desea para el partido. Su preferencia es que Nacional salga a buscar el encuentro, ya que en ese tipo de partidos es en los que Peñarol juega mejor, según cree.

Uno de los clásicos que Nacional apostó a la contra fue, justamente, el de su debut, el 9 de noviembre del año pasado. En ese partido por el Apertura ganó Nacional por 2-1, en el recordado clásico del gol de Recoba en los minutos finales. Ese partido tuvo una jugada puntual en la que participó el arquero. Luego de un ataque tricolor tuvo un cruce con Taborda y se sacó los guantes en señal como de invitarlo a pelear.

Sin embargo, Migliore desestimó que en este clásico haya "pica" con el jugador de Nacional, ya que no lo conoce y lo que ocurrió fue producto de calenturas de partido que luego se olvidan. "Me genera un poco de gracia. El día de mañana te van a ver en esa situación o se la vas a contar a tus hijos y te van a decir: vos me decís a mí que no me caliente y mirá lo que hacías vos".

Este tipo de hechos dentro de un partido no son estrategias, afirma el arquero. No es algo que beneficie al equipo, ya que se puede interpretar de varias formas. Además, no cree que los jugadores de Peñarol salgan a provocar a los tricolores ni viceversa. "No creo, porque el que me viene a buscar sabe que va a perder conmigo", afirmó sonriendo.

Boca y Racing, clubes en los que el arquero jugó, disputan clásicos con entornos similares a los del uruguayo. Si ha de recordar uno en especial, el golero elige su debut en Boca. River ganaba 1-0 en La Bombonera y Gallardo tomó una pelota sólo frente a Abbondanzieri. El "Pato" le hizo foul y el juez lo expulsó. Era la primera vez que Migliore estaba en el plantel y le tocó entrar. El desenlace fue positivo, ya que mantuvo el arco en cero y Palermo, de penal, puso el empate.

"La Bombonera no tiembla, late" afirma Milgiore, que también se animó a pronosticar el clima en el Centenario: "El fin de semana va a ser un terremoto acá", afirmó.

En un momento su continuidad defendiendo el arco de Peñarol estuvo en duda, pero hoy en día el arquero quiere continuar, aunque acepta que la decisión no debe tomarse ahora: "Tengo ganas de seguir, me gusta, creo que las cosas se están haciendo bien pero para eso hay tiempo".

En el final de la conferencia un periodista le preguntó si se tatuaría a Zalayeta si este hace un gol, en referencia a lo que hizo Gastón Pereiro luego del último gol clásico de Recoba. Migliore no demoró en responder: "¡Nooo! Si hace un gol cruzo la cancha y voy a festejar con él", y entre risas se retiró de la conferencia. De esa misma forma quiere irse del Centenario el domingo, luego del partido en el que intentará conseguir su primera victoria clásica en Uruguay.

PRÁCTICA. DESPUÉS DE LAS COSTILLAS DE CERDO...

Los feligreses no le hicieron ni un solo pedido a sus dioses.

Peñarol trabajó en forma intensa en el entrenamiento en doble horario que llevó a cabo ayer, pero lo hizo con calma, sin señales —al menos de carácter externo— de estar en los días previos a un clásico, incluso pese a que de tarde los socios tenían libre acceso para entrar a la práctica.

Un núcleo no menor a las 150 personas llegó hasta Los Aromos para estar a la vera de la cancha auxiliar a partir de las 16:00 horas, pero no sólo lo hicieron en orden: no hubo manifestaciones de ninguna clase, ni siquiera las tradicionales en este tipo de circunstancias, pues el aliento al técnico y los jugadores se tradujo en la nutrida solicitud de fotos y autógrafos después de culminada la práctica, pero en ningún momento se expresó, en cambio, a través de arengas o los habituales pedidos en estos casos de que "hay que ganar el clásico".

Nada. En ese aspecto, más que un entrenamiento, pareció una misa, en cuyo contexto la religión aurinegra se profesó con devoción cuando, una vez concluido el trabajo, técnicos y futbolistas enfilaron hacia los vestuarios: allí los socios fueron a su encuentro y, entre fotos y firmas, Pacheco, Urretaviscaya y Migliore fueron los que más demoraron en ir a ducharse; aunque el "Tony" fue el más requerido, al extremo de que reanudó su marcha rumbo al camarín cuando algunos compañeros ya salían hacia a sus autos.

En lo que tiene que ver con lo estrictamente futbolístico, los aurinegros completaron casi cuatro horas de trabajo en el doble turno de la pasada jornada: la fajina matinal se llevó a cabo en su mayor parte en el gimnasio, aunque luego culminó en la cancha, y por la tarde hubo fútbol en espacios reducidos con equipos en los que titulares y suplentes jugaron mezclados, y en el marco de una intensidad que estuvo dada por la ubicación de Pablo Bengoechea y el "Caballo" De los Santos, que se pararon al costado de cada uno de los arcos y, cuando la pelota se iba afuera por la línea de fondo, pateaban otra al unísono para adentro de la cancha, lo que hizo que el ritmo del movimiento no decayera ni por un instante.

Entre el trabajo matutino y el vespertino, primero hubo almuerzo en base a costillas de cerdo y buffet de ensaladas, y luego siesta. ¿El equipo para el clásico? Ya está escrito como un menú de la casa: Miglore; Sandoval, Valdés, MacEachen, Diogo; Urretaviscaya, Píriz, Aguiar, J. Rodríguez; Pacheco; y Zalayeta.

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