Andrea Lanfranco

La señora de la AUF

Tras seis años en la Comisión Fiscal, una mujer ocupa el máximo cargo administrativo de la Asociación y es el nexo con FIFA.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cargo. Andrea Lanfranco es la titular de la Secretaría General Ejecutiva de la AUF.

Tras seis años integrando la Comisión Fiscal de la AUF, Andrea Lanfranco, de sangre "bohemia", es la titular de la Secretaría General Ejecutiva de la Asociación. Es el más alto cargo administrativo de la AUF y el que maneja los vínculos con la FIFA y la Conmebol.

"Somos ocho hermanos, tres varones y cinco mujeres y todos mamamos el amor por el fútbol y por Wanderers. Mi padre, era hincha de Wanderers y su padre también, y esas cosas se transmiten", cuenta Andrea, contadora y docente de la facultad de Economía, sobre pasión por el fútbol instalada en su oficina de la planta baja de la Asociación.

Su padre, Walter Lanfranco, fue presidente de Wanderers. Es la única que siguió sus pasos y se siente orgullosa. "Siempre fui la de hacer cosas diferentes y mis hermanos muchas veces me dicen que hubiera sido lindo que el viejo me viera en su mismo camino".

Todo comenzó en 2008. Durante la presidencia de Guillermo Raggio en Wanderers le propusieron integrar la Comisión Fiscal, aceptó y así se vinculó a la AUF. "En ese momento la Comisión Fiscal estaba integrada por personas muy mayores, vieron aparecer a una mujer y les resultó raro, extraño", contó.

"Luego fueron renunciando varios de los miembros y la comisión se renovó. Muchos también eran nuevos en el ambiente y formamos una comisión muy fuerte. Hubo un momento en que la integrábamos el contador Gustavo Tartaglia, de Racing y yo. A veces, nos preguntábamos qué estábamos haciendo allí. Pero desde ese entonces hasta ahora, la Asociación ha mejorado muchísimo. La Contaduría nos ayudó mucho e hicimos un informe, un análisis de la Comisión Fiscal, inédito. Era el final de la era de Corbo y el principio de Bauzá. Se hizo una asamblea de clubes y nosotros presentamos ese informe", relató.

De a poco fueron aumentando los desafíos para Andrea, que durante la presidencia de Raúl Aguerrebere se hizo cargo de la tesorería de Wanderers. Era dirigente bohemia y cumplía con la Comisión Fiscal de la AUF. Siguió así hasta hace unas semanas atrás cuando pidió licencia por 180 días en Wanderers para ocupar el cargo de Secretario General Ejecutivo de la AUF.

"Me ocupo de la parte vincular con la FIFA, todas las comunicaciones pasan por la secretaría. Y todos los temas de proyectos", explicó Lanfranco quien sustituyó en el cargo a Fernando Cáceres, hoy titular de la Secretaría Nacional del Deporte. "Fernando ocupaba la secretaría general la gerencia general. A raíz de su renuncia, el presidente Wilmar Valdez decidió separar los cargos y la gerencia general la lleva otra mujer: la contadora Victoria Díaz, quien fue secretaria de la OFI cuando era estudiante. Ella se ocupa del personal, la contabilidad y la tesorería", aclaró Lanfranco.

"Me gustó mucho este desafío cuando Valdez me lo propuso. Él quiere compromiso y responsabilidad y me sentí muy consustanciada con eso. No creo que me hayan dado el cargo, simplemente porque soy mujer, él quería reestructurar todo esto. Yo me enorgullezco de ocupar este cargo, porque además creo haber hecho las cosas bastante bien". Su nombre ya había sido propuesto por Valdez, que quería poner a una mujer en su Ejecutivo. Pero en ese momento, hubo determinados clubes que se opusieron. En parte por ser mujer y probablemente porque en el anterior período el relacionamiento de Wanderers, su club, con la AUF no había sido bueno.

Hace solo dos semanas que ocupa el cargo y recién se está organizando. Además de ser el nexo entre AUF y FIFA, debe estar al tanto de todas las comisiones que están trabajando en la Asociación. Y también participa del Ejecutivo. "Vengo a ser como un sexto miembro del Consejo Ejecutivo", afirmó quien dejó parte de su trabajo particular para poder dedicarse a la AUF.

"Valdez y su Ejecutivo me han dado su total apoyo, y yo por mí y por mi apellido lo voy a hacer de la mejor manera. Podré equivocarme, pero me siento comprometida. Ojalá pueda llevar adelante alguna de las buenas ideas que tiene el Ejecutivo. Algunos de los proyectos FIFA para los cuales es necesario conseguir recursos para que los clubes puedan aplicarlos".

La única contra que le encontró hasta ahora a su nueva función, es que no pudo ir a ver a Wanderers a Santiago cuando se enfrentó a Palestino por la Libertadores. "Tengo esperanza de que pueda clasificar. Nunca pensé que la doble competencia costara tanto".

Con un enorme huevo de pascuas en el arco

“Ser presidente de un club es algo muy, muy complicado. No me veo en eso”, dice sobre la posibilidad de llegar algún día a la presidencia del club de sus amores. Eso no impide, sin embargo, que siga muy vinculada a Wanderers y vaya todos los sábados de mañana, al Parque Viera a ver las prácticas. “Conozco a todos los jugadores, a algunos hace muchos años, a las cancheras, a Ivonne, que hace años que está y conoció a mi papá. Ellos son como mi familia también”, contó Lanfranco. “Y cada vez que alguno de los jugadores tiene un hijo, le compro un regalito. Y me acuerdo de los nombres de todos. Sos esos detalles... Muchas veces ellos se sorprenden que me acuerdo de los nombres de sus hijos”, añadió.

Lanfranco cumple por estas épocas con otra tradición. “Todos los años les llevo un huevo de pascuas, de esos grandes, a los futbolistas. De repente no lo pueden comer en el momento, si se los llevo antes de un partido lo guardan para después. Y por lo general lo patean adentro del arco. Y después se lo comen”, relató entre risas Lanfranco quien destacó el partido en Florida frente a El Tanque, en el que Wanderers se consagró campeón del Clausura pasado como una de sus más grandes alegrías. “También tengo muchas marcas de dolor, de las veces en que bajamos. Era un sufrimiento impresionante”.

Más de uno pasó la noche en la comisaría

“Julio Toja”, dijo al elegir un jugador de Wanderers. “Porque era un señor”, agregó. “Y un arquero Walter Gassire, que era rubio y alto, me encantaba como atajaba. Y el otro era Francisco Bertocchi”, continuó Lanfranco, cuya familia vivía en Sarmiento, en el Parque Rodó, y aún recuerda cuando se tomaba, junto a sus hermanos, el 522 para ir al Parque Viera.

Con su padre presidente de los “bohemios”, en su casa nadie podía ser hincha de otra cosa. Ninguno de sus ocho hijos, ni su esposa. “Mi madre era brasileña, se casó con mi padre en 1950 y se vino a vivir acá. Se transformó en una uruguaya más y, por supuesto, que era hincha de Wanderers”

Walter Lanfranco fue presidente de Wanderers siendo muy joven: con sólo 36 años. “Cuando mi padre era presidente del club era otra época totalmente diferente a la actual. Me acuerdo que en mi casa podía sonar el teléfono de madrugada porque un jugador estaba en la comisaría porque lo habían encontrado con unas copas de más. O había tomado y se había peleado en una fiesta y lo tenían en la policía. Entonces mi padre, respondía: ‘Muy bien, déjelo ahí toda la noche’. Muchas veces sonó el teléfono en la mitad de la noche con ese tipo de cosas”, dijo compartiendo sus recuerdos con Ovación.

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