entrevista

"La semilla de maldad quedó y la sufro como hincha uruguayo..."

En 1998 fue a Grecia y, dirigiendo al Ionikos, hoy en Cuarta División y entonces equipo de mitad de tabla para abajo, no sólo hizo el milagro de colocarlo atrás de los dos grandes: Panathinaikos y Olympiakos; aprendió el idioma y “bebió” la cultura griega, como herramienta de trabajo.

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—¿Qué pasó? ¿Le erró? ¿O le "cantaron" errado?

—Grecia hoy no es la misma de aquellos años. La crisis económica y social que vive, cambia las conductas. Deprime mucho cualquier ámbito; también el deportivo, claro.

—¿Por ejemplo?

—Tiene que ver con la infraestructura, las formas de ser, los bajos salarios, el choque entre los que juegan en el exterior ganando mucho dinero y los del medio local que no ganan nada…me encontré con otra Grecia, y no sólo en los comportamientos; aunque ese no fue el problema para dejar el cargo.

—¿Cuál fue, entonces?

—Tenía que tomar una medida que éticamente no debía tomar y preferí respetar principios, antes que quedarme, haciendo algo que no debo hacer.

—¿Cuál era la medida?

—Tenía que provocar la salida de quien me había llevado; y no era lógico que lo hiciera.

—¿Quién era?

—Un ex jugador mío.

—¿El presidente de la federación?

—No, el manager. El presidente, al contrario: me ofreció quedarme hasta el Mundial, un contrato de tres años más. Tan es así que yo tenía visa de Rusia y pasaje para ir al sorteo del Mundial; y dejé de ir porque di un paso al costado para no tener que tomar una decisión de la que me hubiera arrepentido toda la vida. Una dirección participativa como la que yo siempre quiero ejercer, implica que en una situación de extrema gravedad, si hay que echar a un jugador o a un asistente, se hace; pero lo que no se puede hacer es creerse todopoderoso y accionar por encima de uno. A las autoridades yo las respeto, y como mi problema era con una autoridad, porque el manager era mi jefe, que además era la persona que me llevó, preferí dar un paso al costado.

—¿Y en lo futbolístico?

—Hay gente que dice que Grecia nunca jugó como jugó conmigo. Algunos medios dijeron que yo me vine por los resultados, y no es verdad: perdí un partido y empaté dos; sin jugar de local, todo de visitante.

—Se vienen las Eliminatorias; y usted, con más de un país, fue protagonista de varias. ¿Cómo las ve?

—Me parece que el mapa cambió un poco. Primero porque está Brasil. Si me decís el Brasil de dos meses atrás, no cambiaba mucho; pero este que incorporó al extremo del Bayern (Douglas Costa), es otro. Es impensable que Argentina y Brasil no estén; y, a partir de eso, de Argentina y Brasil adentro, para mí está todo abierto. De los ocho restantes, siete tienen chance de entrar: quedan dos lugares y medio para siete equipos.

—Sólo Bolivia afuera.

—Sí, no sólo por la realidad deportiva, sino porque tiene problemas políticos demasiado importantes; y porque, en general, América aprendió a jugar en La Paz. A lo mejor no en Quito, pero en La Paz, sí; porque los jugadores van teniendo experiencia de jugar ahí, los cuerpos técnicos tienen cada vez mejor información, y Bolivia no ha conformado una fuerza deportiva como para ganar todos sus partidos de local, como pasó con los ecuatorianos. A Venezuela, en cambio, lo pongo entre los que tienen chance. Sin grandes estrellas, logró ser equipo; entonces hay que considerarlo.

—¿Qué siente? ¿Nostalgia por no estar, o alivio de sacarse ese estrés de encima?

—Todo eso es cierto; pero, básicamente, me queda verla como espectador. Al dejar el amor que se le tiene al trabajo que uno hace, que lleva a hinchar por el equipo que dirige, ahora tengo claro el camino: es hinchar por Uruguay.

—Decía que cambió el mapa; ¿sólo porque está Brasil?

—No; veo que hay cosas que están dando por supuesto, y no todo lo que brilla es oro. Yo hablo de siete con chance, pero no sé quién le va a ganar a quién, porque los que supuestamente están muy bien, creo que están bajando, y los que quedaban afuera, para mí están subiendo.

—¿A cuáles ve bajando?

—Creo que Colombia va a ser menos que lo que fue últimamente, aunque tiene chance; y Chile también creo que va a ser menos, aunque igual tiene chance.

—El mapa cambió, no sólo adentro de la cancha.

—Sí, las fuerzas en la Conmebol, ¿no?; pero no tengo muchas esperanzas. Tal vez la semilla de maldad quedó adentro. La cabeza cambió, pero las líneas de trabajo siguen siendo más o menos las mismas. Esto de que Ecuador vaya al Mundial Sub 17 es una decisión política, no ajustada a reglamento; injusta a todas luces. No habla bien de la Conmebol. Mirá que hoy al frente tengo a un amigo, de confianza, al que quiero que le vaya muy bien…Juan Ángel (Napout); él sale campeón por primera vez en su vida, conmigo en Cerro Porteño, y después vuelve a salir campeón conmigo en la selección paraguaya, en un Preolímpico… así que le deseo lo mejor, pero no sé si no está preso de una telaraña que queda adentro de la Conmebol. A lo mejor cambió el eje de poder: quizá agarró poder el Pacífico, que estaba relegado. Es una lástima que tengamos que hablar de esto, no de poderío deportivo; pero hay que ver para los dos lados, ¿no?

—¿En qué sentido?

—Y…también antes estaba al revés, ¿no? ¡Je! ¡Je! ¡Je! Y la alegría puede ir por barrios, no hay que quejarse. (Mueca)

—Por eso aquel "portate bien, Eugenio", antes del partido Perú-Uruguay en Lima...

—No, después, después... no era la primera vez que trataba de llamar la atención sobre cosas de las que no se puede hablar, porque vas preso; yo tengo mucha paciencia, pero a veces la paciencia tiene un límite, cuando pasan las cosas que pasaron.

—¿Y cuál es la semilla de maldad de la que habla?

—Mejor dejarlo así. Quizá no están los sembradores ni los que regaban, tal vez los que siembran y riegan sean otros… y capaz que ahora no lo sufro como entrenador, sino como hincha uruguayo.

—Volviendo a usted, ¿va a seguir trabajando adentro de la cancha?

—(Muestra la pantalla del celular)… todas ofertas. De hecho, si aparece un proyecto lindo, en algún club lindo, quiero trabajar como entrenador; pero también te digo que si aparece alguien con un buen proyecto para ser un buen orientador, o un gerente deportivo, o un manager, una actividad menos vinculada al gana-pierde, estoy preparado para encararlo. Depende de qué tipo de oferta llegue primero; pero, si Dios quiere, voy a seguir trabajando.

—Hace tiempo, tuvo un contacto con Peñarol.

—Ah, sí… fue antes de irme a Grecia. Me reuní con ellos, pero no me hicieron una oferta: me entregaron un proyecto y querían saber lo que yo pensaba.

—¿Podría trabajar en el fútbol uruguayo?

—El mercado es muy chiquito. Ojalá hubiera una posibilidad, pero no la veo clara.

Bengoechea "sabe dónde está"

Pablo Bengoechea y Óscar Aguirregaray, hoy al frente del plantel principal de Peñarol, fueron asistentes de Markarian en la selección de Perú en las Eliminatorias pasadas e, incluso, hasta lo sucedieron cuando él dejó el cargo.

Al tiempo de confesar que "sí, hablamos, pero sólo muy de tanto en tanto", Markarian dijo que ve al riverense como actual entrenador de Peñarol "con mucha sabiduría; cuando Pablo se entrevista con ustedes tiene mucha sabiduría en sus respuestas. Sabe dónde está parado. Lástima el día que caminó paralelo a la tribuna y lo insultaron: pasó por un momento que no se merecía; pero me parece muy inteligente lo que hace en el manejo del equipo, que está buscando y le está costando un poco encontrar, pero es muy inteligente y estoy seguro lo va a encontrar. Yo lo conozco, es muy capaz; y el "Vasco" (Aguirregaray) es su hermano: un tipo fuera de serie desde el punto de vista humano".

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