EN BELVEDERE

Dos semanas de paz

Peñarol jugó mejor de lo que lo vio su impaciente hinchada.

Foto: Gerardo Pérez.
Foto: Gerardo Pérez.

Peñarol cerró una semana tormentosa con un resultado que le dejó más que tres puntos: le trajo paz por un par de semanas, las que pasarán de aquí al próximo partido que deba afrontar. Fue hasta Belvedere, le ganó 4-2 a Liverpool y se mantuvo a dos puntos del líder Nacional.

Gabriel Fernández hizo tres goles y se llevó la pelota. Lucas Viatri, que acompañó al “Toro” en la ofensiva por primera vez desde el inicio, jugó un partido tan bueno como generoso. El “Cebolla” Rodríguez volvió a ser el líder que el equipo necesita poniendo orden adentro y afuera de la cancha y el botija Ezequiel Busquets (17 años) debutó en gran forma.

Todo eso de positivo dejó Peñarol, pero quizás lo más trascendente es que dejó dos muy buenas señales: la primera es futbolística, porque tuvo movimientos muy interesantes de mitad de cancha hacia adelante; y la otra es anímica, ya que no se dejó arrastrar por el nerviosismo de su gente.

El aurinegro estuvo cómodo en el campo desde el primer momento, porque tuvo movilidad y generó espacios con amplitud de campo cuando tuvo la pelota. Y cuando debió recuperarla fue ordenado, presionó sobre el balón y cortó mucho juego. Sus problemas volvieron a estar atrás, sobre todo cuando el equipo entró en fase de retroceso al perder el balón. Allí, cuando Liverpool puso velocidad, no estuvo tan firme. Además, volvió a tener inconvenientes con el juego aéreo.

Lo peor para el mirasol volvió a llegar desde afuera, con un público intolerante que ni aun ganando estaba tranquilo. Sin embargo, el equipo nunca entró en esa locura. Eso le permitió absorber el gol del empate y volver a ponerse en ventaja, incluso por dos goles, con los tantos del “Toro” Fernández y el “Cebolla” Rodríguez.

Desde lo futbolístico, las buenas señales fueron puntuales, pero en base al nivel de sus futbolistas se transformaron en jugadas letales. Repasemos algunas:

En el 1-0 Viatri recupera desde el piso un balón prácticamente perdido y, todo a un toque, Peñarol concreta: Hernández para Lores, centro de éste y Fernández a la red.

El 2-1 viene de una salida larga y un pase de primera de Viatri que dejó al “Toro” mano a mano con Bava, para la definición a tres dedos.

El 4-2 fue un gran pase largo del “Cebolla” para Estoyanoff a la salida de una falta, la habilitación del “Lolo” a Maxi Rodríguez y de éste al “Toro”, que llegaba solo por el sector opuesto (izquierda) para definir de primera.

Sobre esas bases de velocidad, precisión y paciencia debe trabajar Peñarol. Tiene 15 días (tendrá libre el fin de semana que viene porque jugaba contra El Tanque) para seguir afinando de cara al choque con Boston River. Serán dos semanas de paz.

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