MUNDIAL 2030

¡Joder, España! El sueño de ser sede se aleja cada vez más

La candidatura de los sudamericanos se complica ya que apareció otro gran rival.

Así luciría el Camp Nou con las remodelaciones que se le realizarían.
Así luciría el Camp Nou con las remodelaciones que se le realizarían.

Si fuera por infraestructura, capacidad de servicio o por argumentos económicos y proyectos sólidos, no sería necesario ni que le siguieran saliendo competidores a Sudamérica para entender que la organización de la Copa del Mundo de 2030 es una quimera. Pero, por si faltara algo para concluir que lo que persiguen Uruguay, Argentina y Paraguay es cada vez más improbable que se concrete, eso apareció. Y, para colmo, no es un adversario del montón.

España oficializó, por medio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del titular de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y ante el propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sus deseos de organizar el Mundial de 2030. En buen romance y tratando de ser bien concreto con la situación en la que se encuentran las naciones sudamericanas ante el surgimiento de esta candidatura lo que podría decirse es “este sueño ya fue”.

Para empezar, las circunstancias por las que atraviesan Uruguay y Argentina, de un lado con una intervención de la FIFA (con apelación incluida ante el TAS como para marcar mejor el enfrentamiento), del otro con una crisis económica de gran magnitud ya ayudaban para que la propuesta mixta de Sudamérica sumara votos en contra. Pero lo que hace que la ilusión se desvanezca con mayor intensidad es la categoría de las otras naciones que aspiran a celebrar el centenario de los mundiales de fútbol.

España, Inglaterra y China, sin necesidad de recurrir al respaldo de otros países, se posicionan por encima de Uruguay, Argentina y Paraguay en diversos aspectos que demanda la propia FIFA para terminar otorgando la organización de un Mundial. La distancia es mayor al comprobar, por ejemplo, que España quiere sumar a Portugal y Marruecos (que también propone asociarse con Argelia y Túnez en defensa de una nueva chance para África) e Inglaterra quiere organizarlo junto a Escocia e Irlanda. Hay también una fuerte movida de la UEFA para que sea el Reino Unido junto a Irlanda el designado para ese año por “la calidad de la propuesta”.

Cuando se habla de calidad de propuesta, Inglaterra ya estuvo en la cima y al final terminó cediendo ante la fuerte movida de Rusia, la que sigue bajo sospecha de haber comprobado votos para terminar obteniendo la sede de 2018.

El propio expresidente de la ANFP de Chile, Harold Mayne-Nicholls, indicó que la elección de Rusia fue una “sorpresa”, porque “Inglaterra era la opción más fuerte. Tenían el mejor concepto, la mejor infraestructura y la gente estaba muy involucrada”.

La propuesta de Inglaterra se basaba en estos aspectos: 12 ciudades anfitrionas, estadios nuevos y ninguno de ellos a más de tres horas de transporte público desde Londres, un aeropuerto (Heathrow) con mayor tráfico aéreo del mundo y con aeropuertos internacionales en cada ciudad anfitriona y, además, señalaban que Inglaterra era muy accesible porque está a 4 horas de 116 países miembros de la FIFA. También hablaron de 400 mil habitaciones, además de creación de campings para abaratar los costos a los turistas.

España y Portugal también presentaron su candidatura para ser los anfitriones de la Copa del Mundo de 2018. Su lema era “Jugamos en equipo, Une-nos a ilusao (nos une la ilusión)”, pero a pesar de ofrecer un amplio desarrollo en infraestructura, medios de transporte y tener fortaleza en la capacidad de alojamiento para los posibles asistentes, la FIFA le bajó el pulgar por un aspecto ineludible: la vetustez de sus estadios.

Hoy eso cambia de manera radical. Además del Wanda Metropolitano del Atlético Madrid, Real Madrid y Barcelona proyectan convertir al Santiago Bernabéu y al Camp Nou en verdaderas joyas del modernismo.

España, entonces, lo que acaba de hacer al ofrecerse como país anfitrión es pegarle duramente a aquellos que todavían sueñan con Uruguay 2030.

Los estadios.

El nuevo Bernabéu tendrá una cubierta retráctil, un nuevo espacio ajardinado de uso público de 6.000 metros, tribunas calefaccionadas. La obra costará 400 millones de euros.

El Wanda Metropolitano alberga a 68.000 espectadores y está diseñado cumpliendo los más altos estándares de confort, seguridad y visibilidad.

El Nou Camp Nou aumentará su aforo, pasará de los 98.772 a los 105.000 espectadores. El techo recogerá el agua de lluvia para reusarla para el riego del terreno de juego.

La estructura de hormigón del estadio de Mestalla no ha sufrido ningún desperfecto pese a encontrarse a la intemperie durante casi 10 años. Estaría pronto en 2021.

Otros competidores.

Reino Unido
Reino Unido

La presentación británica para ser sede del Mundial de 2018 se realizó bajo el lema “Inglaterra unida. El mundo invitado”. La cuna del fútbol es el rival de mayor tradición para ganar la sede y se jacta de tener bien alto los valores de “hospitalidad, juego limpio y diversidad cultural”. El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, ya dijo que la propuesta del Reino Unido junto a Irlanda es “una gran idea. La infraestructura en Reino Unido es muy buena y la propuesta de varios países da más opciones de ganar”. Actualmente ya cuenta con el apoyo político de varias figuras tanto laboristas como conservadoras. La defensa de su candidatura en 2018 la hicieron, entre otros, el príncipe Guillermo, el ex primer ministro británico, David Cameron, el exatleta Sebastian Coe y los exfutbolistas Gary Lineker y David Beckham.

China
China

El presidente chino Xi Jinping ya hizo saber al presidente de la FIFA que su nación está interesada en fomentar el desarrollo del fútbol y que la organización de una Copa del Mundo sería ampliamente favorable para lograr el objetivo que se persigue. China quiere ser el anfitrión y aunque habló de la posibilidad de presentar su candidatura para 2030, quizás el gran objetivo termine siendo el de 2034, para tomar distancia de Catar 2022. A la FIFA y a sus socios (los patrocinadores) les interesa tener mayor penetración en un mercado muy grande y está claro que la realización de un certamen de esta naturaleza es la gran puerta de entrada para llegarle a los potenciales clientes.

Marruecos
Marruecos

En octubre de 2007 la FIFA aprobó que solamente las dos últimas confederaciones acogedoras de la Copa del Mundo no fuesen elegibles para organizar el siguiente Mundial. Esta determinación descartó a los países europeos para los mundiales de 2022 y 2026. África no organiza la cita de 2010, por lo que la rotación podría ser favorable para Marruecos, Argelia y Túnez, si es que su postulación se realiza por una candidatura magrebí. Además de comprometerse a realizar todos los proyectos anunciados en su expediente para acoger el Mundial de 2026, instancia en la que perdió con México, Canadá y Estados Unidos, Marruecos espera poder terminar con sus fracasos porque la 2026 fue la sexta vez que intentó convencer a los miembros de la FIFA de que estaban en condiciones de organizar la gran cita (1994, 98, 2006, 2010 y 2018).

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