PROGRESO

Sebastián Fuentes supo esperar y tuvo la recompensa

El arquero del equipo de La Teja estuvo seis meses entrenando sin jugar y lo aprovechó para prepararse y mejorar.

Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

Sebastián Fuentes lleva seis meses en Progreso y tres partidos disputados, los últimos del equipo de Marcelo Méndez. Tras un ciclo muy bueno en Cerro, América de Cali y Guaraní, regresó a Uruguay y tuvo paciencia para esperar su momento. “Busqué la oportunidad día a día durante seis meses. Y un día Marcelo Méndez me dio la dio y la aproveché. Carlos (Techera) tuvo un año muy bueno cuando ascendieron y el técnico lo respetó. Era justo y normal”, contó Sebastián, quien ayer disfrutó del día libre tras haber terminado muy cansado el partido frente a Fénix. El equipo de Carrasco le dio trabajo, pero él respondió muy bien.

“No sé si me costó esperar. Lo tomé como una preparación, traté de mejorar algunas cosas. Son momentos que pasan por algo en la vida y aproveché para acomodar ciertas cosas y mejorar en lo físico y en lo técnico. Estuvo bueno prepararme esos meses. Me acoplé de la mejor manera”.

A los 31 años, Fuentes se siente en gran momento. “Hace varios años, desde los 27 o los 28 años, que me vengo sintiendo muy bien. Veo otras cosas que antes no veía y me siento cada vez más cómodo. El arquero ve el juego desde atrás y esa lectura te ayuda a simplificar jugadas y a que te lleguen menos, que es lo que queremos todos los arqueros”, explicó Sebastián, quien lleva en los genes el amor por el más ingrato de los puestos.

EQUILIBRIO. A los seis años, jugando en el Santa Rosa de San José de Carrasco, decidió dejar la defensa y pasar a ser arquero. Cuando se lo dijo a Pablo, su papá, casi le viene algo. “Lo traigo desde que nací. Soy el primer hijo, lo vi atajar e iba con él a todos lados. Muchos recuerdos. Haber visto a mi padre me despertó muchas cosas. Me daba muchos consejos, sobre todo cuando yo era un guacho, pero nunca se metió en mi carrera. Hubo un momento en que tuve que separarme un poco. Fue algo que se fue dando, sobre todo cuando me fui a vivir solo”, contó sobre su padre, quien lo sigue yendo a ver a los partidos.

“En ese momento empecé a tomar mis decisiones y a ver el fútbol a mi manera. Mi padre y yo lo vemos muy parecido, pero cada uno desde su óptica. Él siempre me inculcó lo del sacrificio, pero hoy sé que hay un momento para todo y que también hay que saber disfrutar del juego. No por tanto sacrificarte te va a ir bien. Todo es un equilibrio”, explicó quien a pesar de haber visto sufrir muchas veces a su padre por asuntos del arco, igual siguió sus pasos. “Es que me apasionó. Pero fue algo que se dio natural, no fue exigido. En un momento me di cuenta que era lo que me gustaba”.

Tras pasar por las formativas de Defensor Sporting, debutó en Primera en Miramar Misiones. Y luego estuvo tres años en Nacional, pero sin atajar en el primer equipo. “Tras una buena temporada en Miramar, Nacional hizo una apuesta a futuro conmigo. Tenía 22 años y había tres arqueros adelante mío: el ‘Popi’ Muñoz, Burián y Nicola Pérez. Fue una experiencia bárbara, en el 2009 había un plantel espectacular y aprendí mucho. Caí en ese lugar para mirar y aprender lo que había que aprender”.

Ahora empezó a jugar de nuevo y se siente bien, pero no se traza grandes metas. “Quiero ir día a día y partido a partido, con los pies en la tierra. Si bien tengo metas y sueños, lo importante es ir paso a paso. Ahora viene Nacional y ya estoy pensando en preparar ese partido que va a ser importantísimo”, dijo sobre el líder que está sólo a dos puntos. “No me preocupa nada en especial, pero siempre hay que tomar precauciones. Nosotros jugamos un fútbol parecido al de ellos. Se va a dar un partido de ida y vuelta”.

Sebastián es el mayor de cinco hermanos, y después de los cuatro varones, cuando ya nadie la esperaba, llegó Ainara. Él tenía 23 años y estaba a punto de irse de la casa paterna, pero igual la disfrutó. “Entraba con ella a la cancha como si fuera mi hija. Cuando yo jugaba en Cerro, ella tenía unos tres o cuatro años y sabía ir sola por el túnel del Tróccoli a encontrarse conmigo. Ahora está tan grande que ya no la puedo cargar”, contó entre risas el arquero, que hoy vive solo en Lagomar.

Tras haber hecho dos años de Arquitectura, se dio cuenta que la facultad le demandaba muchas horas y él estaba dedicado al fútbol. Entonces hizo Interiorismo y Diseño Gráfico. Hoy reconoce que le comenzó a picar el bichito del entrenador. “Pensaba dedicarme al diseño, pero hace un par de añitos empecé a ver cosas que antes no veía. Pero no voy a hacer el curso de técnico hasta que deje de jugar. Hoy estoy para entrenar, cuidarme y alimentarme bien”, finalizó quien se defiende en la cocina.

Fachero que salió a mamá.

Dice que se parece mucho a su padre, pero tiene cosas de su madre, Sandra, que fue modelo profesional. Al preguntarle si la pinta lo ayudó en el fútbol, se rió. “En el momento en que elegís la profesión esta hay cuidados que hay que tomar en cuenta y ser profesional. Si no, no te da. De repente más de joven te podés dar algún gusto, pero ahora, a esta edad, hay que cuidarse un poco más”, respondió quien defendió once camisetas en su carrera. Y con América de Cali consiguió el ascenso después de cinco años.

TRES PARTIDOS EN EL ARCO

Un club de barrio con gente pasional

“La más difícil fue una que tuve que volar a pura reacción. Tenía dos compañeros adelante y no la pude ver bien. Capaz que no fue tan espectacular como otras, pero estuvo complicada”, reconoció Fuentes sobre sus atajadas ante Fénix. “Los equipos de Carrasco atacan mucho, sabíamos que iba a ser así. Fue un partido muy interesante”, añadió.

“Cuando llegué me sorprendió la forma en que juega Progreso, su planteamiento y como entrena. El cuerpo técnico labura muy bien y me sirvió para crecer. Hoy el arquero es un jugador más y aprendí otro tipo de cosas”, admitió.

A pesar de que venía del exterior no le costó acostumbrarse a un club humilde como el del Pantanoso. “Muy pocos equipos de Uruguay tienen lo normal para entrenar. Progreso hace bien las cosas, y tiene lo básico. Los dirigentes hacen un gran esfuerzo y estamos prácticamente al día. Claro que me gustaría verlo mejor porque es un equipo de barrio con gente muy pasional”.

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