EN PORTUGAL

Sebastián Coates encontró en Lisboa su lugar y lo disfruta

Lleva cinco temporadas en Sporting, donde ganó cuatro títulos y es el capitán de equipo. Asegura que llega mejor a la fecha de Eliminatorias y sabe que nunca superará lo que pasó con el "Morro".

Coates
Familia. Los cuatro se sienten a gusto  en Portugal: Santiago llegó al año y  Felipe nació allí. 

Tiene 30 años y está en plenitud. Además de la celeste de Uruguay ha defendido sólo cuatro camisetas en su carrera: la de Nacional, donde se formó, las inglesas de Liverpool y Sunderland y la de Sporting de Lisboa, el equipo portugués con el que ha levantado varias copas y donde porta la cinta de capitán. Sebastián Coates lleva ya cinco temporadas en Lisboa, donde parece haber encontrado su lugar en el mundo.


“Se dan muchas cosas, no sólo la parte deportiva. Portugal es un país muy similar a Uruguay y eso hace que estemos mucho más cómodos con mi familia. Y en el fútbol, cuando las cosas salen bien, eso también ayuda. Desde que llegué he jugado siempre”, contó Coates desde su casa en Aroeira, una zona de playas, a 20 minutos del centro de Lisboa.

Tiene claro que Lisboa no suele estar incluida en los paquetes turísticos de los uruguayos cuando viajan a Europa, al menos cuando se podía hacerlo. Por eso no deja de recomendárselo a amigos y conocidos. “Siempre se visitan los mismos lugares, las mismas ciudades y Lisboa es impresionante. Nos hemos encontrado con un país muy interesante, con cosas muy lindas para visitar, un clima agradable, playas muy buenas y con gente muy cálida. Quizás con mucha diferencia de Inglaterra y eso hizo que estemos tan bien viviendo acá”.

Si bien cuando llegó tuvo que adaptarse a un fútbol diferente, no le resultó complicado el cambio. “El idioma no es tan difícil como parece, cuando empezás a escucharlo día a día te das cuenta que hay muchas palabras que son parecidas al español. Cuando llegué estaban Bryan Ruiz (el volante costarricense) y Ezequiel Schelotto, que ahora está en Argentina, quienes me dieron una mano para acostumbrarme lo más rápido posible, tanto ellos como sus familias”, relató.

“Aunque la Liga es diferente a la inglesa, que es más física, no noté tanto el cambio como cuando fui de Uruguay a Inglaterra. El fútbol portugués es táctico, pero no tan rápido y menos técnico que el español, por ejemplo. Es una mezcla entre el fútbol italiano y el español. Porto, Benfica y nosotros, Sporting, somos los equipos grandes, pero todos son difíciles. No es que porque seas un equipo grande vas a ganar los partidos con facilidad. Todos los equipos son técnicamente fuertes”.

A fines del mes pasado el zaguero levantó la Copa de la Liga. Fue la tercera vez que la ganó y su cuarto título con Sporting de Lisboa. “Hace dos años me tocó ganar el trofeo más importante, el que se juega cuando termina el campeonato y que sería como la Copa del Rey en España. No hay un título que sea más lindo que otro. Cada copa tuvo su contexto. Lo que me falta es ganar la Liga y este año venimos bien. Ojalá pueda cumplir también con ese objetivo”.

Coates
El capitán celebrando uno de los goles de Sporting de Lisboa. 

La diferencia entre la copa que ganó en enero y las anteriores es que esta fue la primera como capitán del equipo. De todas formas, no le da demasiada importancia al asunto. “Puede ser que se viva de otra manera, pero capaz que no le doy tanto valor a ser capitán. Como a todos, me gusta más que nada ganar”.

Tiene contrato hasta el 2023 con una opción de que se pueda extender un año más. “En el fútbol uno nunca sabe qué puede pasar, pero hoy estamos muy bien acá. Nuestro objetivo, tanto el mío como el de mi familia, es cumplir el contrato. Luego se verá”.

Que su familia también se sienta bien es importante para Coates. Su esposa ha hecho amistades y sus hijos son casi portugueses. Santiago tiene seis años y nació en Newcastle, Inglaterra, mientras que Felipe, de tres, vino al mundo en Portugal. “Pero son uruguayos, tienen pasaporte uruguayo”, aclaró Sebastián. “Nosotros como padres tenemos que mirar por nuestros hijos y los vemos bien en el día a día. Santiago llegó acá con un año, así que maneja muy bien el portugués. Es más portugués que inglés y tiene una gran facilidad para los idiomas, lo que le va a servir en el futuro”.

Eliminatorias 

 La selección uruguaya volverá a jugar por Eliminatorias a fines de marzo. Visitará a Argentina el 26 y recibirá a Bolivia el 30. Coates llega bien. “Estoy mejor que en los partidos anteriores porque el parate y muchas incertidumbres de no saber si se jugaba o no, afectó un poco. Estábamos en el principio de la pandemia y muchas cosas pasaban por nuestras cabezas. Hubo partidos en los que creo que podíamos haber conseguido otros resultados, pero sabemos lo difíciles que son las Eliminatorias tanto jugando de visitante como de local. Y sin público es un poco más complicado. Falta mucho todavía, pero estos partido que vienen van a ser duros”.

De todas maneras confía en el grupo celeste. “Tenemos muchos jugadores que están en buenos equipos en Europa y que son destacados en sus clubes. Esperemos que se den los resultados que todos queremos, pero lo que está claro es el compromiso y el objetivo que tenemos todos: estar en el Mundial de Catar”, añadió el defensa cuyos compañeros portugueses suelen estar pendientes de lo que pasa con Uruguay por él. “Hay algunos a los que les importa más que otros, pero siempre preguntan. El arquero nuestro atajó en Atlético de Madrid y conoce a Diego (Godín) y a Josema (Giménez). Hay algunos que preguntan mucho y creo que hinchan un poco por nosotros en las Eliminatorias”.

La presión

 Lo que sucedió con Santiago García, quien se crió con Coates, fue un golpe muy duro del que aún intenta recuperarse. “Creo que ninguno de nosotros, los que éramos más cercanos a él y a su familia, lo va a poder superar nunca. Hemos hablado entre nosotros para apoyarnos mutuamente y quedamos en no tratar de encontrarle una explicación a lo que pasó porque no la vamos a encontrar. Queremos recordarlo como era: siempre alegre y haciendo chistes en el grupo. Todos los que tuvimos la suerte de compartir con el Morro equipo, selección, viajes, concentraciones, tenemos mil anécdotas por cómo era él. Para mí fue muy difícil porque estando lejos no pude estar con su familia, ni con mis amigos para darnos un abrazo”.

Coates
Coates y Santiago García eran grandes amigos y compartieron mucho  desde la adolescencia.

Lo que pasó con el “Morro” puso el tema de la depresión en el fútbol sobre la mesa. “Muchas veces en Uruguay y en algunos otros lugares de Sudamérica se deposita mucha presión en los jugadores cuando todavía son muy jóvenes. Por el hecho de que si le va bien y le sale el pase o un contrato grande puede salvar económicamente a su familia. Eso genera muchísima presión alrededor de esa persona”, señaló Coates. No fue su caso porque en su familia no querían que jugara al fútbol.

“No les gustaba el ambiente y querían apartarme del mundo fútbol. Más que nada del lado de mi madre, que quería que yo terminara de estudiar y no le gustaba el ambiente del baby fútbol. Le parecía que era dejar de disfrutar de la niñez para alcanzar ciertos objetivos, como llegar a Primera División. Basta recorrer canchas de baby fútbol o de juveniles para ver la presión que hay sobre esos chiquilines. Y no se tiene conciencia de lo que se puede generar en ellos. O de lo que puede pasar cuando llegan a Primera División. Hoy se llega con 16, 17 o 18 años a Primera y a nadie le importa cómo está ese gurí o lo que le pasa afuera, sólo importan los 90 minutos del partido. Y aparecen las presiones por lo que hizo o no hizo en la cancha. Es lo que pasa y lo que pasó siempre. Quizás el error de todos -y mío también- fue no expresar que necesitábamos ayuda o hablar con alguien. Fue un error del fútbol en general. Hoy afortunadamente hay muchos equipos que trabajan con psicólogos, pero antes no era tan común. Lamentablemente, uno se da cuenta de ciertos aspectos recién después que pasan las cosas, las tragedias”, explicó y reconoció que pudo haber tenido compañeros que vivieron situa ciones complicadas, pero que darse cuenta no es sencillo.

“De repente ves que hay alguno que está mal, pero lo atribuís a lo futbolístico, a que jugó mal el domingo y por eso está mal. Y quizás le pasan otras miles de cosas de las que no te enterás si no le preguntás. Pero das por sentado que es por el partido. Es difícil de verlo si uno no pregunta o si el otro no se abre. Cuando hay mucha presión y cosas que van más allá de jugar a la pelota, está bueno que haya psicólogos para conocer más la cabeza de cada uno. Aunque nunca se termina de conocer”.

A pesar de que al principio su madre no estaba de acuerdo con que optara por la carrera de futbolista, hoy está muy orgullosa de lo que ha conseguido Sebastián. “Hace tiempo que no me dice nada y disfruta mucho de que haya elegido una cosa y me vaya bien”.

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