HISTORIAS

Sebastián Ariosa, un crack de la vida

Jugó el partido más importante y le ganó a un rival difícil de batir, el cáncer. Este martes a la mañana volvió a entrenar en Defensor Sporting como invitado y ahora sueña con volver a jugar.

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Sebastián Ariosa. Foto: A. Colmegna

El 23 de mayo de 2012, el Dr. Luis Alberto ‘Ney’ Castillo, le dijo en su consultorio del Hospital Pereira Rossell que tenía cáncer de mediastino, una cavidad toráxica en la que se alojan el corazón, la aorta, los bronquios y el esófago, además de venas y ganglios. Así que el partido no sólo fue duro, sino muy largo, aunque seguro que midiéndolo al espejo de la muerte, Sebastián Ariosa dice ahora, casi tres años más tarde, que “la medicación respondió en forma rápida y el proceso de la recuperación fue todo muy favorable”.

Cualquiera sea la dimensión del infierno por el cual atravesó, a las 9:00 de la mañana del martes salió de ese túnel hacia la cancha; en su caso, una de las del Complejo Pichincha, donde entrena Defensor Sporting y, junto al plantel principal de los violetas, volvió a jugar al fútbol por primera vez, en calidad de invitado.

“De césped, sí…porque hace un par de meses venía entrenando en césped sintético. Eso me ayudó mucho para entrar ahora en una cancha de once y la verdad es que me sentó muy cómodo. Sabía que física y aeróbicamente, en fuerza y velocidad no iba a tener ningún inconveniente, porque me preparé bien; hice todos los deberes con el Prof. Javier Carballo para no tener ningún inconveniente; sin apuro, paso a paso”.

En realidad, según contó, el lateral izquierdo venía entrenando desde abril del año pasado, aunque “haciendo caminatas, saliendo a andar en ‘bici’ empezando a trabajar en tonificación, trabajos de goma… cosas muy básicas como para prepararme para todo un proceso que creo que me va a dejar a punto físicamente; lo que resta ahora es la puesta a punto futbolística”, precisó Ariosa, quien puntualizó que “mi sueño no es venir sólo a practicar como invitado, sino ser uno más del plantel y, obviamente, jugar… tengo recuerdos muy lindos y sería maravilloso volver con esta camiseta; Defensor es mi casa”.

Aunque parezca increíble, y sobre todo inhumano, Ariosa sufrió —y aún sobrelleva— un martirio paralelo al de la acechanza del cáncer; en 2011 se fue a Olimpia de Asunción, pero cuando le adeudaban 8 meses de salarios y premios, y justo después que le fue diagnosticada la enfermedad, el club paraguayo le rescindió en forma unilateral el contrato que formalmente expiraba a fines de 2016 y “me soltó la mano”, según reflexiona ahora el jugador, sin resentimiento por una situación que define como “una lástima, porque (Olimpia) siempre tuvo deudas grandes, no solo conmigo, y es un club que puede conseguir los medios no sólo para estar al día con los jugadores, sino para ser una institución sustentable”.

Ariosa no deja a un lado que “ellos (Olimpia) me hicieron saber, y me demostraron que el presidente anterior se equivocó, que se portó muy mal y que Olimpia mismo había cometido un error al soltarme la mano cuando yo más lo necesitaba; y propusieron algo, pero creo que podrían haber hecho un esfuerzo mayor para terminar todo ahí y que esto no siga, porque esto se hizo largo y cansador para ambas partes”.

De cualquier manera, para Ariosa ahora “lo importante es que me estoy poniendo a punto… y volver a jugar. Creo que en un mes y medio voy a estar, porque lo que me falta es fútbol en espacios reducidos y después en grandes. Físicamente me encuentro muy bien, me he hecho evaluaciones y, comparando con las últimas que me había hecho en Olimpia, estoy en mejor rendimiento que cuando estaba jugando”.

La nota completa, este miércoles 25 en la edición papel de Ovación.

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