EL ADIÓS DEL "LOCO"

Sebastián Abreu: Más que un hasta pronto, un muchas gracias, "Loco" lindo

La “picada” en el penal ante Ghana por el Mundial de Sudáfrica y el gol a Costa Rica en las Eliminatorias son recuerdos inolvidables.

Sebastián Abreu levantando la Copa América
Sebastián Abreu levantando la Copa América. Foto: Archivo El País.

Los goleadores merecen un lugar de privilegio. Ellos son dueños de las emociones más fuertes. De los gritos más desencajados. De las caras que se bañan de felicidad porque esa pelota terminó besando la red. Los goleadores que se pusieron la Celeste y respondieron con valentía futbolera merecen ser honrados. Y mucho más cuando toman la decisión de despedirse de la carrera.

Sebastián Abreu, el dueño de la valiente “picada” que en 2010 unió en la mesa futbolera charrúa a 3.500.000 de hinchas, se ganó un adiós especial. Con honores.

Lo que hizo en aquella jornada ante Ghana aquel 2 de julio, en la definición por penales, ya era suficiente para darle cabida en un salón de la fama oriental. Pero sería injusto no evocar el cabezazo del 18 de noviembre de 2009, cuando ante 55.000 espectadores el “Loco” puso el parcial 1-0 ante Costa Rica que terminó abriéndole las puertas de la Copa del Mundo a Uruguay.

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Su pasaje por la Celeste

24 partidos por Eliminatorias
El “Loco” inició su recorrido con la Celeste por Eliminatorias en la ruta hacia el Mundial de Francia 98, después participó en la ruta a Corea y Japón 2002 y a Sudáfrica 2010.

6 cotejos por Copa América
Abreu disputó encuentros con la Selección uruguaya en la Copa América de Bolivia 1997, en la de Venezuela 2007 y en la de Argentina 2011. Ganó un título.

1 gol cada 131 minutos
En los 70 partidos que disputó con la Selección uruguaya totalizó 3.407 minutos. Ganó 26, empató 23 y perdió 21. Hizo un gol cada 131 minutos de juego.

Sin aquel cabezazo no hubiese llegado la loca y cardíaca definición suavecita en el penal que entregó el pasaje de la Celeste a las semifinales del Mundial sudafricano.

Tampoco se puede dejar en el olvido aquella llegada por el segundo palo para empatar el partido 2-2 ante Brasil por la Copa América de 2007 y mucho menos sus manos tapando la cara por la emoción que lo desbordaba.

Ni su gol en La Paz para alcanzar un 2-2 ante Bolivia cuando faltaban pocos minutos y se había estado 2-0 abajo por las Eliminatorias de Sudáfrica.

Abreu fue tan grande en la búsqueda del gol como en el liderazgo positivo, para que ni un solo futbolista se dejara dominar por el miedo escénico o la tensión que minimiza las virtudes.

Su cabezazo, su inteligencia para fabricarse el espacio, su zurda matadora, armas con la que logró gestionar una carrera rica en títulos y goles, y mucho prestigio no podrán ser olvidadas por los hinchas que supieron tenerlo en sus filas.

Mucho menos por los fanáticos de la Celeste. Fundamentalmente por todos quienes terminaron entregándole un lugar en el Salón de la Fama por la “Locura” linda que terminó haciendo en una Copa del Mundo.

A ese Abreu en el fútbol no le quedó ninguna asignatura pendiente. Se dio todos los gustos. Como haber jugado dos Mundiales, tres Copas América, cuatro Eliminatorias. O haber anotado goles en Uruguay, Argentina y Brasil.

Por eso, por lo que dio. Por lo que fue capaz de generar. Por las “Locuras” que serán inolvidables, Abreu se merece un lugar de privilegio. Y una despedida con honores. Por lo alto.

Por todo eso, “Loco”. Muchas gracias.

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