FUERA DE SERIE

Sanfilippo no perdonaba frente al arco ni en los programas de televisión

Goleador extraordinario que pasó por Nacional, como panelista creó innumerables polémicas

José Sanfilippo
José Sanfilippo celebra uno de sus goles con la camiseta de Nacional. Estuvo en el club entre 1964 y 1966.

José Francisco Sanfilippo fue uno de los más grandes goleadores que vieron las canchas del Río de la Plata, aunque para los aficionados más jóvenes, sobre todo los argentinos, es un exjugador de declaraciones incendiarias. En realidad, siempre fue el mismo: un futbolista extraordinario, con un ego colosal y sin pelos en la lengua cada vez que habla.

El fútbol uruguayo lo tuvo en el centro de la escena durante dos años, aunque la enorme expectativa que despertó su llegada a Nacional sufrió el golpe de una fractura, de la cual todavía hablan los hinchas más viejos.

Los goleadores de raza suelen ser egoístas, porque cuando ven la oportunidad frente al arco no piensan que puede haber un compañero mejor ubicado. Están convencidos de que su misión es hacer goles, no pases. Se resisten a ser reemplazados durante un partido, porque tendrán menos oportunidades para convertir. Si el técnico les pide que se tiren a las puntas o que colaboren en la marca, lo mirarán mal. Algunos representantes de esta raza tan especial mastican en silencio toda circunstancia que les impida sumar goles. Sanfilippo lo sentía y proclamaba su bronca a viva voz.

Por eso le pegó un piñazo a Luis Deambrosi, el ayudante técnico de Adolfo Pedernera en Boca, cuando lo dejó como suplente en un partido amistoso. La sanción que recibió terminó desencadenando su transferencia a Nacional en 1964.

Cuando ocurrió eso, el Nene ya era una superestrella en el fútbol argentino. Nacido en 1935 en Buenos Aires, se inició en San Lorenzo en 1953. Entre 1958 y 1961 fue goleador del campeonato durante cuatro temporadas consecutivas. Según él, no pudo completar el quinquenio porque tenía un premio especial por el logro y para no pagarlo los dirigentes lo suspendieron, así no seguía haciendo goles.

Fue campeón sudamericano con Argentina en 1957. Un año más tarde fue al Mundial de Suecia, pero no jugó. Sí lo hizo en Chile 1962 y convirtió un gol. En ambos casos las actuaciones del seleccionado albiceleste resultaron deficitarias.

Frente al arco era tan infalible como lo fue después Romario, por ejemplo. Tenía una técnica perfecta y gran frialdad dentro del área. Pero además se preparaba más allá del entrenamiento en el club. En el fondo de su casa armó una especie de frontón, al cual denominó “Sanfigol”, frente al cual practicaba incansablemente su remate, en especial los tiros a los ángulos.

En 1963 Boca pagó una fortuna por su pase pensando en la Copa Libertadores pero en la final cayó ante el mejor Santos de Pelé (aunque él hizo tres goles en los dos encuentros).

A comienzos de 1964 se produjo el incidente señalado y Nacional vio la gran oportunidad para reforzar su plantel con vistas al título continental. El año anterior los tricolores habían evitado el sexenio de Peñarol con un equipo batallador y sin figuras, conducido por el astuto técnico brasileño Zezé Moreira.

Eduardo Pons Etcheverry, presidente del club, acordó con su colega boquense Alberto J. Armando el préstamo por un año a cambio de un millón de pesos argentinos, a lo que sumó vales de River argentino por la anterior transferencia de Horacio Troche y los pases de varios jugadores. A Sanfilippo le aseguraron una prima de tres cuotas de un millón y medio.

Nacional, ya clasificado para las semifinales de la Libertadores, realizó una gira por Europa y allí se incorporó Sanfilippo. En 12 partidos ante rivales de primera línea ganó siete, empató tres y solo perdió dos. Y él tuvo un rendimiento extraordinario, con goles de todos los colores. Al regreso, una caravana acompañó la delegación desde el Aeropuerto de Carrasco hasta el Centro.

El Nene debutó con la tricolor ante el público uruguayo en un amistoso contra Colón de Santa Fe: hizo cuatro goles para el triunfo por 5 a 1. Después jugó ante Fénix por el Cuadrangular y marcó otro. Y finalmente se estrenó por la Libertadores, en la ida de las semifinales ante Colo Colo en Santiago: Nacional se impuso 4-2 con dos de Sanfilippo.

Como la revancha era en dos semanas, los tricolores hicieron un amistoso el 25 de julio de 1964 ante Vasco da Gama. Ganaron 2 a 0. Pero faltando 15 minutos el zaguero visitante Fontana le entró muy fuerte. El público enseguida comprendió que había ocurrido algo grave.

“Tenía una fractura transversal de tercio inferior de pierna (izquierda) con tanta fatalidad que en su desplazamiento había comprimido el paquete vascular. El hueso de la pierna se le rompió y le apretó la arteria, nervios y tendones, dejando sin sangre, sin irrigación a toda la parte final de la pierna y del pie”, explicó años después el doctor Roberto Masliah, entonces médico del plantel, al periodista Atilio Garrido. La situación era tan complicada que pudo llevar a la amputación de la pierna.

Con el tiempo, Sanfilippo acusó a Zezé de haberlo mandado quebrar por supuestos celos. Y sostuvo que el entonces técnico tricolor salió de la cancha abrazado con Fontana.

Ausente su goleador, Nacional alcanzó la final, pero la perdió ante Independiente, sin poder convertir ni una vez. Sanfilippo se recuperó para la temporada 1965, volvió a su costumbre de romper redes, si bien ese año los tricolores no disputaron la Libertadores (se clasificaba entonces un solo equipo por país).

A comienzos de 1966 ya habían surgido cortocircuitos con la dirigencia y fue transferido a Banfield. Más tarde jugó en Brasil (Bangú y Bahía). En 1972 regresó a San Lorenzo. Ya veterano, aceptó ser suplente, aunque cuando entró no dejó de convertir. Salió bicampeón argentino y se retiró. Ese mismo año viajó en el charter con personalidades peronistas de todos los ámbitos que fueron a buscar a Juan Domingo Perón a su exilio en Madrid.

Su carrera como entrenador fue breve y sin destaque. Pero recuperó luego su notoriedad como polemista en programas de fútbol por televisión. Todo comenzó en 1993, tras la histórica derrota de Argentina ante Colombia por 5 a 0. Esa noche destrozó ante las cámaras al arquero Sergio Goycoechea. El rating subió hasta las nubes y Sanfilippo comenzó a ser un invitado frecuente de los programas. Hablaba con cierto fundamento pero sin piedad, y por lo general el patrón de comparación era él mismo.


En 2008 llegó a declarar: “Maradona sabe que yo soy el más grande, porque yo soy completo, él no; yo sabía cabecear, yo le pegaba con las dos piernas, yo me brindaba para el equipo”. Y opinó que el gol de Diego a los ingleses fue “en contra”, por el último esfuerzo de un defensa para evitarlo.

En 2017 se presentó como candidato a diputado por el Partido Renovador Federal con un discurso duro: “Al que roba, garrote, garrote y garrote”. No resultó elegido.

En 2015 visitó Montevideo y aseguró que Nacional era su segunda casa. Nacional tampoco olvidó las emociones y sobre todo las ilusiones que provocaron sus goles.

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