SELECCIÓN

San Javier: los rusos que alentarán a Uruguay en 2018

Las matrioshkas recuerdan los orígenes del pueblo, pero cuando juega La Celeste todos son sus hinchas. Ovación empieza a meterse en Rusia conociendo las costumbres un poco más cerca

Foto: Marcelo Bonjour
Así se vive en San Javier el cariño a la selección previo al Mundial de Rusia.

Como muchos habitantes de San Javier, Nely Subotin Bondarenko tiene sangre rusa por partida doble. Su sonrisa rubia podría ser la de cualquier muchacha de San Petersburgo. Recuerda cuando sus padres conversaban en ruso en su casa y está a cargo de Kalinka, el grupo local de bailes típicos que llegó a presentarse hasta en Moscú. Sin embargo, en junio será hincha de Uruguay en el Mundial. Lo mismo pasa con las residentes del hogar Volodia y con muchos otros vecinos: los rusos del Uruguay alentarán a La Celeste.

Es conocida la historia de este pueblo de Río Negro, recostado sobre el río Uruguay y a medio camino entre Fray Bentos y Paysandú. En 1913 llegó desde Rusia un grupo de 300 personas, perseguidas en su tierra por sus creencias religiosas. Uruguay les dio respaldo y estas tierras. No les resultó fácil, ni todos se quedaron, pero quienes lo hicieron trabajaron duro e hicieron su aporte al país. Allí, por ejemplo, se instaló el primer molino harinero y fábrica de aceite de girasol, cuyas instalaciones son ahora monumento histórico cerca del río.

El girasol es uno de los símbolos de San Javier, aunque ha ido dejando su lugar en la zona a la producción de soja, que junto a la lechería representan las principales fuentes de empleo. Claro que por la rutas 3, 24 y 25 es habitual ver pasar camiones cargados de madera rumbo a la planta de UPM.

Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour

Como después no llegaron nuevos inmigrantes de Rusia (salvo los llamados “rusos chinos”, que formaron en la década de 1990 su propia colonia, Ofir, en Río Negro y no tienen relación con los de San Javier) los hijos, nietos y bisnietos del grupo de 1913 son los vecinos de esta localidad de casi 2.000 habitantes. Son casi todos uruguayos, así se sienten, pero no olvidan sus orígenes. Y lo proclaman con orgullo, por ejemplo con un cartel de bienvenida en ruso o con las matrioshkas que decoran la plaza y se repiten en muchos carteles.

Ese vínculo con la Madre Rusia se mantiene vigente en aspectos como los bailes típicos que realiza Kalinka y, por supuesto, en la gastronomía. Por las calles hay anuncios ofreciendo shashlik, una preparación de carne de cordero en brochetas que tiene su ciencia y un sabor muy especial. También se recomiendan las pirozhki, unas pequeñas empanadas de papa, boniato o zapallo; el piroj, una torta de levadura con dulce de zapallo, y el kvas, una suave bebida alcohólica.

El otro lazo fuerte era el idioma, pero como la dictadura instaurada en 1973 consideró sospechosos a los sanjavierinos por el simple hecho de ser rusos -eso le costó la vida al médico Vladimir Roslik, muerto en la tortura en 1984-, en muchas casas se dejó de hablar el idioma. Sin embargo, existen intentos de reanudar esa costumbre con algún profesor venido de Rusia.

“En fiestas y ocasiones especiales se preparan los platos típicos, se presentan las danzas y se hace la recreación del desembarco de los pioneros en el Puerto Viejo”, comenta el alcalde Aníbal Facchin.

Fútbol.

A 368 kilómetros del Estadio Centenario se encuentra el estadio 27 de Julio, donde los sanjavierinos expresan su pasión por el fútbol. La fecha evoca el día de la llegada de los colonos en 1913, pero en el pueblo no hay Dínamos ni Spartaks, sino tres clubes -River Plate, San Javier y Libertad- de los cuales ahora solo River está compitiendo en mayores y juveniles en la liga de Young. Entre los futbolistas que salieron para jugar en Montevideo, el más destacado de los tiempos recientes es el exzaguero de Peñarol, Gonzalo Viera.

“Cuando juega Uruguay aquí se vive como en el resto del país. La gente coloca banderas y festeja los triunfos. Claro que para los vecinos que el Mundial se juegue en Rusia es valor agregado por los vínculos familiares”, asegura el alcalde.

Lo ratifica Catalina Nikitin en el hogar Volodia: “Paiedin Uruguay”, escribe con exquisita caligrafía para decir “Vamos Uruguay”. Y en el momento de las fotos aparece la camiseta de Uruguay y alguien comenta: “¡Krasivaya!”. Sí, una linda camiseta.

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