CLÁSICO

¿Cuál sale más perjudicado con el estado del césped tras el recital?

El campo de juego está muy mal luego del paso de Roger Waters y eso afectará el buen trato de pelota.

Estadio Centenario. Foto: Leonardo Mainé
Estadio Centenario. Foto: Leonardo Mainé

Se sabía que el piso del Estadio Centenario quedaría afectado luego del recital que dio Roger Waters el sábado y justo de cara a un partido tan trascendente como lo es una final entre Peñarol y Nacional. Sin embargo, no pensaron que tanto.

La imagen que apareció luego que se retiró el escenario fue desalentadora. Una gran mancha amarilla y marrón se reveló en el sector que va desde la línea de fondo hasta la media luna del arco que da a la tribuna Ámsterdam. Lo más preocupante igualmente no fue el aspecto -porque eso sí era lógico luego de que el césped estuviera varios días sin recibir el sol- sino que el pasto había fermentado y presenta un mal olor, lo que no es una buena señal, según contó a Ovación el ingeniero agrónomo Salvador Invernizzi, encargado del mantenimiento del campo de juego del Centenario.

“El césped está prendido y eso es bueno, pero como fermentó y presenta un color oscuro feo, tenemos el temor de que se desprenda fácilmente cuando empiece el partido”, indicó.

Dice que el sector de esa área es el peor, pero no el único, porque si bien el estado general del resto de la cancha es bueno, hay algunos puntos en que se apoyaron las columnas de la iluminación en los que también el piso quedó perjudicado y proclive a sufrir más daños.

La aparición de pozos, entonces, es algo altamente probable una vez que se inicie el juego. Quizás el verde sea parejo, porque se evalúa pintar el césped con una pintura especial, pero será imposible disimular los eventuales desniveles que se produzcan.

A partir de ello, se puede analizar las consecuencias deportivas que dejará el recital de Roger Waters. ¿Qué equipo saldrá más perjudicado por el estado del campo? Todo apunta a que será Nacional.

Los estilos.

El tricolor apuesta a un juego con tenencia y rotación de pelota, avance en bloque y velocidad por las bandas. Ese estilo requiere mucho juego por abajo, con el balón a ras del piso.

Peñarol, en cambio, apuesta mucho más a la pelota por el aire. Si bien es cierto que al igual que su tradicional rival tiene velocidad por las bandas, el juego de los dirigidos por Diego López es mucho más vertical, pues los zagueros suelen salir con pelotazos largos y los volantes trasladan poco la pelota y buscan profundizar rápidamente.

Muestra de ello es lo revelado en la pasada edición de Ovación: 13 de los 25 goles fueron convertidos como resultado de una pelota quieta o de un balón aéreo. Hubo ocho goles de cabeza y cinco como producto de un balón enviado al área a la salida de una falta o directamente de un penal.

Por lo tanto, Nacional depende mucho más del buen estado del campo de juego que Peñarol. Esto no significa que el tricolor estará en desventaja, porque el estado del campo de juego será el mismo para ambos, aunque por una cuestión de estilos al conjunto del “Cacique” Medina lo perjudicará más.

Será el estado del campo de juego entonces un factor más a tener en cuenta a la hora de la planificación del partido para los dos entrenadores. Incluso puede influir en una eventual definición por penales, que sería en el arco de la Colombes.

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